Sidebar

21
Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Últimamente el crack del 29 y la consiguiente Gran Depresión estadounidense salen con frecuencia a la palestra, pues la crisis actual parece un rebrote contemporáneo de aquella. Según cuentan, las burbujas especulativas en ambas recesiones guardan similitudes que confirman que la historia tiende a copiarse con escasas variaciones.

Puestos a comparar, hay quien dice –tirando de sarcasmo– que la única diferencia entre la crisis del 1929 y la actual es la siguiente: mientras en la primera los altos directivos en quiebra se tiraron por la ventana, en la segunda los altos directivos en quiebra han tirado la casa por la ventana gracias a las suculentas indemnizaciones que han cobrado tras ser despedidos.

En cualquier caso, la comparación en términos socio-económicos puede también conducir a los lectores de esta columna a otra gran depresión. Como no es nuestro deseo, miraremos al retrovisor de la historia con la intención opuesta. Y es que resulta que analizando ámbito teatral de la década de los 30 en los Estados Unidos, hallamos uno de los grupos más influyentes del siglo, el Group Theatre. Gracias a este grupo, heredero forzoso de la crisis del 29, la historia del teatro norteamericano tomó un nuevo y revolucionario rumbo. Necesitados como estamos de estímulos refrescantes, allá vamos con la historia.

Todo comenzó con la amistad entre dos personas que hoy se les recuerda como acérrimos enemigos, Harold Clurman y Lee Strasberg. Era mediados de los 20, la burbuja aún no había explotado y los escenarios estaban plagados de producciones comerciales cuya meca era Broadway. Dinero y fama aparecían en el horizonte guiando la carrera de los actores, que saltaban de un proyecto a otro buscando el mejor escaparate que llenase sus bolsillos. Sigilosamente, sin embargo, la respuesta a esta concepción comercial e individualista de la escena comenzaba a tomar forma. A finales de los años diez Copeau había visitado Estados Unidos y su legado, basado en el carácter sacro y colectivo de la creación, agitó profundamente las mentes más rebeldes de la escena norteamericana. Pocos años después llegó Stanislavski y convirtió aquella primera agitación de Copeau en un movimiento de amplio calado que habría de reformar por completo la escena del país. Precisamente, en la compañía que formaron dos discípulos de Stanislavski (Richard Boleslavsky y Maria Ouspenskaia) se conocieron Harold Clurman y Lee Strasberg.

Entonces estalló el crack del 29. La pobreza y la desgracia se instaló con la rapidez con la que se baja una persiana y la vía del estrellato que marcaba Broadway se convirtió en un sueño inalcanzable. Con la lava del volcán financiero aún caliente, se juntaron Clurman, Strasberg y una mujer con mano izquierda para la producción, Cheryl Crawford. Reunieron a veintiocho actores y bajo su dirección, sin salario que ofrecer, trabajaron un verano entero dos obras que estrenarían en Nueva York. Así surgió el Group Theatre.

El grupo se asentó en la convicción de que el trabajo colectivo en un espacio donde poder compartir y desarrollar un lenguaje común, era la mejor opción para promover un teatro de arte frente al teatro de comercio precedente. Sobre tales cimientos, investigaron profusamente el legado de Stanislavski , al tiempo que crearon unas puestas en escena social y políticamente comprometidas. Uno de los momentos culminantes de su trayectoria fue quizá el estreno de “Waiting for Lefty” [Esperando al Zurdo], escrita por Clifford Odets y en la que participó Elia Kazan como actor. La obra, estructurada en fragmentos, plantea la crónica de unos trabajadores que finalmente, tras el anuncio del asesinato de su líder, deciden ir a la huelga. Cuentan que en el estreno, al final de la obra los 1400 espectadores gritaron “¡Huelga! ¡Huelga! ¡Huelga!” al unísono con los actores. Aunque el tiempo seguro que ha inflado la leyenda, aquello debió ser un hito para una sociedad que recibía aletargada las dentelladas de la recesión económica.

En la actualidad al Group Theatre se le recuerda por la fama que posteriormente alcanzaron muchos de sus miembros, y por las disputas que mantuvieron entre ellos entorno a los métodos de interpretación. Lejos de esas disquisiciones que con frecuencia suenan a anécdota de vecindario, su legado permanece como un gran ejemplo que demuestra que en circunstancias económicamente adversas es posible cultivar un teatro ética y estéticamente comprometido.

Posdata. En 1932, cuando el final de la crisis aún estaba lejos, los juegos olímpicos se celebraron en Estados Unidos y la selección norteamericana se consagró como la gran potencia deportiva mundial. No hay evidencias de que tal éxito en las canchas aligerase en nada la situación socioeconómica del país.

Nuevo número de la revista ARTEZ


Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai

NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€