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Sáb, Abr

Velaí! Voici! | Afonso Becerra

Es un placer constatar que la academia no solo es un lugar para la transmisión del conocimiento, sino que, en el caso de las artes escénicas, también lo es para la experimentación.

El 4, 5 y 6 de abril de 2018, la Licenciatura em Teatro de la Universidade do Minho (Portugal) organizó la cuarta edición del Festival Oh!

Con su sede en las antiguas fábricas de curtidurías de Guimarães, en el Campus de Couros, el Instituto de Letras e Ciências Humanas de la Universidade do Minho, al que pertenece la Licenciatura em Teatro, organiza un encuentro en el que participan artistas, profesoras/es, y alumnado de diferentes procedencias y escuelas, lo cual genera un hervidero de conocimiento.

El Festival Oh! no es un festival de teatro universitario, ni un aparador en el que se exhiben espectáculos.

Como el propio título del evento indica, es un encuentro abierto a la sorpresa, al “Oh!” de quien se maravilla o se asombra, de quien aprende.

Es por eso, quizás, que la mayoría de las propuestas de su programa: Masterclass, cursos, presentaciones de procesos creativos, performances, espectáculos, charlas y debates, se orientan, principalmente hacia las artes performativas y las teatralidades posdramáticas.

En mi opinión, una de las características más atractivas del Festival Oh! consiste en mostrar los procesos de trabajo creativo del alumnado que se está preparando para ser el futuro del teatro. En cada una de esas muestras, profesorado de otras instituciones y alumnado de otras escuelas, contribuyen, con su análisis de ciertos aspectos, al enriquecimiento de esos procesos creativos abiertos.

Este año, el profesor Tiago Porteiro, en nombre del equipo organizador del Festival Oh!, me invitó a participar junto a 4 alumnas y 3 alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramática (ESAD) de Galiza. Es la segunda vez que acudo a este evento para presentar piezas realizadas por mi alumnado en la asignatura de Dramaturgia.

La Licenciatura em Teatro de la Universidade do Minho, nos acoge con un excelente trato y cordialidad. Las profesoras Francesca Rayner y Cátia Faísco, el profesor Tiago Porteiro, son unos anfitriones siempre atentos y próximos. Además de su erudición, participan, de manera empática, eficaz y desenfadada, en el análisis de las propuestas que se presentan dentro del marco del festival.

En la organización y gestión, Henrique Gonçalo Ferreira ha sido un cómplice necesario para que todo funcionase más que bien. Henrique nos acompañó a la sala Espaço Oficina, en la que mi alumnado presentaba sus 2 piezas, para que no nos faltase de nada. Durante los 3 días que duró el festival, nos atendió para que estuviésemos a gusto en la ciudad. A Henrique, además, le agradezco las amenas conversaciones que hemos tenido después de algunos espectáculos, y su agradable compañía en esos días. Siempre con una amable y hermosa sonrisa, aunque el momento pudiese resultar complicado por los nervios o, incluso a veces, por un cierto descontrol que podían implicar los proyectos en proceso del alumnado. Ahí, Henrique, sabía solucionar cualquier cuestión y generar un ambiente de armonía.

También hay que agradecer la colaboración de Zacarias Gomes, de quien, además, descubrimos un texto muy interesante, titulado Psss…, en el que trata con profundidad y una equilibrada ambigüedad el tema del racismo y la violencia. Fue la última presentación del Oh!, el viernes 6 de abril por la tarde, interpretando el texto el mismo Zacarias Gomes, junto a Marta Ferreira, con dirección actoral del Rute Fernandes.

Entre los agradecimientos, por supuesto, no me puedo olvidar de todo el alumnado de la Licenciatura em Teatro de la Universidade do Minho, que colaboró en todas las actividades y que también hicieron de anfitriones. Incluso prepararon una cena, al aire libre, dentro del Campus de Couros, la noche del 5 de abril, y organizaron una fiesta.

El Programa del Festival Oh! 2018 se abría el 4 de abril, por la mañana con una Masterclass de Samuel Meyler, titulada “Juego y cuerpo poético del performer: la visión pedagógica de Jacques Lecoq”.

La sesión incluía el visionado del film, realizado por el propio Samuel Meyler dentro de su trabajo de estudio y experimentación, titulado Sculpting the Body, a Theatre of Physicality.

