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Lun, Dic

La loca de la casa | Maloka Rincón

Aún no siento la ciudad de Lima especialmente cultural... al menos en relación a lo que mi cuerpo estaba acostumbrado... No es especialmente teatral, a pesar de que el teatro este en cada esquina y cada rincón transitable de una forma natural y espontánea, porque el cotidiano es definitivamente teatral y continuamente la realidad supera la ficción.

Los precios de las salas de teatro son relativamente elevados para la media de lo que sería un sueldo mínimo y los teatros están bastante centralizados. Por ahí por Barranco, el barrio "bohemio", equiparable quizá a "Malasaña" de Madrid o "La Candelaria" de Bogotá se encuentra lo que sería la movida teatral Limeña. Sin duda habrá otras zonas las cuales habré de explorar, pero que hasta el momento se me resisten.

En la periferia y barrios emergentes unos, marginales otros, está el continuo intento de hacerse un lugar y se hace cada vez más fuerte "El teatro comunitario" pero este último merece un capítulo aparte del que más temprano que tarde tendré que escribir.

Y también ocurre algo curioso... Hay unos lugares (pocos, pero haberlos los hay) en los que encuentras una programación habitual artística que abarca varias formas (teatro, cine, pintura, música...) seleccionadas con criterio de calidad o temática... suelen ser salas con un mínimo de condiciones técnicas bastante aceptables y que además son gratuitas. Estos son los centros culturales de otros países., Centro Cultural de España, o de Japón, o Francés, o Británico entre otros, y que además algunos de ellos tienen sedes descentralizadas. Tal es el caso de este último, El Británico.

Yo pasaba por allí. San Juan de Lurigancho, un barrio periférico y de alta peligrosidad, en dónde el Centro Cultural Británico es una isla verde, agradable y que ofrece cultura a precio 0. Estaba anunciado "Cuando estás en mí" un título que poco llama la atención, pero también decía al costado "Performance, Teatro, danza, títeres." Y él coctel me llamo más la atención. En fin... que ya estando allí... allí que me quede.

No sé contar lo que vi, o mejor lo que viví, no hay exaltación, pero si una sensación extraña e íntima... algo adentro de mi esta "tocado", mereció la pena estar allí.

La experiencia duró unos 45 minutos, y empezaba con fuego... también hablaba del llamado de la montaña, y una vez que el personaje partió hacia esa montaña... creo que la montaña no existió, ni tampoco recordé o pensé en encontrarla... y eso iba sucediendo con cada uno de los "cuadros" escénicos, no tenían mucho que ver uno con el otro, pero eso lo supe después cuando quise entender cosas.

Una vez terminada la función el actor se queda allí para hacer un conversatorio, y fue por romper ese silencio incomodo típico de estas ocasiones, que entre en la majadería de querer entender, de poner la razón allí dónde creo que no tiene lugar... Pregunte si el uso de los 4 elementos fuego, tierra agua y aire era una especie de hilo conductor o sino cual era ese hilo..., El actor sonrió y dijo que no, que en sus improvisaciones habían ido saliendo así no más... y que no había un hilo conductor, él ha estado trabajando y a hecho una especie de colash con sus indagaciones. .

Alguna otra persona le pregunta que técnica había utilizado (Stanislavsky, Grotowsky, etc.) el vuelve a sonreír y responde que la de él... él no ha pasado por escuela, él es autodidacta, ha leído a todos estos, se ha ejercitado en algunas disciplinas... y ya está... y así con todo...

Y como se me ocurre hablar un poco de esa experiencia me acerco a pedirle una web o un lugar en dónde pueda ver algo más de su trabajo. Vuelve a sonreír y me cuenta que no tiene web, que no utiliza eso de las redes... Desde mi aparato, en todo caso busco a este actor de Cuzco, solo sé que es de Cuzco y que se llama Miguel Campana Oblitas... y que no encontré nada en la red.

Solo sé que a través de su trabajo se algo más de mi... Y que por esa manía de entender, casi estropeo aquello que comprendí, y que a juzgar por los rostros de unos cuantos allí presentes, también comprendieron.

Es para pensárselo...