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Dom, Ene

Comedia galante
Obra: El perro del hortelano
Autor: Lope de Vega
Intérpretes: Blanca Oteyza, Luis Moreno, Rodrigo Arribas, Ernesto Arias, Lidia Otón, Chema Ruiz, Alejandra Sáenz, Elia Muñoz, César Sánchez, Bruno Ciordia, Oscar Zafra, Jesús Fuente
Escenografía: Jeremy Herebert
Vestuario: Lorenzo Caprile
Iluminación: José Manuel Guerra
Dirección: Laurence Boswell
Producción: Compañía Rakatá
La Cava – 28-07-07 – Festival de Teatro Clásico de Olite
Comedia italiana de Lope. Aristócratas enamoradizos, plebeyos con gran pulsiones eróticas, tramas, juegos, triángulos, lúcidos criados que enredan cualquier situación. En el eje Diana, la condesa que se enamora de su secretario justo ne el momento que le pilla haciendo el amor con su dama de confianza. Y se entremete, encierra a ella, a él lo descoloca, le tiende trampas, le coloca siempre en el brete de las decisiones cambiantes. Cuando el joven accede a los amores de la condesa, ésta lo repudia, se deja querer por sus pretendientes de alcurnia, pero siempre en la indefinición en los cambiaos constantes de actitud, De ahí el título de la comedia, ni come, ni deja comer. Envidias, celos, dislates, abusos de poder en un juego estructural circular y con un final tan inesperado y estrambótico como feliz.
Este montaje cuenta con la dirección de Laurence Boswell, un inglés especializado en el teatro áureo español, que consigue un buen ritmo escénico, encadena perfectamente las escenas que suceden en ámbitos muy diferentes, gracias a un espacio escénico mínimo, elemental, casi minimalista, pero efectivo en cuanto a las necesidades básicas, que crean los lugares donde se desarrollan las escenas a base de la iluminación y de cuatro elementos mobiliarios bastante escuetos, pero empastados en la estética general. Parece menos acertada la parte de dirección actoral en cuanto a las relaciones físicas entre los personajes, aunque mantiene siempre una jerarquía posicional clásica, parece marcar de manera excesiva los desplazamientos y los emplazamientos en las escenas corales de una manera más estática que coreográfica lo que priva de mayor organicidad a las interpretaciones, en cuanto a la gestualidad.
El equipo actoral mantiene un buen tono de comedia, exacerban los tipos, algunos dicen el verso de manera trabada, pero en general consiguen que se les entienda perfectamente y le dan sentido a lo que dicen, lo que es un dato a tener en cuenta, pero hay algunos evidentes desajustes y desigualdades en el reparto que le restan posibilidades de alcanzar mayores vuelos.
Carlos GIL