Sidebar

21
Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Hace unas semanas oí decir a alguien que creía en las revoluciones que se dan en cuartos pequeños. Decía también que en teatro ese pequeño cuarto rebelde es la sala de ensayos.

Si me retrotraigo a mis inicios en teatro, a cuáles fueron las razones por las que empecé en este arte, las palabras se me escurren del teclado. Es difícil explicar algo que se da en el nivel de los impulsos, cuando ese algo responde a una necesidad profunda, íntima y desconocida. Resulta complejo razonar lo que no es racional. Sin embargo, los inicios, a falta de razones, están llenos de imágenes, de impresiones, de atmósferas que se guardan intactas debajo de la piel. Intento rascar ahora en ellas y todas tienen en común el olor a rebeldía que percibía en el cuarto pequeño de los ensayos. Ver a una compañía de teatro trabajar era asomarme al vértigo de encontrar un espacio donde las normas que rigen la vida diaria podían ser transgredidas, alteradas, jugadas, volteadas. Al fin y al cabo, el teatro es un arte colectivo que se conforma por micro-sociedades, por grupos, pero cuyas personas tienen la posibilidad de establecer las reglas de su comunicación. Esa me parece que es una de las atracciones más fuertes que tiene el teatro y que además no comparte con ningún otro arte. En ese cúmulo de sensaciones de los orígenes, en mi caso, hay también una melodía. Una melodía muy concreta con la que, en mi primer taller de teatro, la maestra empezó a ejercitarme. Una melodía con la que fui consciente de la cantidad de prejuicios y vicios que en tan poco tiempo de vida había acumulado en mis pensamientos, en mi cuerpo, en mi voz, en mis emociones. Una melodía que empezó a abrirme esa grieta vertiginosa por donde se desliza el teatro. Esa melodía era “Struggle for pleasure” de Wim Mertens.

No hace ni dos días, precisamente, pude asistir a un espectáculo titulado “Room” (Cuarto) creado por la compañía SITI. La historia se centraba en Virginia Woolf, que al escribir el libro “Un cuarto propio”, también abogaba por una rebelión de pequeña escala pero de gran profundidad. Todo lo que necesita una mujer para escribir, decía la escritora, es un cuarto propio. Un espacio físico pero también metafórico donde cobijar su imaginación, su pensar, su pálpito emocional, un lugar donde poder recrear su propio mundo. Para quienes hacen teatro ese cuarto propio, libre e independiente es la sala de ensayos. Seguramente no es casualidad que aquella persona que hace unas semanas hablaba de revoluciones en cuartos pequeños sea la misma persona que dirigió “Room”: Anne Bogart.

Generalmente, cuando uno se dedica a un arte es difícil empatizar con las obras de otros porque los ojos miran para diseccionar y no para disfrutar. Uno se pregunta cómo habrán hecho esto y aquello, y se protege de lo que esa obra le está despertando por dentro. En casa del herrero cuchillo de palo y entre profesionales de teatro espectadores malos. Cuando vi “Room”, sin embargo, quedé desamparado. La actriz, Ellen Lauren, con eficacia superlativa desgranaba el pequeño pero rebelde mundo interior de Virginia Woolf, sus reflexiones, sus recuerdos, su compleja intimidad. Desde el comienzo quedé embelesado por el juego, por los gestos, por la voz, por las palabras y por lo que no es ni juego, ni gesto, ni voz ni palabra. Viendo trabajar a la actriz mi piel hervía. Y entonces en la escena climática, cuando Woolf recreaba apasionadamente el mundo interior, volcánico y abstracto de un artista, sonó “Struggle for pleasure”. Y sucedió algo que no recuerdo me haya pasado nunca viendo teatro. Lloré.

Si un pequeño cuarto puede albergar una revolución, creo que en esa lágrima estaba la razón por la que aún sigo haciendo teatro.

 

 

Borja Ruiz

 

 

 

 

Nuevo número de la revista ARTEZ


Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai

NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€