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Jue, Ago

Foro fugaz | Enrique Atonal

El mito es un fundamento del teatro. Mientras que al cine en general le interesan las historias contemporáneas o las reconstrucciones de época, el teatro encarna, desde sus orígenes, los hechos y personajes surgidos de la mitología. Todas las tragedias griegas se basan en el mito. Uno de los placeres del teatro griego es saber cómo va a resolverse un conflicto conocido. En el caso de la tragedia isabelina, las fuentes frecuentemente son históricas, y también el reto es la solución escénica de anécdotas conocidas por todos. Con el mito la acción trasciende la escena, y los actores se convierten en semidioses que sufren los avatares del destino.

 

El teatro después del renacimiento sólo ha producido tres mitos: Don Juan, El Doctor Fausto y más recientemente el Robot.

Aunque debemos reconocer que el robot no es un arquetipo propiamente teatral, sí surge de una obra de teatro: R.U.R. de Karel Capek, el genial dramaturgo y escritor checo. El robot ha capturado el imaginario colectivo contemporáneo por su dosis de amenaza y de complicidad con el humano. Vivimos la era de los robots con el desarrollo insólito de la Inteligencia Artificial y la subordinación del cerebro humano a las pantallas de los artilugios electrónicos.  

La creación teatral tiene una base fundamental en el mito: el mito nos ayuda a comprender nuestras realidades, a determinarlas, a entenderlas. Cuando hablamos de Fausto sabemos que hay un conflicto entre el conocimiento y su aplicación, entre el sabio y sus miserias, entre el saber y el deseo, entre el alma del hombre y su precio, el pacto para vender su esencia.

Del Don Juan no hay mucho que añadir; cuando se determina que fulano es un don Juan sabemos que tiene una intensa necesidad de autoafirmación, un ego insaciable, el yo a la búsqueda de víctimas, de dominación sexual. Aunque también encarna la culpa y el castigo, el deseo y su represión, el sexo como reto y sus consecuencias punitivas.

Don Juan es un mito español surgido por primera vez en El burlador de Sevilla  de Tirso de Molina; Fausto es medieval, plasmado en el teatro por primera vez en La trágica historia del Doctor Faustode Christopher Marlowe; mientras que el robot aparece en R.U.R de Capek. Es inspirador saber que estos tres arquetipos nacen en el teatro.

En R.U.R. el jefe de los robots dice con toda claridadpara ser como hombres hay que aprender a dominar y a matar como hombres… “Dominar y matar” , características del hombre según esta descripción. En la distopía de Capek los robots eliminan a su creador (el hombre), pero son incapaces de algo fundamental para su supervivencia: el amor.

El mito del robot ha invadido escenarios y pantallas. Está presente en el inconsciente colectivo, a pesar de su cristalización reciente. El robot es el personaje de nuestras pesadillas y sueños de dominación. Surgido como negocio muy pronto resulta ser más poderoso que su creador y se convierte en un amo de pesadilla del mundo, de los mundos. Humanoide mecánico destinado a dominarnos. Tengo la impresión de que aún no aprovechamos a fondo esta posibilidad dramática, sumergidos como estamos en nuestros insulsos estados de ánimo. Será interesante asistir a una confrontación entre la inteligencia artificial y el actor, con un tema como el precio de una persona, o el valor de espíritu (si acaso se percibe).

Así pues, sigamos en la lucha para crear arquetipos, personajes que representen a la humanidad, emblemas en acción escénica actual, para formar la mitología del siglo XXI, de nuevo milenio. ¿Qué podría ser? El hombre que ha hipotecado su cerebro en la pantalla que lo acompaña; La mujer frágil y todopoderosa en la sociedad del futuro; el sabio perseguido hasta la muerte por su propia creación. No sabemos cómo surgirá, pero estamos trabajando en eso.