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Lun, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

He pasado cuatro días en Zaragoza, en su Festival que llega a su segunda edición y que, como todos los festivales, anda buscando su lugar. Aquí se parte de algo fundamental: es una organización coral. Participa la profesión organizada y las salas de exhibición, públicas y privadas. Es una diferencia sustancial que imprime carácter porque las decisiones son colegiales, porque se mira a la actividad local con ojos cómplices, se busca presentar a la sociedad zaragozana propuestas que escapen de lo habitual, se nota una marcada tendencia por lo actual, lo novedoso, y eso, en el contexto en el que vivimos siendo un riesgo, es una actitud inteligente y que aplaudimos. 

Esto significa que hemos visto espectáculos redondeados, otros en gestación, salas abarrotadas y otras con muy poco público. Los públicos son muy selectivos. A veces diría que, en términos generales, muy conservadores, pero poco a poco se abren sectores de públicos que buscan algo más, que saben disfrutar de lo fragmentado, de lo que no es lineal, lo que parece inacabado. Quizás sea una cuestión de las obsesiones de este relator, pero he visto demasiado yo en el escenario. La autoficción elevada al cubo en ocasiones. Experiencias narradas, datos anecdóticos elevados a categoría de inspiración y hasta de la misma dramaturgia. Y en unos casos ese punto de partida da para crear un bello espectáculo, como es el caso de Rocío Molina y Silvia Pérez Cruz, y en otras ocasiones empieza y acaba en creerse al que te lo cuenta, aunque uno reclamaría menos memoria y más arte. Por decirlo de una manera simple y con el micrófono en la mano.

Queda otra semana de Festival, sus organizadores sabrán sacar las conclusiones oportunas. Los análisis de las obras corresponden a otros estamentos. Yo escribo hoy generalidades, aunque se me note que algún espectáculo me dejó tocado, otros indiferente y alguno más, esperanzado al notar la existencia de unas búsquedas estéticas y estructurales que apuntan bien. La selección de lo propuesto, remarca una tendencia, una manera de incidir en el discurso teatral aragonés. Y eso es parte de la función de los festivales. Al igual que las clases magistrales, los talleres, todo eso que va en favor del crecimiento de los educandos y los profesionales. Y dar espacio a lo menos convencional ayuda a crear otro tipo públicos, más aventureros, más instalados en las corrientes más abiertas a todo tipo de experiencias. 

Aunque sea una perogrullada, lo importante de un festival, en sus primeras ediciones es que tenga continuidad. La acumulación de experiencias, las variaciones sobre lo que ha interesado, la incorporación de nuevos retos, es lo que le va configurando una personalidad y una manera de incidir en la ida cultural y social, hasta convertirse en una necesidad, en una cita esperada. En Zaragoza, vi al actual alcalde en una de las funciones. Buen síntoma. Lo que sucede es que no se sabe si será el próximo alcalde. Y hay elecciones en junio del año próximo, es decir, que se puede dejar organizado y presupuestado, el que será el tercer Festival Zaragoza a Escena. 

Y va mi despedida, “Grito pelao” es un cruce entre Andalucía y Catalunya que escapa a cualquier ordenamiento que no sea emocional debido a lo que transmite este trabajo. Rocío Molina baila embarazada. Silvia Pérez Cruz, nos embaraza con su calidad musical, su sensibilidad, su poderío. Flamenco, danza contemporánea, una puesta en escena de Carlos Marquerie que acompaña de manera soberana para darnos más de dos horas de arte escénico. Música, canto, baile, luz, imágenes pregrabadas. Y en ocasiones ese arte de vuelve difícil por escapar de lo habitual, sin concesiones. Fuera de toda norma. Músicos excelentes, un espacio en blanco. Rocío y su madre. Baile, danza, emoción. Muy bello. El Teatro Principal lleno a rebosar. Públicos convocados por la belleza, que salieron bendecidos por el arte teatral en todas sus esencialidades y todo su potencial. Viva el Teatro. Viva ZGZ Escena. 

Silvia Pérez Cruz y punto.

Haré tiempo para no olvidarte.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€