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Lun, Sep

El estudio "Danzar en precario. El sector de la danza en la Comunidad Valenciana" traza un diagnóstico crítico sobre la salud de este colectivo dentro del contexto cultural, social y político autonómico. Bailarines, coreógrafos, directores y docentes se enfrentan cada día a la irregularidad contractual, la baja remuneración de sueldos inferiores a 600€, la realización de horas extras y ensayos no remunerados, el pluriempleo, inestabilidad, inseguridad y temporalidad laboral.

 

Promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana (APDCV) y realizado bajo la dirección de Albert Moncusí, del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València y director del Máster Oficial Interuniversitario en Gestión Cultural por la UVEG, se trata del primer estudio laboral y sociológico que se hace en la Comunidad Valenciana sobre esta materia. Un análisis cualitativo y cuantitativo realizado a partir de los datos del sector y las encuestas realizadas a los socios de la APDCV y a los profesionales del sector de la danza en general.

El estudio desprende que el perfil sociodemográfico y formativo de los profesionales de la danza valencianos es de mujeres mayores de 33 años, con un nivel formativo superior y con más de 11 años en la profesión (una cuarta parte de ellos más de 20). Su principal actividad es la escénica, seguida de la enseñanza no reglada y la enseñanza reglada. La disciplina a la que más se dedican los profesionales es Danza Contemporánea, con más del 60% de los casos. La Comunidad Valenciana es la sexta autonomía en número de compañías, un dato que no se corresponde ni con su dimensión poblacional, ni con el volumen de personas que estudian este arte en la Comunidad. Los datos reflejan que se trata de un sector aquejado por múltiples frentes, entre los que destacan, entre otros muchos, los siguientes:

- Irregularidad contractual: El 41% de los profesionales trabaja por cuenta ajena y el 49% lo hace como autónomo o por cuenta propia sin contrato. De los asalariados, el 32% trabaja con contrato y el 9% sin él. Por actividad laboral, el 18,2% de los docentes, el 35,8% de los intérpretes, el 35,5% de los coreógrafos y 24,1% de los directores lo hacen sin cobertura contractual. La actividad artística está sujeta así a situaciones de mayor irregularidad contractual que la docente. Por su parte, un 20,3% de los profesionales por cuenta propia –la mayoría directores artísticos, coreógrafos y en menor medida bailarines - lo hace sin contrato. Un porcentaje que incluye tanto a quienes eligieron esa fórmula laboral por iniciativa propia como a quienes realizaron en esas condiciones tareas que serían propias de un contrato laboral por cuenta ajena en base al Régimen de Artistas.

- Sueldos inferiores a 600€: La enseñanza de la danza no reglada y trabajar en espectáculos son las actividades con la remuneración más baja dentro del sector. El 61% de los profesionales dedicados a la primera actividad y el 51,1% de los de la segunda percibe menos de 600€ al mes por su labor. Frente a ello, la enseñanza reglada es la que supone mayores ingresos y más regulares. Un 35,9% de quienes se dedica a ella percibe más de 1.650€ al mes y un 10,3% entre 1.351€ y 1.500€.

- Las horas extras y ensayos no remunerados son una práctica generalizada y extendida que sufre el 82% de los profesionales. La actividad en la que más se remuneran las horas es la enseñanza no reglada, aunque solo un 18,6% de quienes realiza esas horas extra percibe ingresos por ellas.

- Pluriempleo: La inestabilidad laboral y la escasa duración de los contratos de trabajo obliga al sector a dedicarse a múltiples actividades que nada tienen que ver con la danza, práctica que lleva a cabo un 43.3% de los profesionales y que dificulta su desarrollo profesional. Actividades que se realizan por cuenta ajena y con carácter complementario en la medida en que un 45,2% de quienes las efectúan percibe por ellas menos de 400€ mensuales.

