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Mar, Sep

Un jardín de las delicias en tecnicolor

Emilio Sagi estrena en el Teatro de la Zarzuela El cantor de México, la célebre opereta de Francis López, con una nueva versión en castellano y con un brillante elenco de cantantes, bailarines y actores, convirtiendo el kitsch en gran arte y exaltando el ultra barroquismo de la obra con una explosión vertiginosa de colores, formas, imágenes, personajes, en permanente movimiento en el espacio mágico concebido por Daniel Bianco. Gracias al excepcional equipo artístico que acompaña a Emilio Sagi, y a los excelentes artistas, la opereta francesa hoy anticuada, retoma el vigor, el aire festivo, la alegría y el humor desbordante, delirante, propios de las raíces hispánicas de su compositor y de su interprete original, Luis Mariano. Un gran espectáculo y un emocionante homenaje a México y a Luis Mariano.

El cantor de México de Francis López de origen hispanoamericano, autor de numerosas operetas, grandes éxitos populares, fue compuesta para el célebre cantante y actor vasco Luis Mariano, y estrenada en 1951 en el Théâtre du Chatelet en Paris. Su éxito fue tan enorme que en 1956 la obra se convirtió en una película hispano – francesa con Luis Mariano en el papel principal. En 2006, para inaugurar su dirección del Théâtre du Chatelet de Paris, Jean Luc Choplin encargó a Emilio Sagi montar El cantor de México. Este montaje que triunfó en Paris fue realizado por el mismo equipo artístico y con Rossy de Palma en el papel de Eva, que ella retoma en la producción actual.

Para esta nueva versión del Cantor de México Emilio Sagi ha adaptado el obsoleto libreto, poniendo la ficción de la opereta dentro de la ficción del rodaje de la película. Refiriéndose a la vez a la historia de la obra y al ultra barroquismo de México, Sagi crea un universo entre kitsch y dadaísta, poli crómico, exuberante de sensualidad. Con esta visión de la obra se destacan todavía más los contrastes entre el ambiente típico parisino con temas musicales un poco de bomberos, como el valsito de estilo musette, tram pam pam, y la parte mexicana del rodaje de la película, con un delirio de colores, y una gran variedad de estilos musicales norteamericanos y sobre todo hispánicos: swing, mambo, bolero, folklore mexicano. Canciones como El ruiseñor, Acapulco, México, permanecen inmortales, transmitiéndose a través de las generaciones, de forma que al final del espectáculo, el público acompaña el cantante en su famoso México.

En la parte de Paris hay algo de arreglado artificio francés con, por lo tanto, un toque de guasa parisina que contrasta con la espontaneidad y la exuberancia hispánica en que Francis López demuestra también su talento zarzuelístico.

Tanto en la trama del rodaje como en la de la ficción de la película se acumulan peripecias de todo tipo: amores, seducciones, equivocaciones, situaciones cómicas, celos, diversos contratiempos, "coups de théâtre", como el secuestro de Vicente por una graciosa coronela y sus muchachas guerrilleras que lo toman por otro.

Pero como en los buenos cuentos y las operetas populares, todo se arregla y acaba con una alegre fiesta de cine.

Daniel Bianco que desde hace muchos años forma con Emilio Sagi un creativo tándem artístico, convierte el escenario en un plató del rodaje de la película El cantor de México. Un dispositivo móvil y transformable, como una caja mágica. En la parte parisina del rodaje el techo de una casa al que se sube Vicente cantando una canción, es un guiño a la popular canción "Sur les toits de Paris".

El plató se llena, en la parte mexicana, de flores, frutas, colores y efectos barrocos, juegos con telones, con elementos escenográficos, luna, sillas y una mesa, que aparecen y desaparecen en diferentes escenas.

Los vestuarios de los años 50, 60 para el equipo de rodaje y los protagonistas de la parte de Paris. En la parte mexicana dominan los colores llamativos, elementos folclóricos, sombreros, trajes populares mexicanos, pantalones bordados, etc…

Emilio Sagi con sutileza y humor crea imágenes y situaciones sorprendentes, cómicas, a veces surrealistas o poéticas.

Entre las escenas más relevantes, la de la audición en la que un candidato canta gritando La belle de Cadiz, un guiño a otra opereta de Francis López, y Vicente una canción vasca homenajeando a Luis Mariano.

También se pueden destacar las delirantes escenas con Rossy de Palma como diva de la opereta y como coronela Tornada. O también la escena muy romántica del dúo de Vicente y Cricri en la parte final.

Todos los cantantes son excelentes no solo vocalmente sino como actores, actuando con naturalidad, muy cómodos en el registro cómico. José Luis Sola como Vicente está sencillamente extraordinario con una fascinante voz que nos deja sin aliento y una gran economía de gestos.

El coro interviene cantando y bailando en varias escenas como un colectivo impulsando una dinámica de colores y movimientos.

En resumen, es un espectáculo perfecto que renueva, más bien reinventa, hispanizando, esta opereta que forma parte de los grandes clásicos del teatro musical.

Irène Sadowska

 

El cantor de México - Opereta en 2 actos de Francis López - Libreto: Félix Gandera y Rayon Vincy en versión libre de Emilio Sagi - Traducción al español de Enrique Viana - Producción del Teatro de la Zarzuela en coproducción con la Ópera de Lausanne.

Dirección musical: Olivier Diaz

Dirección de escena:  Emilio Sagi

Escenografía: Daniel Bianco

Vestuario: Renata Schussheim

Iluminación: Eduardo Bravo

Reparto (primero)

Rossy de Palma - Eva Marshall y coronela Tornada, José Luis Sola - Vicente Etxebar, Luis Álvarez – Ricardo Cartoni, Sonia de Munck – Cricri, Manel Esteve – Bilou, César Sánchez – Señor Boucher, Ana Goya – Señorita Cécile, Maribel Salas – María, Ramón Grau – El maestro del coro, Eduardo Carranza – Tizoc, Natan Segado – Séñor Oliviè, Alex G. Robles – Señor Longuè, Antonio Gomiz – Fernando; Bailarines, figurantes, músicos en escena

Orquesta de la Comunidad de Madrid

Coro titular del Teatro de la Zarzuela

 

Del 6 al 29 de octubre 2017 - En el Teatro de la Zarzuela de Madrid