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19
Mar, Sep

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Suelo comentar a mis alumnos de los cursos de "Producción de Espectáculos en Vivo" del CTE-Inaem que esto que llamamos "espectáculos en vivo" es un macrosector de actividad en el que entran disciplinas tan variadas como la música clásica y una presentación de un producto comercial mediante una animación teatral con zancos y rock en directo. De igual manera entra un espectáculo tan comercial como El rey León y una performance en una sala experimental de un teatro municipal.

En un segmento interior entre estos dos extremos nos encontramos, por ejemplo, con una sesión de animación teatral destinada a los niños con cáncer de un hospital cualquiera de nuestras ciudades, o con una sesión de teatro para bebés en una guardería. Demasiado amplio. No es científico el asunto, da la impresión de que el trasfondo ideológico en contra de la cultura juega demasiado en el tema.

Por otra parte, el asunto se agrava si el IVA cultural, que en Europa es entre un cinco y un siete de media, resulta que en España es del veintiuno por ciento. Me dicen algunos defensores de IVA de lujo a la cultura que en Gran Bretaña es similar. Sí, es similar para servicios culturales comerciales pero no para las organizaciones no lucrativas –fundaciones, charities, empresas "no lucrativas", las que tienen muy limitados sus beneficios- que son la mayoría de las organizaciones privadas que operan allí.

En los ochenta tuve la oportunidad de estudiar Arts Administration en la London University y el profesor de la materia, Michael Quine, ya nos decía que el invento no estaba mal, pero que debería tenerse en cuenta "la función" – para qué se hace- no solo "la actividad"- espectáculo-. Nos ponía en aquella época ante la paradoja de que el IVA pudiera ser el mismo en el West End –zona de teatros comerciales de Londres- que en los centros culturales de los ayuntamientos del sur de Londres –community arts- o de las numerosas y muy interesantes experiencias del "Theatre and Education" que por cierto, Cameron quiere cargarse. No todo tiene la misma función. En los extremos nos encontramos "entretenimiento v. cultura"...y ese es el quid de la cuestión.

En estos meses en los que la mayoría hemos pasado del off al off-off y ya estamos en el "uff" theatre...mi visión del tema ha variado. Me explico.

Pensé, como muchos compañeros de profesión, que había que luchar contra el "IVAzo" de Montoro-Wert y tratar de revertir la decisión y si se pudiera generalizar el IVA reducido de los libros para toda la cultura. Todo al 4%. Craso error.

Pienso que el IVA cultural debe ser reducido por un motivo de mentalidad: la cultura es un bien social, el estado debe fomentar una sociedad culta y poner una barrera así es "señalar" la cultura como algo que debemos limitar, poner coto, reducir. Lo que debe hacer el estado es cargar con IVA de lujo el "entretenimiento" sin ningún contenido cultural (tele basura y sus secuelas en el mundo del espectáculo en salas de fiestas) o el entretenimiento que nos llega de las multinacionales del espectáculo (Broadway, Hollywood, West-End) que apenas dejan valor añadido en España, el segmento más cercano al turismo masivo, los parques temáticos, etc. Muchos de ellos gestionados por filiales en España de esas empresas americanas, británicas, holandesas. Les deseo lo mejor, o sea, que llenen y paguen AQUÍ sus impuestos (IRPF, seguridad social, sociedades, IVA) que lleven fuera los beneficios después de impuestos.

Esto corregiría la actual situación de un IVA alto y generalizado. Es como si los médicos nos dijeran que es igual el colesterol bueno que el malo. No es lo mismo.

Máximo IVA al 4% para la cultura nacional y europea, tanto para las entradas como para los contratos de profesionales y empresas y 21% para el entretenimiento de las multinacionales del espectáculo.

Artez - La revista de las Artes Escénicas

 
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