Sidebar

17
Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
Para echar a andar la columna de hoy rescato una frase de Joseba Sarrionandia, una de esas frases tan suyas, densas y punzantes, que son como pequeñas dosis de filosofía concentrada. Dice así: "La televisión es realista. La realidad de los telediarios, como todo el mundo sabe, es mucho más realista que la realidad misma". En este juego de palabras aparentemente contradictorio, Sarrionandia evidencia que los noticiarios de televisión, en su afán por retratar la realidad, no se limitan a mostrar lo que ocurre tal cual es. Bien saben quienes manejan las audiencias, que un reflejo realista de la realidad no atrapa la atención de los telespectadores. Comunicar una noticia no es pues un acto pasivo, sino un procedimiento activo que implica realzar los aspectos que inciten la curiosidad más simple y llana del observador. Por eso generalmente cada boletín informativo destaca aquello que resulta más trágico y escabroso, pero también, para aderezar tanto drama, aquello que es más anecdótico y jocoso. Podemos concluir entonces que la tarea de un telediario no es reflejar una realidad, sino crear un efecto hiperbólico de dicha realidad que permita atraer un mayor número de televidentes.

A poco que se desarrolle lo dicho, se puede llegar al debate tan manido y siempre inconcluso sobre la capacidad manipuladora de los medios de comunicación, sin embargo hoy los tiros van por otro lado. Quiero decir con esto que el hecho de que la televisión moldee los acontecimientos antes de comunicarlos -cortándolos, alargándolos, dando relieve a unas cosas y no a otras- es algo característico de este medio audiovisual, con independencia de las manos siniestras que frecuentemente lo manejan. De hecho, tal y como ocurre en la televisión, cada medio artístico cuando pretende aludir o revelar una realidad, tampoco plasma dicha realidad tal cual es, más bien genera un efecto real de aquello que quiere expresar.

A este respecto, un compañero de oficio, Eduardo Zallio, de profesión artesano del sonido, suele poner un claro y significativo ejemplo. Cuando en cine hay que sonorizar una pelea nunca se recogen sonidos reales. Si hay un puñetazo, el sonido que se escucha no es el verdadero sonido de un puño impactando contra un rostro, sino un sonido artificial, más contundente y con más empaque. Tan acostumbrado está el espectador a que las peleas en el cine tengan una particular sonoridad, que si se sustituyese por sonidos reales, la disputa perdería toda credibilidad. De ahí se extrae una paradójica conclusión: para generar artísticamente una realidad creíble, es necesario trabajarla artificiosamente. O dicho al contrario: en arte ser radicalmente fieles a la realidad, es el camino más directo para caer en la falsedad.

Albert Boadella, en su particular decálogo de su compañía "Els Joglars", menciona que su primer mandamiento consiste en distorsionar delicadamente la realidad que se quiere mostrar para que sobre la escena ésta resulte más veraz y potente. Y para explicarlo cuenta una anécdota que pudo acabar en tragedia. En una obra sobre el bandido Joan Serrallonga, allá por 1975, había una escena de un tiroteo, donde fallecía uno de los personajes. Según cuenta Boadella la muerte del personaje había sido cuidadosamente ensayada para que produjese una fuerte impresión en el espectador. Durante la acción los actores utilizaban pistolas de fogueo para dispararse entre ellos y también pistolas cargadas con balines hechos de papel que se disparaban al aire. Y resultó que en una función alguien confundió una pistola de fogueo con una de balines, y cuando disparó contra el compañero, la bala de papel se incrustó en su pulmón. Al sufrir el balazo real, el actor no pudo desarrollar las acciones de muerte que tenía ensayadas, simplemente recibió el impacto de forma natural. La escena no podía haber sido más realista; sin embargo, esa vez los espectadores reaccionaron con total indiferencia. Incluso el propio Boadella al observar aquel accidente pensó algo así como: "¡Vaya! De qué manera más sosa se ha muerto hoy este hombre". Por fortuna, el actor se recuperó. Hoy cuando el director catalán recuerda el suceso, con el tono sonriente de quien ha escapado a una fatalidad, concluye que "el teatro es más vida que la vida", o mejor, "que el teatro es más muerte que la muerte".

De lo expuesto se deduce que para que la escena sea eficaz no tiene que ser real, tiene que parecer real. Parecer para ser, simular para no mentir, crear un efecto de realidad que supere a la realidad misma, encontrar verdad en lo que es puro artificio. El arte escénico nos sitúa en el vértice donde las reglas que gobiernan la vida cotidiana están a punto de precipitarse.

Nuevo número de la revista ARTEZ


Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai

NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€