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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
Leí con atención el Mensaje del Día Mundial de Teatro de este año. En la primera impresión, la verdad, se me frunció el ceño. Sin saber muy bien por qué esa idea tan bella del teatro como poderoso vehículo para la paz despertó en mí una mezcla de incredulidad y escepticismo. Aún entendiendo que el Arte Escénico, desde su significante pequeñez, puede acceder a muchos estratos de la gran vida social y política, me pareció que en el escrito su capacidad para promover la concordia y el buen entendimiento entre los humanos estaba sobredimensionada. Al dejar macerar la sacudida inicial, sin embargo, me vinieron otras ideas que pusieron en otro contexto mi perspectiva. El texto era de Jessica A. Kaahwa, mujer de origen ugandés, y mirado con otros ojos intuí que, dada la compleja realidad socio-política que vive su país, el mensaje era un valiente acto de compromiso, una loable manera de defender la necesidad del teatro en situaciones donde los conflictos bélicos arrasan la fe en el ser humano. Una reflexión que además denunciaba, sin retóricas ni paños fríos, la incongruencia de las grandes instituciones que estando a la cabeza del mundo lo hacen todo como el culo.

Fue virar el sentido de mis pensamientos y acordarme de Augusto Boal –quien, por cierto, ya escribiera el Mensaje del año 2009– y su Teatro del Oprimido. Instituido actualmente en una red internacional que opera en todo el mundo, el Teatro del Oprimido es una plasmación práctica de aquello que apuntaba Kaahwa: una forma concreta para que, a través del teatro, las personas y las comunidades desfavorecidas tomen conciencia de su injusta situación y puedan poner en marcha soluciones para revertirla por medios pacíficos. Me acordé poco después de los Pallasos en rebeldía y sus actividades en Palestina, Chiapas o Sahara. Y también de otros payasos anónimos que acuden a lugares devastados por la pobreza y la violencia, y convierten la sonrisa en el primer síntoma de la esperanza. Me acordé de todos ellos y admiré a las personas que ante la destrucción y la sinrazón, ven en el teatro una fuente de reconciliación y un estímulo para la cohesión social de los pueblos.

Vagaban plácidamente estos pensamientos por mi mente, cuando al abrir el Facebook –ese gran patio virtual que acoge tantas voces– quedé perplejo al leer que Leo Bassi y el rector de la Universidad de Valladolid habían sido denunciados por calumniar a la iglesia. Un supuesto delito que se cometió durante una representación teatral programada por dicha Universidad y llevada a cabo por el actor italiano. El hecho de que se pusiese en tela de juicio un derecho básico como la libertad de expresión me soliviantó; aunque, secretamente y al mismo tiempo, celebré que el teatro, tal y como Bassi lo plantea, todavía pueda seguir siendo un foco de protesta, de revuelta, de inconformismo, un espacio desde donde remover las conciencias.

Y como con esto del Facebook uno puede estar al día estando al segundo, casi inmediatamente después de enterarme de lo sucedido con Bassi, apareció una noticia no menos sorprendente: el PP de Valencia sopesaba denunciar la obra "Corrüptia" de la compañía catalana Teatre de l´Enjòlit e impedir su representación en un teatro municipal. La obra, como tal vez recuerden pues la cité en este mismo espacio, es una sátira política sobre la corrupción y ya fue censurada hace unos meses en la localidad de Xàtiva. La razón de este nuevo atropello es la misma: el partido político en cuestión trata de torpedear la representación de la obra, pues tiene una lectura nada complaciente con casos como el reciente "Gürtel". Nuevamente quedé enrocado entre sentimientos contradictorios: por un lado me irritaba la posibilidad de que un partido político pueda promover la suspensión de una obra de teatro; y por otro lado me alegraba porque la compañía se había encontrado, sin ellos quererlo, una inmejorable manera de promocionar su espectáculo.

Ya lo ven, el Arte Escénico tiene la asombrosa capacidad de abarcar dos objetivos opuestos sólo en apariencia: la promoción activa de la paz y la convivencia, y también la agitación y la denuncia libre y abierta. Y así, con un ala blanca y otra negra, es cómo el teatro surca los cienos. Los cienos, sí. Con "n". Y es que si hay arte quizá sea porque no hay paraísos ni cielos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€