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Vie, Sep

Y no es coña | Carlos Gil

En Albacete se nos convocó desde Cofae (Coordinadora de Ferias de Artes Escénicas) a varios representantes de la prensa especializada en asuntos de artes escénicas con la intención, fundamentalmente, de saber cómo mejorar, las ferias, individual y colectivamente, su comunicación. Hay una obsesión con la comunicación. Es un vocablo de moda. Sirve para demasiadas cosas a la vez. Lo gobiernos, los partidos, cuando van mal en encuestas o resultados electorales, aseguran que no han sabido comunicar sus logros. Problemas de comunicación. Y se quedan tan anchos.

Pero esto que está bien, que tiene una parte de verdad, que es importante, encierra algún truco. La información veraz, clara, objetiva, dedicada a los sectores de sociedad elegidos, es el mejor sistema de comunicación. O dicho de otro modo, donde no hay mata, no hay patata. Porque no se trata de crear artificios de comunicación, presiones comunicativas por tierra, mar y redes, sino que cuando existe un acción concreta, importante y se sabe y se puede explicar de manera sencilla, acaba siendo la mejor forma de comunicación. Y en la exhibición de las artes escénicas, en todos sus rangos, eso está reflejado en la programación elegida. Cuanto mejor y más elaborada y contextualizada, mejor se comunica por sí misma.

Porque la comunicación se mide de muy diferentes maneras. O utilizamos la misma voz para referirnos a cuestiones muy diferentes. ¿Puede un periódico de estas características, sí, donde me están leyendo ahora, generar un flujo de público en algún lugar del planeta hacia un espectáculo concreto? Tengo serias dudas. Y no sabría cómo medirlo. Pero es lo que subyace en todo cuanto se refiere a la comunicación, se entiende como una manera de decir publicidad, propaganda, crear públicos y otros fenómenos que nunca se estudian con las herramientas adecuadas, el de la medida de su valor artístico y de su repercusión social.

Siempre es mucho mejor charlar, verter nociones sobre la comunicación, la información, el funcionamiento de los medios, con los responsables de las ferias, que hacerlo a través de los silencios o los gabinetes de prensa, por muy especializados que estén, y tenemos más de uno que hacen su labor de manera excelente, por encima de lo que transmiten. Mis reticencias vienen de que considero que se debe partir de una idea, de una proyecto, de un menaje nítido. Un festival, una feria, una programación son pura ideología. No se pueden tratar todas de igual manera. La ciudadanía interesada es limitada y generalmente muy atenta a lo que sucede, el problema de comunicación y de eficacia en el ámbito de las artes escénicas es cómo interesar a más ciudadanos por lo que se hace o programa.

Ese es el gran dilema, la gran disfunción, y no se soluciona solo con más presencia en Facebook, Twitter o Instagram, ni que salga más veces de manera superficial en la prensa local o la especializada. La cuestión es crear ciudadanos interesados por la cultura y las artes escénicas, no buscar desesperadamente clientela, consumidores puntuales de productos prefabricados. Y esta es la tarea a largo plazo, que no se puede solucionar desde el final de la cadena, desde la exhibición y el contacto con los públicos.

Pero claro, es importante hablar entre nosotros, saber las deficiencias, intentar, al menos, desde la especialización cumplir lo mejor posible con los aficionados más pertinaces y los profesionales. Algo que me temo se ha ido perdiendo también en el deterioro general de los conceptos de comunicación y de profesión y nos conformamos con tener unos centenares de amigos o followers que creemos nos atienden, mientras nosotros miramos de soslayo o por encima la información puntual de todo lo que sucede como si no nos interesara .

Es una labor importante la que se plantea en este campo. Saber con mayor exactitud cómo se enteran los público de las actividades, qué valor social tienen las artes escénicas, cómo las tratan los medios de comunicación de masas generalistas, y así, entre unos y otros, podremos ir afinando en nuestros servicios, en nuestros objetivos, en nuestra eficacia.