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Dom, Oct

Foro fugaz | Enrique Atonal

Como un balde de agua fría cayó el anuncio hecho por el presidente francés Emmanuel Macron: Toque de queda riguroso a partir de las 21 horas y hasta las seis de la mañana para todo el mundo a partir del 17 de octubre, excepto para la policía y los servicios de salud. Esto quiere decir que teatros, salas de concierto, ballets, y demás espectáculos en vivo tendrán la imposible tarea de modificar sus horarios, o deberán cerrar sus espacios ya con todo dispuesto para la temporada. 

 

Porque como en muchos lados de Europa las programaciones de otoño/invierno ya están en cartelera, los teatros tratan de aplicar protocolos sanitarios estrictos, los actores muchas veces trabajan con tapabocas, se hace todo los posible por asegurar la salud del público. Esto lo han señalado los directores y productores de teatro que deploran que se ataque indirectamente a los teatros cuando son las instituciones que más han colaborado para evitar los contagios. Han reducido el cupo de las salas, se ha contratado personal para organizar la entrada y la salida, muchos han comprado iluminación sanitaria. Nada de lo anterior fue tomado en cuenta.

Ante este nuevo desafío, y ya con espectáculos en curso de representación, actores y productores han decidido cambiar sus horarios para liberar al público antes de las 21 horas. También se prevé que haya más funciones los fines de semana, para compensar las pérdidas. 

Pero hay una incógnita de peso: ¿Responderá el público a estos cambios? ¿Irán al teatro con estas nuevas restricciones? Difícil saberlo, porque el miedo al virus influye para que la gente prefiera quedarse en su casa. Y también el temor de ser detenido por la policía un poco después de las 21 horas y que le apliquen una multa de 135 euros la primera vez, y de más de mil en caso de reincidencia. Son varias incógnitas que van en contra de la ida al teatro. 

De ahí que la ministra de la cultura, Rocelyne Bachelot, vaya a pedir que un boleto de cine o de teatro sirva de salvoconducto para regresar a casa después del inicio del toque de queda. Tarea difícil para la ministra, pues el gobierno ha decidido que haya un mínimo de excepciones. 

El confinamiento tras la primera oleada de infecciones fue una catástrofe para el teatro, pero ahora podría ser un golpe fatal. Toque de queda no rima con espectáculo viviente y suena más a estado de guerra. 

Se añade a esta situación la de los restauranteros, los dueños de bares, los centros nocturnos y demás actividades nocturnas, en resumen, la noche parisina clausurada. ¡Qué desastre!

Porque es un hecho que la enfermedad avanza a un ritmo desenfrenado, mucho peor que en la primera ola de la epidemia, y que los gobiernos realmente no encuentran una salida, mientras que los ciudadanos cada vez están más exasperados. Los índices de contagios en Francia son demenciales: 50 mil nuevos casos en 48 horas y no hay un verdadero método que garantice una eficacia contra el incremento epidemia. 

Año difícil este 2020 que nunca imaginamos que paralizaría nuestras actividades cotidianas y causaría tantas tragedias. 

París 2020