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Dom, May

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Cuando aquella casa de nuestra infancia es reemplazada por un edificio de estilizadas líneas blancas acorde a la velocidad de los tiempos actuales.

Cuando dejamos de ir a fiestas desordenadas para ir a funerales organizados.

Cuando nuestros mayores ya no son tantos y cada vez menos.

Cuando ya no debemos escondernos de nuestros padres sino de nuestros hijos.

Cuando los revolucionarios con la voluntad de cambiar el mundo se transforman en conservadores sin voluntad de cambio alguno.

Es en esos momentos de cambios evidentes cuando nos damos cuenta de que el tiempo ha pasado más rápido de lo que nunca imaginamos y nosotros mismos hemos cambiado.

Una de las pocas certezas con las que cuenta el ser humano, es sobre la linealidad irreversible del tiempo que pasa lento pero inexorable, al menos hasta ahora.

Sin embargo a pesar de muchos detractores, me atrevo a asegurar que si se puede retroceder en el tiempo. Y no solo eso, también se puede viajar al futuro.

La fantasía todo poderosa producto de la imaginación, desde siempre nos ha llevado a la pre historia de dinosaurios y también a desmaterializarnos hacia el futuro para poblar planetas desconocidos.

Revivimos los datos aportados por la historia y muchas de las proyecciones futuristas de mentes iluminadas han terminado siendo realidad.

La imaginación al poder se transformó en la frase de lucha a fines de los sesentas gritada a los 4 vientos por estudiantes parisinos hastiados del sistema imperante.

Estaban dispuestos a todo para cambiar al sistema. Al menos eso imaginaban.

La frase tiene una simpleza tan abrumadoramente genial que rápidamente fue adoptada por el sistema para la venta de productos varios.

Bajo el pavimento no solo está la playa sino todo lo que podamos imaginar.

Y esas frases incluso poéticas, funcionaron. No como los jóvenes esperaban pero funcionaron. La rebeldía manipulada siempre funciona.

Funcionaron tan bien como la imagen del Che Guevara estampada en miles de prendas. El icono revolucionario de un movimiento anti sistema usado para financiar al sistema.

Muchos piensan que el verdadero arte no vende ni se vende.

Paciencia.

Tiempo al tiempo.

Demonizar al dinero no parece sano si se necesita para sobrevivir en la sociedad contemporánea.

¿Auto cultivo de supervivencia?

Quizás, aunque solo de cannabis.

Ha pasado tanto tiempo de habernos transformado en seres urbanos que hemos perdido completamente la capacidad de auto sustentamos pero lo que no hemos perdido ni perderemos jamás, es la capacidad de crear.

Si la imaginación no puede llegar al poder, estemos seguros que nunca perderá su capacidad de nutrirnos el espíritu.

Ha pasado mucho tiempo para un hombre como individuo pero no para el hombre como la especie animal que es, diferenciándose de otros animales no tan solo por su intelecto sino por su capacidad de crear piezas de arte sin una funcionalidad matemática explicita aunque si con una finalidad evidente al crear el bienestar psicológico al cual todos tenemos derecho.

Música, canto, pintura, danza, teatro, escultura y cualquiera sea la manifestación artística que deseemos experimentar como creadores o espectadores pueden ser nuestra máquina del tiempo para pasearnos por todas las épocas y vivir a plenitud la nuestra.