La Masterclass de Samuel Meyler consistió en diversos ejercicios y juegos en los que se abordaban cuestiones relacionadas con la creación de imágenes a partir del movimiento corporal. La importancia radical de la observación, que va a dar lugar a una identificación con elementos de la naturaleza (el fuego, el agua, un cristal, un árbol, un animal...), y esa identificación, por un proceso de transferencia de las cualidades del elemento, pasa al cuerpo humano. Cogemos la sensación de un elemento de la naturaleza, a través de la identificación y, después, hacemos una transferencia a la persona.

Otro de los ítems principales fue el concepto de placer. Experimentar cómo el placer crea unidad en las acciones.

Samuel Meyler está cursando un doctorado en Artes Escénicas con una colaboración entre el Programa de Neurociencia Champalimaud y la Faculdade de Letras en la Universidad de Lisboa. Está interesado en el papel del cuerpo en el suministro de información social, y su trabajo incorpora tanto la neurociencia conductual como el teatro físico. También ha co-creado varios proyectos que reúnen a artistas y científicos en un intento de crear un tercer espacio entre las disciplinas. Tras graduarse como biólogo conservacionista, trabajó en varios lugares de África con mamíferos en peligro de extinción, más específicamente cetáceos y primates. Más tarde se trasladó a París y luego a Bruselas, donde estudió movimiento físico y teatro, y actualmente enseña varios cursos en Lisboa y en el extranjero. También dirigió su propia compañía de teatro en Irlanda durante varios años, y trabajó como actor en circo contemporáneo.

Por la tarde, se presentaron, en diferentes localizaciones, trabajos de alumnado y de egresadas/os de la Licenciatura em Teatro:

Incómodo de Nelma Silva y Sabrina Rebelo, interpretado por Raquel Ferreira y Tatiana Silva.

Mutações, creado e interpretado por Beatriz Lemos, João Costa y Rita Pinto.

Blackbird de Beatriz Ribeiro, interpretado por João Malheiro y Nelma Silva.

Nefertiti de Miguel Martins, interpretado por Charles Birch, Leonor Coelho, Miguel Martins y Vanessa Bressan.

A las 21 h. en el Espaço Oficina, alumnado de la ESAD de Galiza presentó 2 piezas de dramaturgia performativa posdramática: Cyber Queer de Diego Quintela, junto a Cristian Fernández, y Chick Flick de Raquel García, Chelo Todeschini, Irene Vicente y Lidia Veiga, junto a Xavier Castiñeiras.

CYBER  QUEER comienza con una conversación virtual, entre el dramaturgo Diego Quintela y el actor Cristian Fernández, a través del Grindr. Según la descripción del dramaturgo: “El Grindr es la aplicación móvil gratis nº1 del mundo de redes sociales para establecer relaciones entre hombres gay y bisexuales. Una aplicación mediante la cual puedes quedar con un hombre, follar, y no volver a verlo, así se ha creado una red de promiscuidad oculta.

Con Cyber Queer queremos llevar esta intención al escenario. A partir de nuestras propias experiencias personales y de nuestros cuerpos, creamos una pieza entre la danza-teatro y el teatro documental de autoficción.”

En Cyber Queer, Diego y Cristian, crearon unas secuencias de acción escénica que rompen con los tabús vigentes en la sociedad actual, respecto a las relaciones sexuales intermediadas por la tecnología. La intimidad intermediada tecnológicamente. El sexo virtual. Las nuevas formas de relación y la homosexualidad. El abordaje se hace desde una ambigüedad que no juzga ni resuelve la ecuación entre la soledad, el deseo sexual y la necesidad de afecto.

Cyber Queer es una pieza aún en proceso, pero que ya cuenta con una estructura inicial bastante concreta: La conversación a través del Grindr, que reproduce un intercambio prototípico, de palabras y fotos, en este tipo de Apps de contactos. La exposición de perfiles de usuarios de esa App. El testimonio de Cristian relatando una de las experiencias que más le ha marcado, facilitada por esta aplicación. Y, finalmente, una secuencia de movimientos en la que Cristián trabaja en contacto con la pared y el suelo, jugando con torsiones y caídas, en la oscuridad. Mientras, Diego ilumina, con una linterna, diferentes partes del cuerpo de Cristian, seccionándolo y generando un montaje visual que nos devuelve una imagen cubista, no exenta de un homoerotismo sutil. En esta última secuencia, también juegan con la sombra de la mano de Diego intentando, una veces acariciar y otras atrapar la figura parcialmente iluminada de Cristian.

