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Dom, Sep

Y no es coña | Carlos Gil

Circunstancias. Escribo en un aeropuerto cuando todavía no ha amanecido. Ayer estaba en un telúrico y teatral lugar de la Tierra llamado Almagro, donde se concentran tantas circunstancias teatrales que uno puede acabar abducido por esa llamada de las musas y, los santos y las vírgenes. En esta ciudad manchega del Campo de Calatrava se celebra en Julio su famosos Festival de Teatro Clásico. En Almagro está su reverenciado Corral de Comedias, uno de los mejor conservados y más antiguos de los que se tiene noticia. También es la residencia del Museo del Teatro, un lugar de peregrinaje para estudiantes, amantes del teatro o de la historia de su país y una magnífica oportunidad para que los profesionales recuerden de dónde venimos, aunque no sepamos dónde vamos.

Pero por si fuera poco lo antes relatado, en Almagro está la sede del CELCIT, y tiene una sala llamada La Veleta que es un santo y seña del teatro iberoamericano. Pues bien, este legado para el Teatro Iberoamericano, este lugar donde además de atesorar pasado, tiene un futuro práctico ya que se trata de una sala pensada para que sea laboratorio, sala de ensayos, lugar de creación, habilitada para poder residir allí, está pasando por momentos cruciales, de talk manera que existe una campaña dedicada a buscar recursos populares para su Salvación, es decir para su mantenimiento, para que no acabe malvendida y convertida en almacén de forraje. Es una labor que deberían emprender las instituciones, pero como son lentas en sus decisiones, mejor será que entre todos vayamos haciendo algo, inmediatamente, ya, y colaboremos en la campaña con algo para que se sostenga mientras deciden Ayuntamiento, Diputación de Ciudad Real, Junta de castilla-La Mancha y si acaso alguna institución de rango estatal e internacional, para convertirlo en algo que se mantenga en el tiempo, sea lo que sea lo que suceda con Luis Molina y Elena Schaposnik que son quienes la han sostenido a sangre y fuego durante estos años.

Podemos jalear esta iniciativa, ponernos a la cabeza de la campaña ya que hemos estado tres días acogidos en La veleta, porque hemos empezado la gira Ibérica de Flores ácidas obra escrita y dirigida por un servidor con el grupo Las Damas de Córdoba (Argentina) y gracias a su intercesión tuvimos un debut majestuoso en el Teatro Municipal de Almagro, una joya, un lugar muy agradable para trabajar y con un público fantástico que nos ayudó a sentir buenas vibraciones para lo que nos queda de gira por Donostia, Bilbao, Segovia, Madrid, Úbeda, Portalegre, Lisboa y Beja. ES decir diez funciones en dos semanas, lo que hay que agradecer a todas las salas por acoger esta experiencia que se puede realizar porque el Instituto Nacional de Teatro de Argentina ha subvencionado la gira.

Esto coloca a este que tanto les quiere en una situación de estrés y de vulnerabilidad absoluta. Estar en Dferia cubriéndola como siempre para el periódico GARA y a la vez poner en el disparadero de tener una obra programada, es satisfactorio por un lado, pero incómodo por otro. Me siento atrapado. Pero feliz. Nervioso pero esperanzado. Me pasará lo mismo en el Festival Internacional de Teatro del Alentejo, que además de invitado soy participante activo.

Son contradicciones, algunos pensarán, con lógica, que es un abuso, que no es ético estar en lado y otro de la barrera, pero como es un estigma que arrostramos desde hace más de treinta y cinco años, lo llevamos con la donosura que se merece. Así que llaman a embarcar, vamos a emprender un periplo maravilloso. Una obra pensada por esta cabecita aquí, que se desarrolla en Argentina, con actrices argentinas y que ahora se enfrenta a públicos españoles y portugueses. Nunca lo hubiera imaginado. Va a suceder, está sucediendo y voy a intentar disfrutarlo de la mejor manera posible. Este autor novel está perdiendo esta calificación. Y como director, pues el de siempre, un trabajador sin mucho talento que intenta no ensuciar el trabajo de las actrices ni del dramaturgo. Oficio se llama.