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Sáb, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Pero cómo? ¿No se supone que, al tener buena memoria, de una u otra manera tenemos cierta ventaja frente a los olvidadizos? ¿Que el olvidar no sería malo, sino muy malo? Es innegable que la única manera de avanzar es mirar hacia atrás para estar conscientes de dónde venimos y planear así, hacia dónde vamos. Al enfrentarnos a un nuevo proyecto, sea este de cualquier índole, para no comenzar desde cero, es mejor echar mano a nuestros recuerdos para valernos del aprendizaje obtenido por experiencias pasadas.

 

No solo la memoria individual parece ser indispensable; también lo es la memoria colectiva traducida en un conocimiento universal siempre en expansión.

De cada experiencia, tanto individual como colectiva, aprendemos para acumular más y más conocimiento capaz de impulsar nuevas experiencias y estas a su vez, aportar nuevo conocimiento, todo en un continuo, en un circulo virtuoso, del cual hemos sabido valernos para llegar hasta el nivel de desarrollo actual.

Nunca debemos olvidar el conocimiento, pero, como todo en la vida, los absolutos no han funcionado jamás, ni lo harán.

¿Qué pasaría si tuviésemos tan buena memoria que seríamos incapaces de olvidar los rencores, los odios, los miedos, los dolores?

Si bien es cierto las experiencias negativas son formadoras, tanto más que las positivas, sin duda quedarse en esos recuerdos negativos, coartarían nuestras posibilidades de avanzar por la vida. Sin llegar jamás a desarrollar todo nuestro potencial. Estaríamos tan concentrados en no repetir aquello que nos llevó al fracaso, de una u otra forma vengarnos de aquello que nos hizo sufrir, o devolverle la mano a quien nos desilusionó, que concentraríamos toda nuestra energía en ello, sin dejarnos la suficiente como para emprender nuevos desafíos.

Olvidar completamente sería irresponsable, pero siempre tendremos la posibilidad de evaluar y gracias al conocimiento adquirido, modificar nuestro actuar como para no vivir una nueva derrota, la que, en esencia, sería la misma.

Quien no se arriesga no cruza el río, y no debemos dejar que por el hecho de haber tragado un poco de agua al primer intento, esto nos impida llegar a la ribera opuesta.

Esto también puede aplicarse a las relaciones con otros individuos. Lamentablemente en la especie humana hay de todo, de todo lo bueno, pero de todo lo malo también. Existen buenas gentes y traidores, honestos y estafadores, trabajadores y holgazanes...

Las malas experiencias nos marcan más que las positivas, pero el sufrir una desilusión al relacionarse con alguien, esto no puede limitarnos para recorrer el infinito de posibilidades que nos ofrece el seguir conociendo otras personas y sus mundos.

Como siempre, es más fácil hablar que actuar, y debo confesar que me ha sido imposible sepultar algunos malos recuerdos, aunque hago mi mayor esfuerzo por aplacarlos.

Un muy buen humorista dijo que existen personas capaces de no olvidar jamás, pero sí de archivar.

Aunque pueda generar una mueca de risa, quizás esta sea la fórmula como para no olvidar y a la vez no dejarnos limitar por tantos recuerdos negativos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€