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Vie, Ago

Velaí! Voici! | Afonso Becerra

Fieles a su estilo tan particular, que mezcla el teatro físico con las singularidades del clown de cada actor, Companhia do Chapitô (Lisboa), acaba de estrenar Napoleão ou o complexo de épico (Napoleón o el complejo de épico), en la XXXVII Mostra Internacional de Teatro Cómico e Festivo de Cangas (MITCF), Pontevedra, el 10 de julio de 2020, en una coproducción con la propia MITCF de Cangas.

 

Pero, mucho me temo que el público, habituado a la carcajada casi continua de los últimos montajes de esta compañía, habrá quedado algo perplejo ante el humor menos explícito y más distanciado de esta nueva propuesta.

Chapitô se lanza a jugar con la épica convirtiendo su distancia, aquella que practicaba desde el drama Bertolt Brecht, en un recurso irónico sobre el afán conquistador y la ambición bélica que se aglutinan en la figura alegórica de Napoleón Bonaparte.

Esa distancia, propia de la épica, elimina la superioridad de la espectadora y del espectador respecto a la comedia y sus personajes. En la comedia, por norma general, reímos gracias a la previsibilidad de los comportamientos y deseos de los personajes, que también se traducen en una previsibilidad respecto al hilo argumental. La espectadora y el espectador pueden reírse porque, en cierta manera, al adelantarse a los personajes, se sitúan por encima de ellos. La distancia de la épica, en Napoleão ou o complexo de épico, demanda de nosotras/os una cooperación imaginativa, para resolver la narración que se nos propone desde la coreografía, el trabajo con los objetos que representan, en su utilización, otros objetos, lugares y situaciones. La distancia de la épica Chapitô nos pide colaboración y trabajo en la construcción de los diferentes capítulos de la historia y no la risueña facilidad de lo ya sabido o de lo adelantado y prevenido.

La vieja artesanía del teatro, según la cual una actriz transforma una percha en el sombrero emblemático de Napoleón, o un filtro rojo, de esos que se ponen en los focos, sirve para simular un incendio o la sangre que brota de una herida fingida, o unas chapas de botellas para exagerar lágrimas que ruedan por la cara de un actor, que lleva un cartel al cuello en el que podemos leer el nombre de su personaje: Josephine (la primera esposa de Napoleón), o unos cubos metálicos, llenos de vasitos también de metal, que, al ser agitados, imitan, con toda la distancia que hay, las deflagraciones militares, etc. etc. Todo esto pide una doble descodificación imaginativa, la del propio momento: quién es, dónde está, qué hace y qué está pasando y, también, el encaje de esa situación y esos personajes dentro de un relato global.

El ingenio y la sencillez de la propuesta escénica al servicio de la sugestión imaginativa con la que, cada espectadora y cada espectador, tendremos que ir construyendo la narración.

Napoleão ou o complexo de épico es una especie de viaje sintético, casi 2 horas de tiempo escénico en las que se comprimen los 52 años de tiempo diegético (el tiempo de la historia), el que duró la existencia de Napoleón y sus heroicas gestas militares. Chapitô se delecta en ciertos detalles de la vida del magno emperador francés, desde el nacimiento, la escuela militar, las primeras campañas, su peculiar relación “amorosa” con Josephine y su posterior separación y matrimonio con la joven Marie-Louise de Austria, la decapitación del rey Louis XVI, la expedición a Egipto, la coronación como emperador por el papa Pío VII, etc. Entre las estampas más icónicas, recreadas por la tríade Jorge Cruz, Susana Nunes y Tiago Viegas, La Mort de Marat de Jacques-Louis David (pintor que participó en la Revolución Francesa y es autor de varios retratos emblemáticos de Napoleón), pero distanciada con recursos paródicos y de clown.

Entre las virtudes políticas del teatro do Chapitô, su estética pobre, que emplea utensilios y objetos comunes, casi en la senda del objet trouvé o el ready-made, y su capacidad para abordar, de manera accesible y sensorial, historias y temas difíciles, como es el caso de este Napoleão ou o complexo de épico. Directamente relacionada con la anterior, la renuncia a la pompa y ostentación son otro sello destacado. Otra virtud es el hecho de que la figura central del emperador sea actuada por la actriz y no por uno de los dos actores, relativizando siempre, en sus montajes, las determinaciones de género y este no es, para nada, un asunto menor. De hecho, la dirección artística de la MITCF de Cangas lleva unos años prestando especial atención a cuestiones relacionadas con la igualdad, que se reflejan en la programación y, de manera más explícita, en sus jornadas “Mujeres en acción”.

