Sidebar

23
Mar, Oct

Y no es coña | Carlos Gil

He pasado cuatro días en Zaragoza, en su Festival que llega a su segunda edición y que, como todos los festivales, anda buscando su lugar. Aquí se parte de algo fundamental: es una organización coral. Participa la profesión organizada y las salas de exhibición, públicas y privadas. Es una diferencia sustancial que imprime carácter porque las decisiones son colegiales, porque se mira a la actividad local con ojos cómplices, se busca presentar a la sociedad zaragozana propuestas que escapen de lo habitual, se nota una marcada tendencia por lo actual, lo novedoso, y eso, en el contexto en el que vivimos siendo un riesgo, es una actitud inteligente y que aplaudimos. 

Esto significa que hemos visto espectáculos redondeados, otros en gestación, salas abarrotadas y otras con muy poco público. Los públicos son muy selectivos. A veces diría que, en términos generales, muy conservadores, pero poco a poco se abren sectores de públicos que buscan algo más, que saben disfrutar de lo fragmentado, de lo que no es lineal, lo que parece inacabado. Quizás sea una cuestión de las obsesiones de este relator, pero he visto demasiado yo en el escenario. La autoficción elevada al cubo en ocasiones. Experiencias narradas, datos anecdóticos elevados a categoría de inspiración y hasta de la misma dramaturgia. Y en unos casos ese punto de partida da para crear un bello espectáculo, como es el caso de Rocío Molina y Silvia Pérez Cruz, y en otras ocasiones empieza y acaba en creerse al que te lo cuenta, aunque uno reclamaría menos memoria y más arte. Por decirlo de una manera simple y con el micrófono en la mano.

Queda otra semana de Festival, sus organizadores sabrán sacar las conclusiones oportunas. Los análisis de las obras corresponden a otros estamentos. Yo escribo hoy generalidades, aunque se me note que algún espectáculo me dejó tocado, otros indiferente y alguno más, esperanzado al notar la existencia de unas búsquedas estéticas y estructurales que apuntan bien. La selección de lo propuesto, remarca una tendencia, una manera de incidir en el discurso teatral aragonés. Y eso es parte de la función de los festivales. Al igual que las clases magistrales, los talleres, todo eso que va en favor del crecimiento de los educandos y los profesionales. Y dar espacio a lo menos convencional ayuda a crear otro tipo públicos, más aventureros, más instalados en las corrientes más abiertas a todo tipo de experiencias. 

Aunque sea una perogrullada, lo importante de un festival, en sus primeras ediciones es que tenga continuidad. La acumulación de experiencias, las variaciones sobre lo que ha interesado, la incorporación de nuevos retos, es lo que le va configurando una personalidad y una manera de incidir en la ida cultural y social, hasta convertirse en una necesidad, en una cita esperada. En Zaragoza, vi al actual alcalde en una de las funciones. Buen síntoma. Lo que sucede es que no se sabe si será el próximo alcalde. Y hay elecciones en junio del año próximo, es decir, que se puede dejar organizado y presupuestado, el que será el tercer Festival Zaragoza a Escena. 

Y va mi despedida, “Grito pelao” es un cruce entre Andalucía y Catalunya que escapa a cualquier ordenamiento que no sea emocional debido a lo que transmite este trabajo. Rocío Molina baila embarazada. Silvia Pérez Cruz, nos embaraza con su calidad musical, su sensibilidad, su poderío. Flamenco, danza contemporánea, una puesta en escena de Carlos Marquerie que acompaña de manera soberana para darnos más de dos horas de arte escénico. Música, canto, baile, luz, imágenes pregrabadas. Y en ocasiones ese arte de vuelve difícil por escapar de lo habitual, sin concesiones. Fuera de toda norma. Músicos excelentes, un espacio en blanco. Rocío y su madre. Baile, danza, emoción. Muy bello. El Teatro Principal lleno a rebosar. Públicos convocados por la belleza, que salieron bendecidos por el arte teatral en todas sus esencialidades y todo su potencial. Viva el Teatro. Viva ZGZ Escena. 

Silvia Pérez Cruz y punto.

Haré tiempo para no olvidarte.

Nuevo número de la revista ARTEZ

Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai