Sidebar

14
Sáb, Dic

Foro fugaz | Enrique Atonal

Es el teatro mejor conservado de la antigüedad griega: Epidauro, situado en el Peloponeso, construido hace 2 mil 400 años, sin que haya perdido nada de su eficacia y fuerza. Con una capacidad para 12 mil espectadores, porque los griegos no hacía las cosas a medias y un proscenio monumental, es un verdadero estadio para el teatro. Una sólida estampa de la grandeza del teatro griego. 

 

Tribunas encajadas en la montaña, piedra y sol, con un ciclorama que abarca la profundidad de un valle sembrado de olivares, y un proscenio funcional y majestuoso. En el silencio del valle se escucha la voz cantada del coro trágico, y los lamentos de los héroes. La historia del teatro desde la altura de unas tribunas. Destaca en esta grandeza la fantástica acústica, nadie en la inmensidad de sus gradas se pierde ni del chasquido de la lengua, aunque esté sentado en las últimas filas. En Epidauro todo es majestuoso, en este recinto edificado para la sanación del alma. 

Porque efectivamente el pueblo de Epidauro fue un gran centro de curación del cuerpo y del alma. Las ruinas del templo de Asclepio (Esculapio para los romanos), el médico ejemplar convertido en dios, lo atestiguan. El cuerpo se curaba gracias a las plantas y las serpientes (el emblema médico con serpientes proviene de ahí), el alma gracias al deporte, a los sueños, y muy especialmente, al teatro. Sí, el teatro como medio para la salud para el alma, lo cual encaja muy bien con la catarsis aristotélica, la purga de terrores y malos sentimientos. El teatro para sanar el espíritu, la mente, el alma. 

Para que el teatro sea un vehículo de salud hace falta recuperar sus dones arcaicos: música viva en escena, texto que involucre al cosmos, actuación y cantos de chamán, puesta en escena rica en su búsqueda, efectos correspondientes a las obras… Teatro tradicional y moderno al mismo tiempo… Se dice fácil, requiere mucho trabajo, disciplina, talento y tradición. 

Para dar vida a esta escena, en Epidauro se programa cada año uno de los más importantes festivales escénicos de Europa. No voy a hacer la publicidad de la versión 2019, (se puede consultar en su sitio web http://greekfestival.gr/schedule/?lang=en),  sólo recordaré que este año se va a presentar la Comedia Francesa con dos obras de Eurípides en una puesta en escena de Ivo van Hove… 

Pero regresemos al teatro como medio de salud mental. Y no hablamos tan sólo de los necesarios efectos que puede causar en el público, también hay que reconocer sus beneficios entre actores, directores y otros miembros de la fauna teatral. Imaginemos por un momento lo que sería de esos personajes tan peculiares, si no hubieran tenido el consuelo de hacer teatro. No quiero citar nombres para evitar fricciones, pero piensen en cualquier excéntrico teatral, y ahora imaginen lo que sería su vida sin el escenario. 

Para todos el teatro es una medicina, realizarlo como aficionado puede ser un descanso de la ardua realidad cotidiana, y con la satisfacción presentarse en público, reencontrarse con textos del repertorio, hablar en verso, o tratar de vislumbrar los secretos del alma humana con Ibsen o Strindberg, o más llanamente afrontar una improvisación que alivie nuestras angustias. También para muchos profesionales es la manera de conservar un equilibro psíquico, y encontrar nuevos caminos de expresión.   

Teatro que desde su nacimiento está vinculado con el movimiento del alma humana. Indispensable terapia en movimiento para el cosmos, para la realidad, para la sociedad, para el individuo… Y Epidauro es su santuario.