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Dom, Oct

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Hoy por hoy todos los productos de consumo, o casi todos, tienen un autoadhesivo con la leyenda "Made in china". Ropa, zapatillas, electrodomésticos, computadores, artículos deportivos, juegos y un largo etcétera. El prototipo se diseña en diversos países de todo el mundo, pero la producción masiva suele ser en China por el bajo costo de la mano de obra. Así como los restaurantes de comida china están en todas partes, el autoadhesivo también.

 

No es de extrañarse si pensamos que sus casi 1.500 millones de habitantes representan un cuarto de la población mundial.

Incluso si pensamos en las grandes marcas, aquellas reconocidas como marcas de calidad superior, primero fueron copiadas descaradamente. En un principio con fallas evidentes, pero los chinos aprendieron rápidamente hasta llegar a igualarse en calidad y diseño, para luego, dejar al borde de la quiebra a quienes fueron sus modelos a imitar, para acabar comprando empresas en todo el mundo a precios ridículos. La hicieron de nuevo.

Hollywood, a través de su producción cinematográfica ha instalado ciertos estereotipos en el inconsciente colectivo mundial; los alemanes son torpes, aunque tengan un nivel de ingeniería muy superior a la media, los latinos somos prácticamente campesinos que viajan con gallinas y los chinos no son inteligentes.

¿Que los chinos no son inteligentes?

Por supuesto no debemos ser ingenuos ni creerles ciegamente a las películas, solo pensando estadísticamente, entre los 1.500 millones de chinos debe existir más de alguno con inteligencia superior. No solo es una posibilidad, sino que lo han demostrado.

En sus tierras surgió el virus y son los más adelantados en el desarrollo de una vacuna.

Fue tanto el pánico que muchas empresas extranjeras asentadas en China, vendieron sus compañías. El gobierno chino las compró a precios ridículamente bajos e hizo una especie de estatización, sin dolor.

En su guerra comercial con Estados Unidos, el gigante del norte quiso bloquear su industria tecnológica impidiéndoles el acceso al sistema Android y no se preocuparon porque son capaces de crear su propio sistema operativo y más barato.

Si logran comprar petróleo en su moneda y no en dólares, el escenario mundial cambiaría radicalmente porque el dólar se transformaría en papel verde.

El imperio del sol naciente está renaciendo y su evolución se ha visto acelerada en los últimos tiempos.

“Made in China” dentro de poco será simplemente será “中国制造”, y todos lo entenderemos.