Cyber Queer es una pieza atrevida, valiente, en la que se puede captar una sinceridad y una honestidad en las acciones escénicas seleccionadas, así como en su realización. El tono del trabajo no redunda en el morbo, ni cae en los lugares comunes de la pornografía, pero tampoco se desvanece en la frivolidad ni se conforma con “épater les bourgeois”. No. Hay una especie de objetividad, de constatación real de unos hechos que se juegan en una síntesis escénica eficaz.

CHICK FLICK también es una pieza atrevida, en la que se puede palpar la necesidad de estas cuatro actrices dramaturgas, Raquel García, Chelo Todeschini, Irene Vicente y Lidia Veiga, para generar unas acciones con las que liberarse de algunas restricciones injustas: la concepción sentimental y edulcorada del amor, asignada principalmente a las mujeres, así como otras limitaciones del rol femenino estipulado socialmente.

La descripción que nos ofrece el equipo artístico dice que el título hace alusión a “un género cinematográfico relacionado con el amor y diseñado especialmente para un público femenino, calificado como “altamente emocional”. Aborda una crítica respecto a los diferentes aspectos de ese género y a los mitos patriarcales interiorizados del amor romántico.”

La pieza hibrida danza contemporánea, simulacro, música, talk show, y otras modalidades escénicas y consigue generar una partitura de acciones coherente, llena de contrastes y de una atractiva plasticidad.

Las 4 actrices y el actor Xavier Castiñeiras, que hace de técnico de luces y sonido, además de ejecutar otras acciones escénicas, proponen algunos referentes reconocibles: los juegos infantiles de corros, típicamente de niñas, en los que ya se baraja la importancia de tener un novio, frente a los deportes más brutos, tipo rugbi, y el trato rudo entre los hombres, la “Haka” de los All Blacks, desde una parodia que ironiza y nos hace reír, pero, al mismo tiempo, es como una descarga de adrenalina.

También resultan muy potentes, en Chick Flick, las secuencias del lanzamiento de arroz a las actrices, por parte del público, que de la simbología de las bodas, en la función realizada en Guimarães, evolucionó hacia una especie de fusilamiento, en un clímax apoteósico. O la escena en la que las actrices cagan bombones y después los ofrecen como regalo al público.

De especial belleza e impacto es la escena lacrimógena con las cebollas cortadas y frotadas sobre los ojos, en un ritual realizado con las cuatro actrices arrodilladas ante le público. También la secuencia en la que hacen una interpretación libre del maneo, o movimiento de manos, en la danza flamenca, convirtiéndolo en una agitación exorcizadora, en la que la intensidad de las luces rojas y la música, así como la entrega de las actrices, contribuye a crear un momento de fuerte atracción.

Chick Flick es una pieza impetuosa, con momentos climáticos en los que estalla el caos y lo dionisíaco. Una pieza en la que las actrices abren todas sus acciones a la espectadora y al espectador, reforzando la experiencia del encuentro.

Después del espectáculo hubo una conversación en la que el público verbalizó su buena acogida a las dos propuestas y apuntaron aquellos momentos que más les habían interesado, haciendo hincapié la intensidad de las presencias de las actrices y los actores en escena.

Al finalizar, el director japonés Kakumoto Atsushi, de la compañía d’UOMO ex machina de Tokio, se acercó a mí para felicitarme y para decirme que le había sorprendido mucho esa intensidad en las presencias y esa relación tan abierta y directa con el público, también la plasticidad y la utilización de diversos recursos teatrales. Según me contó, en el teatro posdramático que se está haciendo ahora en Tokio y en Berlín, que son las dos ciudades en las que más trabaja, hay una tendencia a la austeridad, al desinflamiento de las presencias, a una cierta neutralidad. Frente a esto, a Kakumoto Atsushi, le parecía que el teatro posdramático del sur de Europa era mucho más pletórico. Yo le comenté, en tono humorístico y en mi inglés precario, que quizás deberíamos hablar de un teatro dionisíaco y arcaico, ligado a la fiesta, a los rituales y a la búsqueda de la belleza.

