Sidebar

22
Dom, Sep

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Para ser honesto, tendría que confesar que estoy echado sobre mi cama como una morsa asoleándose sobre su roquerío preferido esperando a que la madre naturaleza le arroje a su hocico un delicioso pececillo distraído, listo para servirle de almuerzo. En mi defensa solo puedo decir que olvidé la última vez que estuve en esta condición. De hecho, como suele sucederme, estoy siendo extremadamente duro conmigo mismo, ya que aunque no esté en mi oficina, reparando algo de mi casa o adelantando trabajo para la próxima semana, igual estoy haciendo algo que la morsa no puede; pensar.

Me es difícil creer que las personas, incluso los grandes iluminados capaces de llegar a estados de consciencia diferentes, puedan lograr la nada. Ni siquiera cuando deberíamos estar descansando plenamente durante el sueño, logramos que nuestro cerebro nos dé una tregua; el sub consciente híper activo sigue ahí listo para comunicarse con el consciente a través del lenguaje simbólico de los sueños. Muchas veces deseamos llegar a tener la mente en blanco para escaparnos aunque sea por un instante de los problemas del día a día y descansar sin presiones de ningún tipo aunque para la mayoría de nosotros, sino para todos, es imposible. ¿Qué hacer entonces? ¿Evadirnos de manera facilista jugando algún juego de nulo efecto en nuestro teléfono inteligente? A pesar de que muchos lo hacen, no me parece que sea una buena forma de matar el tiempo junto con cada extraterrestre que es abatido en la pequeña pantalla.

Ya que tenemos toda la información al alcance de un pulgar, ¿Por qué no utilizarla en nuestro provecho?

Antes casi bastaba con que algo estuviese escrito para que tuviese un grado aceptable de veracidad. Autores, editores, correctores y diferentes profesionales del trabajo editorial revisaban el documento antes de que este viera la luz, por lo que la posibilidad de que fuese falso, era mínima. Claro está que la información ha sido manipulada desde siempre por diferentes grupos de interés, pero al menos tenía el propósito de dirigir a la opinión publica en cierta dirección meridianamente predecible. Hoy, en el ciber espacio está el caos de la buena y la mala información compartiendo el mismo soporte tecnológico. Dada la absoluta democratización de la www (world wide web - telaraña en todo el mundo), la información contenida puede o no ser verdad por lo que después de una marcha blanca para tener el debido entrenamiento en la discriminación de la veracidad de la información contenida en la red, podremos utilizarla en nuestro beneficio, eso sí existe una voluntad ciudadana por que así sea. Los dispositivos para encontrar esta información digital son cada vez de más fácil acceso tanto por precio como por tamaño. De hecho ahora mismo estoy escribiendo este artículo en una tablet que bien puedo guardar en mi bolsillo. Al principio fue duro el resistir a la tentación de cargar juegos en mi tablet pero matar extraterrestres no me pareció tan interesante como el cargar libros o un procesador de textos que me permita expresarme aunque sea en documentos que quizás nadie lea pero que me dan la oportunidad de reflexionar. Cada vez más estamos optando por la evasión como el camino fácil para vivir en este valle de lágrimas, pero así como una persona no puede suicidarse por dejar de respirar a voluntad, nunca, por más que lo deseemos y tratemos, podremos dejar de pensar, eso si no somos una morsa.