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03
Lun, Ago

DAIMON y la jodida lógica - Matarile

Trece espectáculos componen el grueso de la programación del Teatro de la Abadía de Madrid entre septiembre y enero, que continuará con el modelo de creadores asociados y transición generacional. Cinco de ellos serán estrenos absolutos, y en seis La Abadía participa como coproductora o colaboradora.

 

Àlex Rigola se suma a la constelación de creadores asociados a La Abadía, y abre la temporada con su visión personal de 'La gaviota' de Chéjov, el primer estreno de la temporada, y vuelve más tarde con otra propuesta escénica ('Un país sin descubrir...'), un trabajo sobre la muerte y, por tanto, como subraya Rigola, sobre la vida. Junto a él y la compañía gallega Matarile con más de treinta años en su haber, La Abadía se abre a creadores emergentes, como Pablo Rosal, las compañías que presenta el BE Festival y Sleepwalk Collective.

La Abadía dará continuidad a dos espectáculos de la temporada pasada: 'Delicuescente Eva', estrenada apenas cinco días antes del confinamiento, y el relato intimista interpretado en el jardín de La Abadía, 'Sea Wall'.

En cuanto a esos formatos no convencionales, cabe señalar dos itinerarios individuales: 'Quijotes y Sanchos', que llevará al espectador, audioguía en mano, desde la verja de La Abadía por la ciudad de Madrid, y 'Ronem Ram', una instalación que mezclando la investigación y la poesía evoca la degradación del Mar Menor y del recuerdo íntimo.

José Luis Gómez, miembro de la RAE y fundador de La Abadía, presenta 'Mio Cid', un trabajo de juglar a partir de uno de los textos más significativos de la lengua castellana, y por primera vez La Abadía lleva a cabo una coproducción con el Teatro Real, la ópera 'Marie', con libreto de Lola Blasco y música de Germán Alonso, inspirada en el personaje femenino de Woyzeck.

En otro registro musical muy distinto, La Abadía acoge también 'La transfiguración del Mastodonte' de Asier Etxeandia y Enrico Barbaro.