- Requisitos imprecisos para ejercer la profesión: El marco legal vigente es impreciso en cuanto a los requisitos necesarios para que un profesional de la danza acceda a un puesto docente, sea público o privado. Además, las titulaciones obtenidas a través del sistema educativo en Danza no son reconocidas como requisito para ejercer la profesión. La valenciana es la autonomía con mayor número de centros de enseñanza reglados de Danza, pero es la segunda en cantidad de docentes y de estudiantes, lo que merma el potencial de esos centros. Además, el marco normativo carece de precisión al definir la naturaleza y carácter de los centros públicos de enseñanza artística, su consideración como tipo de enseñanza profesional y superior o como título de Grado y resto de calificaciones superiores, y las vías por las que un centro privado podrá expedir títulos homologados de Danza y de qué tipo.

- Marco legal deficitario: En la vertiente artística, el Real Decreto 1435/1985 que regula la actividad laboral artística resulta demasiado genérico para responder a las particularidades de la Danza. La ausencia de una norma de desarrollo y del recurso al convenio colectivo no permite hacer frente a especificidades de la Danza. Por su parte, el régimen de autónomo ofrece algunas posibilidades para el desarrollo profesional, pero con frecuencia es objeto de fraudes de ley cuando se requiere a los profesionales que se den de alta como autónomos para desempeñar actividades cuyas características son propias de la relación laboral especial sujeta al Real Decreto que regula la actividad laboral artística.

- Descenso drástico de funciones, público y recaudación de danza en la Comunidad Valenciana entre 2007 y 2013. Solo la pérdida de espectadores ha caído en un 50%. Comparado con el resto de autonomías, la valenciana ocupa en 2013 el séptimo lugar en número de funciones, el quinto en recaudación y el sexto en número de espectadores, posiciones muy alejadas del lugar que deberían ocupar por su dimensión poblacional.

- Escasa presencia en los medios de comunicación: La Danza raramente aparece en los medios de comunicación y, cuando lo hace, es en espacios marginales o en teleseries en las que es objeto de banalización.

- Descenso en inversión pública en Danza: Las ayudas y subvenciones autonómicas a la Danza nunca han superado el 16,45% del total de las destinadas a artes escénicas, un porcentaje que queda lejos del 20% reclamado durante años por el sector. Las compañías lamentan que las ayudas no sirvan para proyectos profesionales poco consolidados y la falta de seguimiento de las ayudas concedidas, y los programadores sostienen que el apoyo que reciben es insuficiente para mantener las producciones en cartel más allá de unos pocos días.

- Autocrítica del sector: Los profesionales reconocen la poca cohesión del sector motivado, en gran medida, por un individualismo intrínseco a la profesión. Las difíciles condiciones en las que trabajan y las fórmulas de relación laboral justifican una tendencia a la atomización.

- Suspenso para la política cultural autonómica: El sector de la danza critica que la toma de decisiones se realice desde una nula visión estratégica, sin criterios técnicos y sin un consenso con los profesionales y que los recursos se hayan derrochado para infraestructuras y eventos puntuales escatimando esfuerzos para la producción, distribución y exhibición de espectáculos. Denuncian también que, si bien la disponibilidad de espacios escénicos en la Comunidad Valenciana es aceptable en relación con el conjunto de autonomías - ocupa la cuarta plaza, con un total de 139 espacios-, los espacios están infrautilizados, la Administración no favorece su uso para ensayos y formación ni potencia las residencias artísticas.

El estudio recoge también las propuestas realizadas por el sector para paliar la grave situación en la que está inmerso. Entre éstas destaca la reducción del IVA cultural; aumentar la inversión pública en ayudas y subvenciones, modificar la exigencia de que los profesionales se constituyan en empresa para percibirlas y hacer un seguimiento de éstas; fomentar la formación de públicos; establecer un cupo mínimo de Danza en la programación anual de teatros y centros culturales y que cuando los entes públicos contraten artistas paguen el caché íntegro; creación de un convenio colectivo que establezca los mínimos exigibles sobre dietas, retribución de horas extraordinarias; adaptación de Ley de Mecenazgo al sector de las artes escénicas; revisar el Régimen de Artistas para que atienda a la especificidad de la Danza, entre otras muchas.

Extracto de conclusiones: http://www.profesionalesdanza.com/system/files/documentos/danzar_en_precario._el_sector_de_la_danza_en_la_comunidad_valenciana_extracto.pdf