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Lun, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

De repente decenas de artistas denuncian a Jean Fabre por abusos reiterados. Sigue coleando, en otro estadio, lo de Lluís Pasqual y su dimisión del Teatre Lliure. Noto una cierta corriente de comprensión con los mencionados, poniendo por delante sus cualidades artísticas, de las que nadie duda, a no ser que se aplique aquella máxima que decía que una mala persona no puede ser un gran artista, cosa que como introduce valores morales, no es fácil convertir en algo reglado. El mundo ha cambiado, mucho, y hay que reconocer que los viejos modos de dirigir, los tonos excesivos, los comentarios ofensivos, el palo y la zanahoria es parte de la vieja cartilla que hoy debe ser visto como un error subsanable. 

En el caso de Pasqual, del que me siento más cercano, veo la lista de los que han firmado en su descargo, y me sorprende porque veo a algunos que podrían ser acusados de esa tensión en los ensayos que en momentos roza lo insufrible, que hasta podría ser considerado como una tortura sicológica. Otros callan, con prudencia. Firman amigos y conocidos, a los que admiro. Y comprendo. No se trata de incidir, peor tampoco de reducir el problema a una histeria de una actriz. No, conozco, y conocemos mucho, a un actor muy veterano, con muchas horas sobre el escenario del Teatro Arriaga que no firmó, porque no puede firmarlo, ya que se sintió fatal en un proceso de trabajo. 

No quisiera abundar porque en estos días ha aparecido una noticia sobre el sueldo de Lluís Pasqual en el Teatre Lliure y me ha escandalizado. Más de doscientos mil euros. Creo que es excesivo. Que es una barbaridad. Que está fuera del mercado. Que representa unas cantidades superiores a los presidentes de autonomías y del gobierno español. O francés. Y eso, descompensa toda relación. Sea Lluís, sea Juan, sea Antonia. Nadie de su teatro, de sus producciones, saca esa cantidad, asegurada, a partir de dineros públicos. No cuestiono nada en el mercado libre, cosa que no existe, pero en una institución pública, debe estar regulado de manera muy clara y concreta. 

Una vez hablaba de estos asuntos con un amigo director de una institución teatral pública de Madrid que había ganado entre unas cosas y otras cerca de doscientos mil euros y me comentó que, en la música, en la ópera se gana mucho más. Puede ser. Pero en la ópera se mueven otras cantidades que están sobrevaloradas. Al menos en algún circuito. Los sueldos de los directores de las unidades de producción del INAEM, son elevados, a mi entender, también fuera del mercado, ninguno de los actuales titulares ha ganado nunca en su vida anterior esas cantidades de ahora, pero, son más moderados que lo que se ha conocido ahora de Pasqual. 

Estoy por que se pague a todos los que concurren en el hecho teatral lo que se merecen, pero deberá existir una regla que lo coloque en lo posible, lo sostenible, lo normal. Y no puede ser que en las producciones comerciales se paguen unos precios escuetos, en todos los gremios, y en lo público se disparen, sin que exista una relación ni de calidad ni de eficacia. Ya no quiero pensar en el teatro independiente (si es que existe) o el alternativo, el que siembra la miseria en las salas alternativas, sin ayuda, a porcentaje, sin apenas públicos. 

Por eso, además del ruido, lo de Fabre, es muy duro. Durísimo. En la notica de la denuncia se ha colado también el dato de que recibe una subvención de un millón de euros al año, lo que nos vuelve a colocar en el debate de lo público y lo privado. La ética, los modos, las formas, lo que se puede considerar como experimentación y lo que roza el sadismo o el abuso. 

No es fácil tratar de estos asuntos. Se habla desde suposiciones, aunque los que tenemos una experiencia acumulada, para bien y para mal, creemos a los denunciantes. Eso no quiere decir que se deba convertir a los denunciados en monstruos, ni apestados, sino que se deben aclarar los hechos, las sensaciones y se debe hacer didáctica positiva. Los micro machismos, los micro síntomas homófobos, los estados creativos de locura y excesos sobre los artistas, se deben corregir. Y ya. Sin componendas. 

Y caiga quien caiga. 

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€