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Sáb, Dic

Malabarismos verbales
Obra: Palabrarismos
Autores: Ramón Barea y La Galleta del Norte
Intérpretes: Esther Velasco, Pako Sagarzazu, Begoña Bilbao, Josetxo Fdez. de Ortega
Escenografía: María Zugaza, Jordi Montsalve
Dirección Ramón Barea
Producción: Txalo Produkzioak
Carpa de Euskadi – Tàrrega – 05-09-02
Hablar por hablar, incluso para que nos entienda la gente, es una actividad de los seres humanos que es un proceso de conocimiento. Tres supuestos profesores de lingüística nos dan una conferencia. Entran en materia, hay tono didáctico, las referencias que se ofrecen son fiables, referenciales, tienen fundamento científico. Lo que sucede es que de lo intrínsecamente docto se va adentrando en lo popular, y lo hace por la vía de la teatralización, de la puesta en escena y de la actuación. Y su clave de fin: el humor.
Es un espectáculo de humor verbal, de malabarismos gramaticales, donde las palabras, su significado, siempre relativo, son la materia prima, pero como se insiste en el espectáculo es justamente la materia prima de la que estamos formados nosotros. No somos más que palabras, pensamos en palabras, en lenguaje, en nuestro idioma o en nuestros idiomas. Palabras que como el cero varían de valor si se colocan a la derecha o a la izquierda, si se enfatiza en la primera sílaba o se arrastra la última. El espectáculo es, por tanto, un juego inteligente con el espectador, un intercambio de pensamientos, es decir acciones, o sea, palabras que se van transformando.
Y para que la propuesta tenga un valor real, se debe presentar en un formato escénico claro, nítido, para que además de lo social, exista lo teatral, y aquí está el logro más evidente, la cohesión entre todas las formas, es decir, en las maneras de afrontar la actuación, en los movimientos, iluminación y la música, para formar un todo, una unidad que funcionan bastante bien, que logra momentos de mucha comunicación explosiva, pero que mantiene una constante de interés y de sensación de complicidad entre escenario y platea, una grata compañía parlanchina.
Carlos GIL