Al día siguiente, en la conferencia titulada “Procesos de creación, investigación y documentación en las artes performativas”, la artista portuguesa Patrícia Portela volvía a hablar de Cyber Queer y Chick Flick, poniéndolas como ejemplo de propuestas en las que la presencia de las actrices y actores, así como la relación directa con el público, genera un campo de tensiones muy fructífero. También ponía de relieve la importancia de la sinceridad, más que de la verdad, en el escenario. Decía: “La sinceridad con la que se hacen los trabajos no se destruye, puedes tirarla contra una pared que no se destroza. El teatro es el espacio de la sinceridad y del compartir.”

Volviendo a la orden del programa del Festival Oh!, después de los dos espectáculos de la ESAD de Galiza, ese mismo miércoles 4 de abril, a las 22,30 h. pudimos ver Agarra(me) de Eva Sofia Ribeiro, en una dramaturgia realizada por ella misma junto a Mariana Dixe, e interpretada por Francisca Sarmento, Mara Santos, Sílvia Fernandes y Patrícia Valente.

Agarra(me) se escenificó en el marco incomparable del Claustro da Colegiada de Nossa Senhora da Oliveira. Se trata de una propuesta muy cercana al teatro simbolista o teatro estático, en la que el foco está puesto en el texto.

Resultaba muy curioso el contraste entre las 4 actrices jóvenes y el contexto arquitectónico antiguo. Aquellos diálogos fragmentados, dichos entre los arcos, al pie de una antiquísima tumba, o de un viejo árbol. También el tono confesional de los textos, en los que se contaban sucesos e impresiones de carácter íntimo y, en cierto sentido, luctuoso, frente a las actitudes y disposiciones en las que predominaba un cierto hieratismo, una distancia casi mítica de tragedia.

La mañana del jueves 5 de abril se dedicó a la muestra de composiciones del alumnado de tercer curso de la Licenciatura em Teatro de la Universidade do Minho. Piezas en proceso que eran mostradas para el análisis por parte de diversos profesores y profesoras externas, así como del público asistente, formado, mayoritariamente, por otro alumnado.

En mi libreta conservo diferentes anotaciones sobre esas propuestas. Me pareció muy eficaz y bien articulada la titulada Como se Chega Aquela Cena? de Vanessa Bressan, alumna proveniente de la Universidade Federal de Santa Maria – UFSM de Rio Grande do Sul, Brasil y Leonor Coelho, de la Universidade do Minho.

Como se Chega Aquela Cena? partía de un recorrido en el que zapatos y cajas de cartón, con flechas dibujadas, funcionaban como indicador y, a veces, muro, cuando la actriz construye diferentes disposiciones con las cajas. Un trabajo de Site Specific que nos invita a integrarnos en un espacio dinámico.

La llegada a una salita y la riqueza del espacio sonoro, generado por la utilización de objetos: las tacitas y la jarra del té, el timbre de un teléfono, el roce de las cajas…, crea un ámbito en el que van surgiendo diferentes sorpresas. El número cantado de Leonor, mientras Vanessa manipula pañuelos multicolor desprendiéndolos de una escalera de mano, es uno de esos acontecimientos inesperados pero, al mismo tiempo, coherentes, gracias a la poética de los objetos y el espacio, que se va desarrollando, construyendo y de-construyendo.

Otras propuestas que recuerdo: 

P.S. Tens Uma Pila Pequena. Un interesante trabajo de fragmentación dentro del estilo de la sitcom. 

Porta Branca, que parte de una fotografía puesta en relación con otras, que la expanden, para sugerir una posible historia. 

Indefinido, una pieza de teatro político, sobre los desiertos de la guerra, con texto de Rui Pina Coelho y la utilización de objetos de dimensión simbólica explícita: bolsos llenos de recortes de prensa, cámaras fotográficas y prismáticos y fotos que son descritas por el público a petición de las actrices.

 

Por la tarde, acudimos al Auditorio da Fraterna, una institución de apoyo social, que sirve de centro de día para personas mayores, también para niñas y niños pequeños, y que colabora con personas que se encuentran en situaciones difíciles.

En su auditorio, con un público muy heterogéneo, de niñas y niños, ancianas y ancianos, más todas las personas que participan en el Festival Oh!, pudimos disfrutar del espectáculo Por Amor! de Patrícia Portela, con la complicidad de Leonor Barata, Sónia Baptista y Thiago Arrais.

