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Mar, Oct

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Hace algunos días, mientras cenábamos en la casa de un amigo, uno de ellos, de profesión abogado, disparó a mansalva una reflexión a nuestras conciencias; “La justicia solo es para los débiles”.

Por supuesto todos estuvimos en contra de semejante estupidez, claro que solo fue una reacción instintiva fundada más en deseos que en realidades ya que dados los últimos acontecimientos mundiales, la conflictiva afirmación por lo menos se merecía una reflexión.

Después de un rato, lo que parecía tan irreverente comenzó a adquirir una veracidad impresionante.

¿Alguien sabe si alguna vez se ha sabido de un excepcional caso en que se la haya aplicado la ley a un poderoso de igual manera que a un simple ciudadano o peor aún, si un multimillonario y un mendigo tienen los mismos derechos civiles ante la justicia?

No me refiero a la letra muerta de los códigos legales ya sean civiles o penales, sino a la aplicación de la justicia.

Y si esto lo llevamos a una mayor escala; Una nación hipotéticamente estable en lo económico y con un arsenal bélico importante, digamos, Estados Unidos de Norteamérica o Rusia, ¿tienen el mismo peso ante la ley que Haití o Somalia? Y si lo tuviera ¿Quién sería capaz de administrar esta justicia?

Como una mala broma se podría afirmar que si existe, pero todos tenemos claro cuál es la indesmentible realidad.

A pesar de nuestro supuesto desarrollo intelectual y humanitario, no diferimos mucho de otras especies animales donde impera el dominio del más fuerte.

Es comprensible entre especies mal llamadas inferiores porque lo que la naturaleza pretende es preservar la especie, pero el ser humano, quizás la más débil de las especies, no necesita el lujo o la extrema comodidad para sobrevivir y perpetuarse en el tiempo.

Quizás el ir a la peluquería y que se encuentre cerrada, para algunas mujeres puede llegar a transformarse en una tragedia épica mientras para otras su única preocupación es procurarles alimento a a sus hijos.

Para algunos hombres el quedarse sin electricidad un fin de semana y estar imposibilitados de ver un partido de futbol es algo insoportable mientras para otros, el llegar al siguiente día ya representa todo un desafío.

Y de nuevo sii lo llevamos a una escala mayor, para algunos es indispensable tener gasolina barata y poder así salir de la ciudad para el día de acción de gracias mientras para otros, el caminar un par de horas para conseguir agua potable no es más que una rutina.

En mi país se dice que está mal pelado el chancho, cuando nos queremos referir a alguna injusticia.

No sé si alguna vez el chancho habrá estado bien pelado y lo más probable es que la situación continúe así.

¿Nos creemos muy humanos cuando empatizamos con el prójimo y tratamos de aliviar su vida pero no debemos nunca olvidar que los únicos capaces en ser inhumanos somos nosotros.

No cabe ninguna duda de que la justicia es para los débiles porque es administrada por los poderosos para los poderosos, en beneficio obviamente de los poderosos, nunca en beneficio de un tan populistamente manoseado “todos”.

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