La vida de Napoleón Bonaparte no es una risa, ni su historia una comedia, pero Chapitô ya nos ha demostrado su capacidad para darle la vuelta a los asuntos graves y presentárnoslos bajo una perspectiva descongestionante y cómica. Así, hemos disfrutado sus versiones libres de Edipo, Electra, Macbeth o Hamlet, tragedias que, al formar parte del imaginario colectivo, se prestan al juego de despojarlas de toda su retórica y grandilocuencia trágicas para esbozar juguetes cómicos, realizados con los mínimos recursos materiales y económicos, con objetos reciclados de uso común y con solo dos actores y una actriz a repartirse todos los personajes principales de las fábulas representadas.

Esa estética aparentemente pobre, poblada por objetos comunes y de poco valor económico, se convierte en una fuente inagotable de estímulos para nuestra imaginación. Y esto sucede gracias al ingenio de la actuación, a la sutileza en los detalles que salpimientan las escenas, recreadas desde una fisicalidad muy ágil y tremendamente hábil en los cambios de personajes y transiciones entre escenas. Un virtuosismo actoral disimulado por la simpatía y la vis cómica que desprenden Susana Nunes, Jorge Cruz y Tiago Viegas.

La textura de los objetos es muy elocuente respecto a las sensaciones e imágenes que se vinculan con la pieza y el personaje central, en este caso Napoleón. El gran estratega bélico desarrolla su recorrido vital en un contexto escénico de objetos principalmente de metal: calderos, escalera, barras, chapas, perchas… su dureza y frialdad, su brillo y, sobre todo, los sonidos y percusiones metálicas que generan, enfrían y distancian también el calor de la comedia para contenerla en esos trayectos épicos.

Es también en este sentido, me parece a mí, que Napoleão ou o complexo de épico no resulta tan explícitamente hilarante como las anteriores. Quizás también puede influir que, en este caso, se trata de una figura histórica real, y la pieza, en cierto sentido, es biográfica. Sin embargo, Edipo, Electra, Macbeth o Hamlet son mitos lejanos (y, a la vez, más cercanos), clásicos del teatro, por tanto las versiones son dramaturgias de una dramaturgia previa. No obstante, con la figura de Napoleón y su historia, que es la historia de una época importante de Francia y Europa, no se trata de una versión sino de construir una obra original.

La utilización de múltiples carteles para señalizar personajes históricos e incluso otros elementos que intervienen en el relato, como, por ejemplo, un caballo o un ramo de flores para la boda, son recursos del denominado “efecto distanciamiento” acuñado por Bertolt Brecht. Pero aquí, fuera del ámbito del drama (épico), y con la profusión acumulativa y lúdica, acaban por funcionar no solo como indicadores o maneras de realizar la función de narrador, sino como gags cómicos. Por ejemplo, cuando esos carteles, enganchados sobre el pecho, son manipulados para que suenen provocando una onomatopeya que evoca el sonido de las tropas que se aproximan y se desplazan. El efecto es gracioso, muy atractivo, pero no hilarante.

Napoleão ou o complexo de épico es una aventura fascinante por la recreación de batallas, por la desnudez con la que dos actores y una actriz arman un relato complicado y acaban por hacernos ver lo que no hay en escena, disfrutando de observar todos los trucos. La magia de ver el truco y aún así hacer que la imaginación vuele. La alegría del teatro para desmontar el poder y sus afanes, transformándolos en un juego aparentemente inocuo.

  

P.S. – Otros artículos relacionados:

Clásicos con faldas y a lo loco. De tragedia de Shakespeare a comedia posdramática do Chapitô. XXXI MITCF CANGAS”, publicado el 18 de julio de 2014.

 “La pirueta cómica de Edipo do Chapitô”, publicado el 3 de diciembre de 2016.