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Mié, Oct

Página en blanco | Miguel Ángel Pérez

Podría haberlo titulado "Gestionar ¿Qué cultura?" pero referirme a la actividad escénica me permite precisar más. Cuando hablo de actividad escénica me refiero ya a todas las actividades "que tienen lugar en el escenario": teatro, danza, circo y cada vez más todas las músicas, ante el colapso de la industria musical. Nadie edita ya discos si no es para poder venderlos en conciertos y enviarlos como presentación a los promotores.

Bueno, a lo que íbamos. Hace años hablábamos de la "complejidad" de la gestión escénica, en sus vertientes económica, técnica, personal, equipamientos, repertorio, distribución, comunicación. Ahora todo eso ha pasado, la actividad escénica ha desparecido en más de un cincuenta por ciento. Quedan en España los dos grandes centros de producción y exhibición –Madrid y Barcelona- con su actividad bastante reducida respecto a 2008 y unas islas de centros regionales alrededor de algunas grandes ciudades: Sevilla, Valencia, Bilbao...algo en ciudades históricamente escénicas como La Coruña, Avilés-Gijón, Valladolid, Murcia...y para de contar.

Cuatro jinetes del apocalipsis se han aliado para que esto suceda. Voy a referirme en este artículo a los dos que me parecen especialmente nefastos: la subida del IVA del 8 al 21% en los precios de las entradas a los espectáculos y del 16 al 21% en la facturación de los cachés y el desplome de los presupuesto de cultura de las administraciones en España.

Obviamente el primero de ellos es especialmente visible. Afecta a los equipamientos públicos y privados y a todas las organizaciones que representan espectáculos sean estas profesionales o amateur, grandes o pequeñas. La recaudación de taquilla (y por tanto el IVA recaudado) se ha visto disminuir en un 30% aproximadamente desde finales de 2011 hasta ahora. No solo se ha recaudado menos, es que el propio Ministerio de Cultura ha tenido que poner en marcha un plan de choque –con sordina- como Platea para promover actuaciones teatrales y de danza.

Lo peor de estas noticias, en mi opinión, es que esto ha sucedido mientras las organizaciones profesionales y empresariales del sector "negociaban" de forma permanente esa bajada de la medida que ha servido para apuntillar el sector. Esta negociación tenía sentido en 2012- el IVAzo entró en vigor en septiembre de ese año-, o a lo largo de 2013...pero una vez pasado el ecuador de la legislatura no deberían haber pensado solo en "salvar los muebles". Ya no había muebles que salvar.

No solo se han destruido miles de empleos –a menor actividad productiva = menor necesidad de personas- es que se han destruido los "medios de producción": compañías y empresas, redes y circuitos, maquinaria, bienes de equipo, transportes...no queda ya casi nada. Se hace solo lo básico, los espectáculos les producen, como mucho, los socios de esas empresas – itinerantes o de sala- y como mucho se mantiene algún puesto técnico y de ventas –estas últimas casi siempre externalizadas-. Cuando hablas de convenios o condiciones de trabajo la gente se carcajea, salvo en las unidades de producción públicas. Esperemos que este desplome general no pase a la "prevención de riesgos" como hemos visto en los sectores del espectáculo de masas.

La otra medida ha pasado en gran parte desapercibida para la opinión pública. Un dato, la legislatura actual comenzó en Castilla y León con un presupuesto prorrogado hasta junio de 2012. Ese año apenas hubo presupuesto para ayudas escénicas, solo el correspondiente - y a la baja- de seis meses de aplicación. Se habían ahorrado, como poco, la mitad de esas ayudas. En 2014 directamente no se han convocado. Artesa habla de una bajada de un 80% en este capítulo en esta legislatura, por lo que los espectáculos que se producen son absolutamente "minis" y la exhibición, giras, actuaciones absolutamente precarias y cada vez más dependiente de la taquilla en teatros que no la pueden ni la saben gestionar, ya que en los años de "Bonanza" (un guiño para los de mi edad) nos hemos preocupado poco –todos- por el desarrollo de públicos, la educación, la comunicación, las redes sociales...

Lo mismo ha sucedido en muchas CCAAs y con los presupuestos ministeriales, con caídas superiores – en el Inaem- al 15% cada año desde que el PP llegó a la Moncloa.

¿Qué hacemos? Ni apocalíptico ni integrado. Hagamos política.

Miguel Angel Pérez Martín