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Mié, May

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Qué será peor, la mala información o la desinformación?

Depende ¿de qué depende? de según como se mire, todo depende.

 

Que con el paso del tiempo

el vino se hace bueno

que to lo que sube, baja

de abajo arriba y de arriba abajo

Depende

Depende ¿de qué depende?

de según como se mire, todo depende

Extracto – Jarabe de palo, Grupo de Pop Rock Español

 

Después de esta disquisición musical; ¿mala información o desinformación? solo me queda decir; Depende ¿de qué depende? de según como se mire, todo depende...

Desinformar se puede entender como el no informar respecto a un hecho, ocultarlo en función de los resultados que su conocimiento pueden tener para lograr los objetivos de quienes, aun conociéndola, no la transparentan y por otro lado, la mala información, vamos a suponer a sabiendas, es mentir en relación a un hecho en función de los mismos objetivos de la desinformación.

Mientras una de las alternativas podría considerarse pasiva pero no por ello menos peligrosa ya que mantiene en la ignorancia a la opinión pública, la otra, activa por excelencia, la manipula lo que la opinión debe saber, sea cierto o no, para llevarla a pensar de manera determinada.

¿La una o la otra?

Ninguna de las dos. Activa o pasiva, cualquiera de las dos alternativas no son más que mentiras descaradas en función de egoístas objetivos.

Se dice que hoy en día la información está en todas partes y que es muy fácil acceder a ella, pero cuidado, no toda la información es verídica. El concepto de post verdad, utilizado desde tiempos remotos, hoy se hace más presente que nunca. Basta con falsear un hecho y repetirlo hasta el infinito como para que la mentira adquiera una veracidad superior a la objetividad de un hecho incuestionable y muchas veces contradictorio.

¿Bueno o malo?

De nuevo depende de qué lado de la post verdad me encuentre o que provecho puedo sacar de ella.

Decirles a los niños que fue la cigüeña quien los trajo de Paris, no es más que una post verdad para evitarles a los padres tener que explicarles a sus hijos las complejidades del sexo que ni siquiera los adultos comprendemos y dejar la curiosidad infantil satisfecha, al menos por un tiempo.

Se me ocurrió lo de la cigüeña para no perturbar sensibilidades religiosas políticas o deportivas que son algunos de los grandes temas capaces de llevarnos a conflictos desquiciados, pero estemos conscientes que en esos campos también se utiliza la post verdad para manipular a sus seguidores.

A veces, sin ningún tipo de cuestionamiento nos tragamos lo que nos dicen porque es lo que queremos oír y no porque sea la realidad objetiva, no queremos darnos cuenta de aspectos que vayan en contra de nuestras creencias tan profundamente arraigadas por el largo tiempo en que nos fueron repetidas.

Solo nos queda mirar, escuchar, leer, incluso tocar y oler para formarnos nuestra propia opinión, tomando en cuenta la mayor cantidad posible de enfoques en relación a un mismo hecho.

Estoy seguro que una cigüeña no es capaz de transportar en su pico el peso de un bebe, sobre todo desde los 15.000 kilómetros a los cuales se encuentra parís de mi hogar, pero nos sirvió en su momento.

Hoy ya pasamos a la fase 2; las abejas.