POR AMOR! se abre como una conversación desenfadada entre dos amigas y con el público. Patrícia y Leonor, sentadas a una mesa, llena de libros, delante de 2 micrófonos, casi como si fuesen a hacer un programa de radio. Detrás de ellas una proyección gigante de pinturas que, muy lentamente, van mudando, desde Tintoretto a Frida Kahlo, alusivas al tema en contienda.

Cada una de las actrices defiende una concepción diferente del amor y del enamoramiento. Leonor es una enamorada del amor romántico y total. Ni siquiera acepta apagar el teléfono móvil, porque está esperando un mensaje que no acaba de llegar. Patrícia, en cambio, representa una concepción más desmitificadora del amor. En su debate entran relatos de autoficción, recuerdos de historias que se aderezan y trufan con fragmentos de cartas, poesías y prosas, extraídas de los libros que tienen encima de la mesa. De tal manera que, también, asistimos a una especie de antología literaria sobre el amor. Por el discurso desfilan las letras de Sor Mariana Alcofarado, de la poeta Florbela Espanca, el Werther de Goethe y su idilio imposible con Carlota, por supuesto, Romeo y Julieta, Paris y Helena… Y canciones de muy diverso signo, incluida la muy comercial “Despacito”, de Luis Fonsi, todas ellas regodeadas en el amor, y cantadas en playback por Leonor, para evocar momentos de sus relatos de autoficción.

Por Amor! está hecha de una gran complicidad entre las actrices y el público, que afirma una realidad escénica propicia para desnudar los tópicos del amor más sentimental, a través del humor y la gracia. De esta manera, se produce una muy delicada redención que nos reconforta y nos devuelve una idea más saludable del amor.

 

Después del la función asistimos a una conferencia titulada “Procesos de creación, investigación y documentación en las artes performativas”.

En ella, Francesca Rayner, presentó el recién creado Grupo de Investigación en Estudios Performativos, GIEP, de la Universidade do Minho. En el cual fui invitado a participar y del que, al día siguiente, asistí a una reunión de trabajo.

En la conferencia, Patrícia Portela expuso sus cuadernos de dibujos y Storyboard con los que compone las dramaturgias de sus espectáculos. Describió algunas de sus experiencias creativas y cómo esos diseños y dibujos establecen una tensión con la realidad de la sala de ensayos.

En la conferencia también participó Luc Van Den Dries, dramaturgo y profesor de la University of Antwerp, que está realizando un estudio, desde hace años de la evolución de los cuadernos de dirección y dramaturgia de algunos de los artistas más relevantes de la historia del teatro, Artaud, Brecht, Beckett… para centrarse, especialmente, en los cuadernos y los procesos de Jan Fabre, con quien, además, ha trabajado como dramaturgo.

Luc Van Den Dries explicaba cómo muchos directores posdramáticos, tales como Guy Cassiers, Ivo Van Hove, Luc Perceval, Romeo Castellucci, Jan Fabre, Heiner Goebbels o Jan Lauwers, comienzan sus piezas dibujando. La libertad que da el acto de dibujar, así como la fisicalidad que implica.

También nos mostró un vídeo muy elocuente sobre el trabajo de Jan Fabre, en el que pudimos observar algunos momentos de un ensayo, en el que partían de una agitación interna que se iba a desarrollar hacia un movimiento exterior.

 

Ya por la noche, ese jueves 5 de abril, acudimos, de nuevo, al Espaço Oficina, para ver un tríptico posdramático sobre Medea Material de Heiner Müller, según las creaciones de Lúcia Caroço, Beatriz Roxo y Manuel Azinheira, provenientes de la Universidade de Évora.

Medeia Material I ou Em Nome do Pai, do Filho ou do Espírito (IN)San[T]o, con Beatriz Roxo y Manuel Azinheira, parte de la locura y el ritual. La performance comienza fuera de la sala y después se centra en dos bañeras de latón llenas de agua y en las evoluciones de la actriz y el actor, en una cierta convulsión alucinada que los separa del público por una paradójica cuarta pared. En mi caso, debo confesar que estuve más atento a que no me mojasen con el chapoteo en las bañeras que a la propuesta, que se alejaba de mí por ese recurso a una locura teatralizada que, pese a la entrega de los actores, dificultaba una posible empatía.

