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Lun, Mar

Foro fugaz | Enrique Atonal

La Inteligencia Artificial (IA) aún no se aplica al teatro, aunque no estoy del todo seguro, porque no creo que los productores que invierten en Nueva York un promedio de 4 millones de dólares por producción, no acudan a este consejero de moda (la IA) para proteger sus inversiones.

Cuando vemos que desde hace tiempo la máquina es superior al hombre en varios aspectos, en el juego de ajedrez por ejemplo (lo que de paso ha demeritado estos campeonatos), y que en 2017 AlphaGo logró lo que parecía imposible, vencer a los campeones del juego de estrategia japonés Go, no dudamos que estamos ante una nueva era, un nuevo fenómeno que tarde o temprano afectará al teatro, pues la máquina aprende sola con el Deep Learning y no sabemos lo que va a pasar cuando se interese en la creatividad general y en el teatro en particular.

¿Cómo afectará al teatro la Inteligencia Artificial? Difícil profecía, como todas, pero entrará como lo podemos barruntar por la puerta de la economía. Los dineros, ¿qué obras pueden tener éxito? ¿a cuantos espectadores puede aspirar una temporada con un espectáculo? ¿Qué tipo de espectadores para un teatro en especial? Big data, estadísticas que se entrecruzan y dan resultados sorprendentes, en los que nadie había pensado. Pero no creo que la cosa se detenga ahí.

Por ejemplo con la Inteligencia Artificial se podrá analizar a cada uno de los espectadores de un teatro, conocer y estudiar sus gustos, saber sus expectativas y cuál obra irían a ver en un futuro, y digo bien, a cada uno, aunque sean mil, diez mil, un millón, con rostros y gustos personales bien analizados.

Pero seguimos en la parte administrativa; vayamos a la esencia misma del teatro, la creatividad. ¿Podría una máquina escribir una obra sobre un tema documental determinado? ¿Podrá construir personajes complejos? ¿Armar secuencias escénicas de acuerdo con los gustos del público? ¿Sería capaz de organizar una puesta en escena y desentrañar un texto dramático? Me temo que a todas estas preguntas la respuesta sea positiva, porque con la Inteligencia Artificial la máquina aprende sola. Sí habrá obras de teatro escritas por un ordenador ­—de hecho hay un juego dramático interactivo llamado Façade basado en dos personajes virtuales—, sí ayudará como asistente de director para un montaje determinado, incluso mucho me temo que en algunas partes codirija una obra, aunque no estoy seguro que nuestra vanidad le otorgue su debido crédito. Luces, música, vestuario, escenografía, todo esto podrá ejecutarlo y proponerlo.

En donde tendrá más problemas será en la interpretación, en el momento mismo de la obra, en la magia de la escena. Si bien podrá administrar los recursos de la escena, nunca podrá substituir a un actor o seguir una inspiración del momento. El actor seguirá siendo el principal vehículo del teatro aunque queramos reducirlo a unas marionetas desde que Gordon Craig lo propuso. El actor es un atleta afectivo como lo indica Antonin Artaud, relacionado con fuerzas elementales. Me pregunto si el artefacto, el robot, podrá llorar en escena, por Hécuba como dice Hamlet. O soltarse un pedo ante el público, como lo solicita Genet en Los Biombos, para recordar el aire fétido de París dice un soldado colonialista. La máquina ¿tendrá sentido del humor, podrá burlarse de sí misma como hacen los buenos cómicos?

El teatro es un arte primitivo, ancestral, terreno de encuentro con fuerzas elementales, la máquina, el artificio aunque sea inteligente, ¿podrá desentrañar esos caminos del teatro? ¿Nosotros mismo podremos desentrañar y aplicar esos secretos para que sigan vivos? Lo que mejor sabe hacer el teatro es conjugar inteligencia e imaginación, sigamos por ese camino antes de que se termine la magia elemental.

 

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