Sidebar

18
Dom, Ago

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Pertenezco a un grupo donde tenemos la libertad de discutir sobre todo aquello que se nos antoje, con la única condición de sustentar nuestra postura argumental en datos comprobables y no en caprichosos sí porque sí o no porque no.

 

Como suele suceder en muchas discusiones, cuando estas se prolongan demasiado en el tiempo, aparecen las opiniones contrapuestas que gradualmente se van polarizando, es aquí cuando aparece una de las peores condiciones humanas; la intolerancia ciega capaz de buscar el triunfo, incluso usando maniobras dudosas, descalificando gratuitamente e incluso hiriendo al momentáneo adversario. A toda costa se buscan aliados y la razón solo es capaz de concentrarse en los argumentos propios, sean estos reales o inventados de manera acomodaticia para la ocasión.

Ya se estaba dando esta situación en este supuesto grupo de tolerantes y tuve la ilusa idea de que, al manifestar mi opinión, las aguas se aquietarían.

¡Oh, sorpresa!

Los 2 se sintieron atacados y reaccionaron no solo en contra de mis dichos, sino en contra de mi persona, como si fuese un acto de alta traición el no haber sido condescendiente al menos con uno de ellos.

Al no apuntar a ninguno de ellos, los 2 se sintieron atacados, y como todos sabemos que la mejor defensa es un buen ataque, ahí estaba yo siendo víctima de la intolerancia de ambos.

Afortunadamente éramos buenos amigos y lo seguimos siendo, todo terminó con una copa de vino y pasando al siguiente tema.

Con el tiempo, este impase pasó al terreno de las anécdotas ridículas, pero lamentablemente, en la sociedad existen impases capaces de transformarse en catástrofes monumentales, ya sea porque la tozudez de quien se siente perdedor es llevada al extremo, ya sea porque una situación dada es utilizada por un externo para obtener beneficio personal.

¿Cuantas potencias mundiales no se han valido de diferencias de opinión entre pequeños paisitos sub desarrollados hasta llevarlos a guerras donde poder vender su producción de armas y de pasada extraer los recursos naturales que ellos no tienen?

La historia se repite, se está repitiendo ahora mismo y sin duda, continuará repitiéndose.

Ponga usted sobre la mesa los nombres de esos paisitos indefensos, seguro coincidiremos en más de alguno.

Como muchos de los valores humanos, pareciera ser que el concepto de tolerancia solo se encuentra como una académica definición de algún diccionario en desuso, pero estoy seguro de que al menos se puede mejorar, eso, si se tiene la real voluntad de hacerlo, y no como discurso vacío para ganar adeptos.

Demasiadas veces se da eso de "...soy tolerante hasta cuando los intereses del otro afectan mis propios intereses..."

Quizás no lo hemos escuchado, porque eso no se dice, pero sin duda lo hemos percibido.

Los grandes defensores de la democracia mundial, lo hacen de manera sesgada porque defienden su supuesta democracia a ultranza, sin inquietarse siquiera por estar parados sobre la cabeza de los habitantes de esos paisitos indefensos.

No me refiero ni a izquierdas ni a derechas, sino al espíritu humano.

Quizás sea el momento de intentar nuevos modelos de equilibrio y desarrollo basados en la tolerancia.

¿O no?

Definitivamente si, y no aceptaré un no como respuesta.