Después de una pausa para reconfigurar el espacio, nos mostraron Medeia Material II ou Medeia Fragmentária, con Lúcia Caroço, Manuel Azinheira y Suzanne Maat. Aquí aparecen esbozados algunos roles, la madre, la hija, una reina… que se descomponen en un surrealismo llevado también hacia esa locura intensa teatralizada y ciega.

Después de otra pausa para reconfigurar, de nuevo, el espacio, entramos a Medeia Material III ou “-.-.-.”, en la que intervienen Beatriz, Lúcia y Suzanne. Aquí parecían buscar la participación directa del público para que realizásemos la performance, dándonos spray para hacer grafitis, globos para jugar, una entrevista en la extraescena, emitida por megafonía, etc. Las espectadoras y espectadores, todas/os alumnas/os, eran forzados a salir por una de las actrices que, en una actitud de personaje ficticio, tiraba de ellos para arrastrarlos hacia el escenario o a la extraescena.

Yo me negué, porque concibo el teatro como un espacio de libertad y no de totalitarismo, en el que alguien te dice lo que tienes que pensar o lo que tienes que hacer.

Ciertamente, conseguir la participación física y directa de la recepción en un espectáculo es una de las ecuaciones dramatúrgicas más difíciles de diseñar y realizar, porque la espectadora, el espectador, es quien, finalmente, le da sentido al encuentro teatral, pero ese sentido nunca será pleno sino es compartido desde la libertad y la emancipación.

 

El viernes 6 de abril, comenzó con un interesante “Workshop de Autoficción” orientado por Roberta Preussler. En el realizaron diferentes ejercicios prácticos para experimentar el trabajo con los materiales propios, siempre manipulados desde un espíritu lúdico.

Por la tarde asistimos a 5 piezas breves presentadas por alumnado y egresados de la Licenciatura em Teatro de la Universidade do Minho:

Soy yo, creación e interpretación de Bárbara Fonseca y Marta Ferreira.

O Marinheiro, con dirección y dramaturgia de Miguel Rodrigues, a partir de la obra homónima de Fernando Pessoa. Interpretación de Beatriz Lemos, Laura Aires y Rita Pinto.

Wana Brit’ – Dirty Names, creación e interpretación de Di le Fay. Un solo de un actor, vestido de reverendo, que nos trata como a alumnos y nos interpela, en inglés, utilizando nombres y frases relacionadas con el sexo, de esas consideradas pecaminosas.

Una performance llena de picardía y humor implícito, que tendrá una segunda parte, después, con Wanna Brit’ – Devil Toby Welcomes You to Hell. En está, el actor Di le Fay, aparece en el ascensor, disfrazado de demonio rojo, con una diadema de cuernos y vestido con una malla roja y unos zapatos rojos. En inglés, también, nos va convocando para acompañarle al infierno, a los folladores, a los políticos, etc. la ironía se adoba, de nuevo, con una simpática picardía y una actitud ligeramente provocadora y sensual.

The American Dream, con dramaturgia de Nii Ribeiro y Rui Moreira. Interpretación de Adriana Oliveira, Inês Guedes, Nuno Neves y Stiven Munévar. Unas instantáneas que le sacan punta a la parte más violenta y descarnada del sueño americano. Utilizan, también, documentos audiovisuales testimoniales de bastante crudeza.

Psss… de Zacarias Gomes, interpretado junto a Marta Ferreira. Una pieza breve, dramática, en la que se atreven con un tema bastante espinoso y muy transitado: el racismo y la violencia. Sin embargo, como ya he comentado al principio de este artículo, consiguen generar en la recepción intriga y una rentable indeterminación en el juicio respecto al proceder de estos dos personajes.

 

Tres días intensos de Festival Oh!, en los que vivimos experiencias artísticas, académicas y humanas muy enriquecedoras. Un evento especial, organizado con  esmero, en el que las artes escénicas abren sus entrañas para que podamos hurgar en ellas y descubrir, junto a las futuras generaciones del teatro, algunos de los secretos más preciosos.

 

Afonso Becerra de Becerreá.

 

P.S. – En relación al Festival Oh!, puede leerse, también, en esta misma sección de Artezblai, el artículo titulado “Oh! Dramaturgias performativas posdramáticas”, publicado el 5 de febrero de 2016.

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