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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Ahí la tienen. Mientras el personaje mira a la cámara con las cejas arqueadas y los ojos rasgados dejando apenas sitio a las pupilas, bajo esa humilde nariz que intenta pasar desapercibida, aparecen resplandecientes, entre unos labios que se abren generosamente, una doble hilera de dientes blanquísimos. Es un gesto aparentemente nimio pero que pretende, a golpe de flash, mostrar simultáneamente confianza, cercanía, humanidad, sentido de la responsabilidad y capacidad de mando. Ni más ni menos. Diseñar la sonrisa de la persona que gobierna el mundo no debe de ser tarea fácil. Pero por lo visto un grupo de personas, asesores de imagen metidos a ingenieros de la emoción, se ha dedicado afanosamente a ello y el resultado ya está al alcance de todos: en las más de 130 fotografías en las que Barack Obama posó en la recepción del Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, muestra la misma sonrisa. Exactamente la misma sonrisa: el ángulo de inclinación de la cabeza, la distancia de apertura de la boca, la tonicidad de los mofletes, las arrugas en forma de paréntesis que unen nariz y comisuras... Todo está milimétricamente igual en el semblante del presidente de los Estados Unidos en cada una de las fotografías. "¡Eso es el photoshop!", dirán algunos. Pues no. No hay retoques digitales en las instantáneas. El fotógrafo responsable, un tal Eric Spiegelman, asegura que las imágenes no tienen trampa ni cartón, que son naturales (todo lo natural que puede ser repetir la misma sonrisa más de un centenar de veces, claro). Sabido lo cual, la lustrosa sonrisa pierde la esencia de toda sonrisa verdadera que es la espontaneidad, por lo que las fotografías logran justo lo contrario de lo que los asesores de imagen planearon.

La asombrosa mecánica de Obama para reproducir con tal precisión una sonrisa estudiadísima, nos conduce al tema de las emociones y a cómo éstas se expresan en el ser humano, cuestión que cada día capta mayor interés. Y es que durante mucho tiempo, en un mundo cada vez más individualista y consumista, la lógica y la razón han prevalecido sobre las emociones, cubriéndolas con el velo de las buenas formas y la correcta educación. Sin embargo, tal vez porque el exceso de individualismo fácilmente se convierte en soledad mal llevada y el consumismo tiene como inevitable efecto secundario la deshumanización, en la actualidad hay una creciente necesidad por redescubrir el campo de las emociones.

Los científicos así lo han entendido y en los últimos tiempos han realizado multitud de estudios al respecto. De todos ellos se extrae una jugosa conclusión: las emociones básicas son definitivamente universales. Hasta hace no muchos años gran parte de la comunidad científica no lo creía así, pues se pensaba que las emociones tenían un importante componente cultural, de manera que cada emoción se expresaba de una forma particular en función de la cultura a la que se pertenece. Hoy sabemos que eso no es cierto: el miedo o la alegría adquieren una expresión facial similar en un mendigo de San Petersburgo o en un magnate de Dubai.

Su carácter universal convierte a la emoción en una herramienta necesaria para todo aquel que desea comunicar y transmitir un mensaje. Así, muchos estudiosos de la emoción no sólo publican artículos en revistas científicas que pocos leen, sino que asesoran a los dibujantes de películas de animación, a ciertos actores y también a los políticos, tan necesitados como están estos últimos de que creamos en todo lo que dicen y hacen.

La universalidad de las emociones tiene apariencia de novedad, pero es algo que aparece en el Natyasastra, el antiguo libro hindú sobre artes escénicas, escrito hace ya unos dos milenios. Nuevamente nos encontramos una paradoja que nos visita con frecuencia: a veces se avanza más yendo hacia atrás. En el libro que recoge las claves del oficio escénico según la tradición hindú, se definen nueve emociones llamadas "rasas" y definidas como universales (alegría, tristeza, ira, insolencia, disgusto, sorpresa, miedo, tranquilidad, valentía). Los actores de tradición, como en el Kathakali, entrenan con la dedicación de un atleta los músculos de su cara para expresar ese abanico emocional. Y no sólo eso, con el tiempo, gracias a su dominio muscular son capaces de saltar de una emoción a otra de forma completamente creíble y con una rapidez prodigiosa.

Pero no hay que ir tan lejos en el espacio y en el tiempo para demostrar la universalidad de las emociones. Cualquier actor o actriz curtida en el oficio lo ha experimentado en sus carnes. Los artistas de la escena saben sobradamente que encarnar y transmitir las emociones con humanidad es el camino más corto para llegar a todo tipo de espectador. Precisamente a los grandes actores y actrices se les distingue, entre otras cosas, por ser capaces de incorporar con absoluta credibilidad toda la gama emocional del ser humano, con todos sus matices. A los diletantes que torpemente lo intentan, enseguida se les ve el truco, su artificio se vuelve evidente y acaban generando lo contrario que pretenden, ¿no crees, Barack?

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€