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Lun, May

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Todas las crías de todos los animales, incluso las del ser humano, mientras son pequeñas son increíblemente hermosas y tiernas quizás porque la sabiduría de la naturaleza les ha dado esa herramienta sentimentaloide para sobrevivir conmoviendo a los adultos de su manada llevándolos a protegerlos y de esa manera perpetuar la especie.

Al pasar el tiempo, con el crecimiento de la cria los cambios son evidentes y mientras un orangután puede llegar a ser bastante intimidante por su aspecto físico, el ser humano se vuelve temible sobre todo por sus actos despiadados.

En el orangután los cambios parecen comprensibles pero; ¿En qué momento ese tierno bebé se transformó en un dictador arrogante, un traficante inescrupuloso, un terrorista fanático, un egoísta manipulador de conciencias? ¿Cuándo dejó de ser tierno? ¿Cuándo?

Tanto el cambio físico como el conductual son graduales en el tiempo sin existir un momento especifico acotado en el tiempo y aunque parezca redundante porque todos lo sabemos sobradamente, mientras en lo físico predominan factores físicos como temperatura, radiación solar, alimentación, ejercicio, carga genética,... en lo conductual es sobre todo el medio social en el cual se desenvuelve el individuo quien forma o deforma a lo que alguna vez fue una cria enternecedora. Primero el familiar, después las amistades, la relación de pareja y durante toda la vida, las diversas interacciones sociales a las cuales se vea expuesto.

Siempre existirán excepciones a la regla pero esto en términos generales se verifica.

Poco se puede hacer con los factores de herencia o los fenómenos físicos naturales pero con las experiencias que vamos acumulando y por lo tanto nos van formando como individuos, es donde podemos actuar de manera radical. Las más de las veces no nos podemos marginar de malas experiencias pero si podemos aprender de ellas para tratar de no repetir su aspecto negativo. A muchos, por sus ínfulas de superioridad,  no les gusta aceptar el hecho de que en el fondo seguimos siendo animales muy básicos respondiendo a la inmediatez de un estímulo. Prefieren creer que la inteligencia se ha impuesto por sobre el instinto.

¿Existe algo más seductor que ganar dinero fácil? No por el dinero en si sino por lo que se puede obtener con él?

La mayoría sueña con el día en que deje de trabajar como un animal para comenzar a vivir.

Malas noticias; cuando ese día llegue, incluso en los países desarrollados donde las jubilaciones son dignas y un merecido premio para una vida de esfuerzos, incluso en esos países, el tiempo con el desgaste físico evidente a lo que somos habrá hecho su inexorable trabajo.

¿Es necesario esperar para comenzar a vivir? Si nuestra respuesta es sí, se nos pasará la vida esperando.

Ni tanto ni tan poco. Equilibrio.

El dinero suficiente para vivir. No demasiado porque el tiempo en producirlo nos obligará a gastar más en cuidarlo ya que no querremos desperdiciar el esfuerzo hecho.

Y si es sin esfuerzo como sueñan muchos, no todos tienen la suerte de ser un feliz heredero.

¿Drogas? ¿Armas?

Cada uno sabrá en función a los valores adquiridos durante su periplo vital.

Solo una cosa segura; esa linda cría que dejó de serlo, debe vivir ahora, no después.