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Lun, May

El próximo 21 de noviembre (2017) comienza en París, con normalidad, la vigésima sexta edición del Festival Don Quijote, que se prolongará hasta el 3 de diciembre, cuyo cartel introduce la imagen que mejor define el espíritu que impulsa y logra cada año una nueva edición: las aspas en movimiento de un molino.

Digo esto porque en el año 2015 debió suspender la celebración de la edición número veinticuatro debido al terrible atentado en Bataclan, ocho días antes del comienzo y a apenas un kilómetro de distancia del Café de la Danse, sede oficial del Festival. Si bien, Luis Jiménez, su director artístico, lo que decidió fue posponer la edición para el próximo año, de manera que en el pasado año aunó las de 2015 y 2016. Tuvo una duración de casi dos meses, entre el 13 de octubre al 6 de diciembre de 2016, con diez espectáculos de teatro y uno de danza, donde estuvieron presentes las escenas española, chilena y argentina. Edición extensa y exitosa en la que, además, se celebraron los 25 años de existencia.

Vuelvo a la edición de 2017, que se celebrará en dos espacios principales, el habitual Théâtre Café de la Danse (5 Passage Louis-Philippe / 11ème arrondissement) y el Théâtre 13 Seine (30, rue du Chevaleret, 13ème arrondissement), en los que se programan producciones españolas y colombianas. Serán nueve espectáculos de ambos lados del Atlántico, donde habrá danza, representada por los grupos colombianos Equipo Danza Concierto y Sankofa Danzafro. Y teatro de texto, tres de ellos de la escena madrileña: Sueño, versión y dirección de Andrés Lima; Nada que perder, de varios autores y dirección de Javier G. Yagüe; Desde aquí veo sucia la plaza, de la compañía Club Caníbal; y la obra del argentino Mario Diament, Tierra de fuego, con dirección del también argentino Claudio Tolcachir (Producciones Teatrales Contemporáneas). Junto a ellos está el trabajo de Ana Zamora, Nao d’amores, sobre textos de Juan del Enzina; la puesta de Teatro del Temple de La vida es Sueño de Calderón; y los vascos de Kulunka Teatro con el texto de Ozkar Galán, Edith Piaf, taxidermina de un gorrión.

Esperamos que ambas salas estén llenas de público, como ha sido habitual en ediciones anteriores, que venga a conocer el teatro del ámbito hispano, público fiel que ha dado carta de naturaleza a los organizadores para que, a pesar de recortes e intentos de olvido de las instituciones españolas, continúen con esta importante labor de difusión y circulación de la escena de nuestro país y de América Latina en Francia.

 

Carmen Márquez-Montes

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria