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Mié, Jun

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Cuantas veces en la vida hemos tenido una de esas experiencias inesperadas que aparentemente pueden ser insignificantes para otros pero que nos han marcado a fuego para siempre? Luego de vividas su recuerdo queda ahí, latente, guardado en algún lugar indeterminado de nuestra memoria, listo para aflorar cuando se deje invocar por un guiño del día a día. Un instante de vida nos puede marcar hasta el infinito de nuestra existencia. Aquella vez que siendo niños por alguna tontería cometida temíamos el castigo de nuestros padres y contrariamente a lo esperado, nuestra madre nos regaló un caramelo pidiéndonos amorosamente que no repitiésemos el error. Para nosotros esa sensación amarga del posible castigo, por el perdón incondicional de quien más queríamos en ese entonces, se transformó en el más dulce de los sabores imaginables, un símbolo del amor maternal. El sabor de ese caramelo insignificante, aunque la experiencia no se repita nunca, siempre nos llevará a los momentos felices de la infancia. Un sabor, un sonido, un aroma, un color especial, una textura, cualquiera de nuestros sentidos puede ser la llave que abra el espacio para hacer que los recuerdos se nos hagan presente. Una persona, una situación, un lugar, cualquier cosa nos puede hacer re vivir, aunque solo sea en nuestro imaginario. Las experiencias de vida son únicas, irrepetibles y absolutamente personales pero las artes gracias a su lenguaje que apela a nuestros sentimientos tienen la particularidad de llevarnos hasta el umbral desde el cual entrar de lleno en los recuerdos personales. Ante el temor del fin de la existencia, muchos buscan desesperadamente el poder trascender. Algunos lo hacen esforzándose día a día más allá de sus propios límites tratando de tener grandes logros que los destaquen por sobre la media, por lo cual se olvidan realmente de vivir compartiendo con sus supuestos afectos que dada su actitud se distancian gradualmente hasta abandonarlos incluso en el momento de su muerte. Hay otros que ante la imposibilidad de logros propios se desviven por trascender a través de sus hijos quienes muchas veces por la exigencia continua, terminan por alejarse. También existen aquellos que no pretenden trascender y viven la vida a plenitud llenándose de experiencias y gratos recuerdos, llenándose de múltiples momentos infinitos que prolongarán su vida hasta límites desconocidos. La felicidad es la mejor forma que tenemos de acercarnos al infinito, la mejor manera de vivir una vida plena y quizás trascender en la memoria de quienes hayan compartido con nosotros. El infinito no tiene principio ni fin, los recuerdos si tienen un inicio pero se prolongan en el tiempo en directa relación a cuanto nos hayan impactado. Sin esforzarnos por un ideal improbable de trascendencia, la vida en su absoluta sabiduría nos regala pequeños infinitos que si tenemos la voluntad de unirlos, nos llevarán a ser plenos. No se trata de vivir por siempre en el pasado de recuerdos, sino que de estar abiertos a crear esos pequeños infinitos que nos hagan inmortales. Al menos hasta el día de nuestra muerte física. Seamos creadores y usuarios del arte capaz de invocar esos recuerdos que nos hagan sobrevivir a nuestra muerte.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€