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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Desde pequeño recuerdo escuchar la frase "tirar por la calle del medio" y percibir el tono despectivo que generalmente la acompañaba. Según mi memoria, frente a cuestiones que exigían un posicionamiento claro, proponer una alternativa que no fuese ni A ni B, ni blanco ni negro, ni sí ni no, era "tirar por la calle del medio". Indicaba que uno se estaba saltando por alto las opciones oficiales mejor asumidas. En resumen, era inventarse una tercera calle intermedia donde sólo había dos. En mi imaginación, a esa supuesta calle iban a parar las soluciones más alocadas, imprevistas, inseguras o rebeldes. El diccionario afina el significado que guardan mis oídos: "tirar por la calle del medio", dice, "es adoptar una decisión terminante, superando las vacilaciones". Muchas veces es una frase que se arroja a la cara de quienes han tomado una decisión precipitada, atropellando los derechos de los demás. Por esto algunos políticos la conocen bien. Pero mirada con benevolencia, entendida como la toma de una decisión determinante que opta por soluciones alternativas, me parece que puede ser una expresión útil para quienes se dedican a las Artes Escénicas.

Una de esas salidas de urgencia, una de esas calles intermedias que se ha abierto más claramente como consecuencia de esta crisis, es aquella que se encuentra entre lo profesional y lo amateur. La razón es tan lamentable como clara: el ámbito profesional, aquella calle principal aparentemente tan bien adoquinada, se ha vuelto casi intransitable. Las compañías se encuentran con programaciones escuetas y herméticas a las que resulta cada vez más difícil acceder. Sin actuaciones y sin los consiguientes ingresos, la profesionalización por medio de las propias creaciones resulta una meta inalcanzable. Uno podría pensar que al menos las compañías más consolidadas tienen el futuro asegurado. Pero nada de eso. La morosidad de los ayuntamientos es tal que incluso las grandes estructuras se encuentran con las deudas al cuello. Y la marea no deja de subir. Un ejemplo alarmante es el de la compañía Animalario que, tal y como anunciaban en la prensa y a pesar de su éxito abrumador, se ha quedado sin fondos para sustentar el siguiente proyecto. Por desgracia, la cuestión no es exclusivamente monetaria. Ya se sabe que cuando la economía tiembla, el resto se tambalea, y los procesos artísticos no son una excepción. Así las cosas, tratando de salir al paso de esta situación crítica, hay un peligro que nos viene de cara: tender hacia un teatro que busque sólo la rentabilidad empresarial y que se esquine el riesgo y la investigación. El reto, entonces, está en hacer de esta calle intermedia un espacio que permita mantener el pulso innovador y salvaje de la creación escénica, sin perder rigor ni calidad.

En realidad, esta calle del medio es una vieja conocida para muchos que hacen arte de forma menos convencional. Desde hace tiempo, la vía semi-profesional ha sido la opción elegida por muchos que pretendían desarrollar propuestas alejadas de los lenguajes habituales. Sabían que, aún en períodos de bonanza económica, el riesgo artístico conllevaba un riesgo económico no menor, que sus creaciones, aunque estuviesen sustentadas por una calidad incuestionable, muy probablemente se saldrían de los presupuestos estéticos de los circuitos usuales. La decisión era clara: mejor hallar el sustento por otras vías y dedicarse a la creación con total libertad y entrega, que acceder a un estatus puramente profesional que condicione y coarte el impulso artístico. De ahí que incluso las compañías de investigación punteras hayan buscado vías de financiación al margen de sus creaciones, a través de la pedagogía u ofertando otros servicios conectados o no con la escena.

La situación actual tiene los colmillos más afilados, pero la referencia de quienes han habitado esta calle del medio durante años con dignidad, talento y coraje, sigue siendo válida. Toca pues reinventarse siguiendo su estela. Aguzar el ingenio para que esta bajada en los presupuestos financieros no lleve consigo una bajada equivalente en los presupuestos artísticos. Todo sea por evitar que la zozobra económica nos haga más conservadores, más miedosos, peores artistas.

Aunque quede claro que, sea como lugar de tránsito o como espacio permanente de residencia, esta vía está lejos de ser una panacea. Si proviene de una inercia tibia, de una reflexión sin fundamento, la calle del centro es sólo una salida a medias, una huida cobarde, el camino más directo para irse por la puerta de atrás. Pero si se le aplica conciencia y disciplina, arte y astucia, puede ser un verdadero camino de resistencia, una manera loable de sobrevivir y avanzar salvaguardando la pureza del arte, a la espera de que los vientos cambien. A veces es también la única manera de ir contra una corriente que amenaza con arrastrarnos a todos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€