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20
Mar, Ago

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

A lo largo de su historia como país independiente, mi patria ha debido acostumbrarse a ser sobreviviente. Múltiples catástrofes naturales que en otras latitudes devastarían la moral de todo un pueblo, nos han hecho fuertes, sobrevivientes. Como decía Pablo Neruda, chile es un país longuilineo y por tal condición, cuando la tragedia es en el norte, recibe ayuda del sur y cuando la tragedia es en el sur, este recibe ayuda del norte.

Contra la naturaleza es muy poco lo que se puede hacer ya que de tanto en tanto quiere volver a su equilibrio natural y se sacude de nosotros los invasores con grandes terremotos de más de 8 grados en la escala righter, vuelve a bañarse de pureza con inundaciones en el desierto más seco del mundo o trata de desintoxicarse con sequias extremas en lugares donde habitualmente llueven más de 4 metros de agua al año.

Contra la naturaleza no podemos oponernos y nos hemos hecho resilientes.

Pero ahora mi país se quema por la avaricia ciega de quienes han transformado este territorio en su negocio particular para ver aumentadas sus fortunas en más ceros de los que me es posible procesar. Ya no les importa el cuanto, solo les importa el más. Tienen tanto que incluso han debido fundar bancos propios para guardar ese dinero que ya no cabe en paraísos fiscales exentos de impuestos.

Más para menos.

Si bien es cierto la concentración de la riqueza es un fenómeno mundial, mi país es poseedor de un triste record en esta área.

En enero del año 2015 llegó a chile un connotado economista francés, Thomas Piketty, quien estuvo en el ex Congreso Nacional y dictó una charla en la Universidad Diego Portales, afirmando que en Chile el 1% más rico tiene el 35% de la riqueza nacional y es la cifra de disparidad más alta del mundo. Record.

Sobre la desigualdad no existe cuestionamiento posible pero debo aclarar que la Universidad en cuestión tiene y ha tenido entre sus cargos principales a directores de prosperas empresas, todas interconectadas con la industria del hacer dinero.

¿Traen a este economista para reírse de todos porque saben que por más declaraciones que se hagan la cifra de desigualdad no solo será un dato sin relevancia gravitante sino que irá aumentando?

Mi país se quema pero no por los más de 100 focos activos de incendios al unísono que han sido solo un catalizador para que la gente utilice la voz de las redes sociales para expresar su gran dolor, frustración, rabia, impotencia,... ante la venta del país por parte de su gobierno a un puñado reducido de empresarios inescrupulosos quienes no dudan en financiar carreras políticas a cambio de favores. Así como un mozo de restaurant suele ganar más en propinas que por su sueldo, no cabe la menor duda que lo mismo pasa con nuestra clase política cuyas suculentas propinas por servicios prestados provienen del empresariado.

No hablo de izquierdas y derechas, hablo de avaricia humana.

El mar y sus productos comerciables pertenece a 5 familias quienes tienen todos los derechos de explotación y han expulsado legalmente de sus aguas a los pescadores de poca monta, el bosque nativo ya prácticamente no existe y ha sido reemplazado por pinos y eucaliptus importados. En el caso del cobre, nuestra gran riqueza, en más del 60% de las empresas explotadoras de este mineral están presentes capitales extranjeros,...

Mi país se incendia de rabia por el enriquecimiento de unos pocos en desmedro de la desgracia de miles.

Un incendio real pasa por una plantación forestal y la empresa cobra el seguro.

El mismo incendio arrasa con la vida de una familia y la caridad es la única salida.

Los terremotos de mayor intensidad se han registrado en chile y las peores catástrofes provocadas por el hombre en contra de sí mismo, también.

Hemos gritado tanto y tanto sin ser escuchados que ya no lo hacemos y esto hace que en las redes sociales leamos odio hecho palabras y descalificaciones repartiendo mierda con ventilador para todo aquel que lea.

No somos todos iguales pero así como la riqueza está desigualmente distribuida, el buen criterio social también.

Leyes de la dictadura militar propiciaron e incluso financiaron la plantación de enormes extensiones de bosques con pinos y eucaliptus.

Basta pasearse por un bosque de eucaliptus para darse cuenta que por la acidez del árbol en la tierra no puede crecer ninguna otra especie. Además 1 solo árbol, a los 3 años de edad, ya consume hasta 20 litros de agua por día. Basta multiplicar para saber cuál es la causa de la sequía en muchas regiones.

Mi país se quema y no hay agua para apagarlo, se la han bebido toda los mismos eucaliptus que ahora se incendian.

Podría insultar, atentar e incluso destruir la propiedad de quienes considero responsables de esta catástrofe pero ellos cobrarían seguros y recibirían indemnizaciones mientras a mí me condenarían a la cárcel.

Cuando hace ya casi 40 años retornó la democracia a chile, todos estábamos esperanzados en reconstruir un país para todos. Más de alguna vez me tocó ver como el presidente electo democráticamente esperaba la luz verde del semáforo para seguir avanzando como el ciudadano normal que era. Ayer lamentablemente me tocó vivir la prepotencia de un político de poca monta escoltado por 2 motocicletas policiales, incapaz de esperar nada porque su tiempo pagado en millones por todos los ciudadanos vale más que el tiempo de un obrero agotado al final una jornada que empezó aun de noche y termina también de noche.

Mi país se incendia por la avaricia y no por las llamas.