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Vie, Sep

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Qué es aquello considerado como normal sino un acuerdo social estadístico en que el 50% más 1 de los involucrados, están tácitamente de acuerdo en que algo o alguien o un actuar, se puede calificar como normal? Lamentablemente los principios matemáticos que rigen las estadísticas tradicionales, no siempre son válidos cuando se trata de un juicio social.

 

El simple azar o una situación extrema pueden cambiar el concepto de normalidad. El matar, como uno de los hechos más repudiables de todos los probables, en una guerra, se vuelve completamente normal ante la alternativa perentoria de matar o morir.

En un hospital psiquiátrico, los locos son los normales y los supuestos normales extramuros, sean la minoría, aunque afuera, por las calles de cualquier gran ciudad, deambulen locos sin siquiera ser cuestionados por su actuar.

Los profesionales de los medios de comunicación y la publicidad, son maestros supremos en transformar la realidad en función de intereses específicos y, por lo tanto, manipular el concepto de normalidad dependiendo de quién sea el mandante de la campaña promocional.

El poder de unos pocos, hace que el recuento del uno a uno, se transforme en la supremacía de pocos por sobre millones, y esta balanza en la que intereses egoístas desequilibran los pesos específicos a su favor poniendo el dedo en uno de los brazos, el más poderoso, sí que se ha convertido en algo normal.

Lo normal propiamente dicho, no existe, y si existiese ¿de qué vale si como individuos "normales" es bastante poco lo que podemos hacer para aceptar o rechazar esa supuesta normalidad.

¿Que nos queda entonces?

Regir nuestro pensamiento, pero por sobre todo nuestro actuar, por aquello que en mayor o menor medida conocemos como valores universales positivos, siendo el mayor de todos, el vivir en paz, en paz con los otros y por sobre todo, en paz con uno mismo.

¡El mundo está loco!

Ya nada es anormal, o dicho de otra forma, todo 

parece normal.

¿Y cuando no ha sido así?

Simplemente vivimos en la eterna evolución entre lo que es, lo que debería ser y lo que termina siendo.

En los locos años 20 la música era demencial, eso al menos para los oídos de los contemporáneos, misma música que hoy en día parecería prácticamente una canción de cuna comparada con algunos mal llamados ritmos de vanguardia.

Basta con escarbar un poco en la historia para verificar como han cambiado los canones de belleza y lo que era considerado normal.

Hoy en que el mercado ya nos vendió todo para transformarnos en obesos hipertensos sedentarios, resulta que ahora nos vende máquinas de ejercicio que terminan indefectiblemente guardadas bajo la cama, productos dietéticos llamados integrales alguna vez considerados como alimentos para cerdos por tener menor tratamiento, pero ahora bien embalados en promesas de figuras apolíneas para seducir nuestro bolsillo.

¿Normal?

¡Completamente! y para nada novedoso.

Desde siempre la realidad y la normalidad han sido manipuladas, la única diferencia es que hoy en día es mayor el grupo que se da cuenta.

Normalmente nos dejamos engañar y eso es lo verdaderamente normal.

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