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Mié, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

He pasado el fin de semana en Sevilla, en el festival Escena Mobile, viendo actuar a una treintena de artistas que añaden a su voluntad la necesidad de tener entrenamientos específicos debido a que tienen una movilidad diferente. En primer lugar, quiero señalar que me he sentido incurso en un acontecimiento de una calidad humana supina, donde se sabe conjugar perfectamente las emociones con el rigor artístico colocado no como un valor absoluto excluyente, sino relativo, ya que al juzgar entran en consideración muchos factores imponderables. He hecho de jurado. He compartido deliberaciones con personas excelentes. La organización hace todo para que compañías, acompañantes, jurados y organizadores convivan dentro de un marco de solidaridad y aprendizaje constante.

 

Cada vez me siento más cercano a estos movimientos integradores, a quienes hacen artes escénicas con dificultades previas de orden motriz, intelectual o sensorial. Conocerlos es comprenderlos, es volver a sentir de la necesidad de comunicación de los seres humanos a través de estas artes para explicarse ante los otros seres humanos o ante los dioses, utilizando los lenguajes propios. No podemos juzgar artísticamente con los mismos parámetros a dos bailarinas paraguayas con severos problemas de visión, pero lo cierto es que, sustrayéndose a esa circunstancia, su trabajo es ambicioso artísticamente, y eso me reconcilia mucho con la capacidad humana para expresarse por encima de cualquier circunstancia, de la búsqueda de la belleza más allá del propio yo o de sus propias circunstancias y posibilidades sociales.

No quisiera hacer un recuento de lo vivido, simplemente dejar constancia del agradecimiento a los organizadores, a todos los núcleos de formación con personas con estas dificultades, a los logros, al esfuerzo gozoso, a la voluntad, el empeño, el prurito artístico y el ver, otra vez más, que el teatro, la danza, es bueno practicarlo y verlo para todos los seres humanos, que no se trata sólo de un fenómeno mercantil, ni de una profesionalidad como objetivo final, sino que el calor humano que he vivido en el Teatro Alameda, por la sensibilidad de los otros compañeros viendo actuar a quienes competían con ellos, es bastante más importante que cualquier ranking.

Ganó un trabajo de dos coreanos, uno de ellos en silla de ruedas, una delicia técnica. Logró bailar con su silla, era como si bailase sobre patines, estaba integrada en su estética, se utilizaba con valor escénico supremo, junto a un bailarín que dialogaba desde la sensibilidad bípeda. Una historia de amor entre dos hombres. Una pieza que puede ser vista en cualquier contexto, porque es una buena obra de arte.

El nivel de los diez trabajaos seleccionados fue alto. En alguna ocasión este cronista sufrió sentimientos encontrados, ya que lo ofrecido partía de una obvia dificultad, a mi entender insalvable desde mi visión, lo que me impedía la observación no emotiva, no contaminada en ocasiones de grandes dosis de conmiseración, por mucho que buscase un punto de vista neutro. Espero seguir conociendo estos trabajos, estos movimientos artísticos con mayor profundidad para ir variando mi actitud paternalista.

Más mujeres que hombres, cosa habitual en casi todos los órdenes de la vida. Bailarinas y bailarines con Down que alcanzan cotas de calidad admirables. Las sillas de ruedas se manifiestan como elementos artísticos o como necesidad. Las muletas bailan y se expresan.

Recuerdo que hace años en Manresa en una Feria, Jordi Cortés, el coreógrafo catalán, pionero de estos movimientos, comentó que era muy curioso porque se podía entrar a casi todos los teatros como público con sillas de ruedas, pero que era en demasiadas ocasiones casi imposible llegar a los escenarios. Hay que incorporar esta circunstancia a todos los teatros y salas, dentro del reglamento de policía de espectáculos. 

Voy aprendiendo.

Voy comprometiéndome.

Salgo siempre reconfortado, esperanzado, humanizado. 

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€