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Jue, Jul

Y no es coña | Carlos Gil

Conforme pasan las horas, los días, las semanas, los meses y los años más me reafirmo en todo aquello que tiene que ver los principios filosóficos, es decir, los contenidos éticos, para que las estéticas que se vayan desarrollando no sean un mero capricho circunstancial, sino el fruto de una depuración de una concepción del mundo expresada en términos artísticos. Esto debe abarcar desde la producción, la programación, la gestión, para dar una cobertura y se propicie una creación en libertad, con un compromiso profesional que esté exento de oportunismos, de coyunturas favorables y que sea fruto de un contexto en donde se valore la trayectoria, los conocimientos, las capacidades, el riesgo, la innovación, el respeto a la tradición que no es otra cosa que conocerla para reconvertirla en lenguajes actuales, para los públicos de hoy.

 

No me quiero perder en retóricas. Dramaturgas, directores, actrices, escenógrafas, coreógrafos, bailarinas, iluminadores, sonidistas, maquinistas, y algún oficio que me dejo involuntariamente olvidado son el eje mollar, lo imprescindible, los que hacen que se produzca el hecho teatral y se requiere otro factor insustituible: los públicos. Y aquí entramos en un nudo que se debe atar y desatar con inteligencia, pericia, herramientas sociológicas modernas, educación, estrategias y mucha, pero que mucha capacidad de cambiar todas esas fotos fijas en las que vivimos atrapados desde hace décadas. Y hablamos de educación en valores artísticos y culturales.

No, no me he olvidado de la parte contratante, de los que tienen el dinero, la capacidad de decidir, los que desde despachos oficiales programan grandes instituciones, teatros de poblaciones de menos de veinte mil habitantes, de los que están al frente de consejerías, ministerios, direcciones generales que son los que con su acción pueden mantener lo actual o cambiar, quienes pueden mantener esta situación átona, o pueden ayudar a revertir el estado de las cosas, para que se concilie el presupuesto y la acción cultural de manera positiva, iba a escribir progresista, pero me dan miedo ciertas palabras que las carga el cinismo.

Así que mi loro me repite la palabra corrupción y no soy capaz de detenerme en una situación concreta, porque es fácil ver lo obvio, lo difícil es detectar la corrupción invisible, la corrupción velada, la corrupción de las ideas que llevaron a ciertas personas a los lugares que ocupan, pero que han renunciado a los objetivos fundacionales y se mueve en un estadio entre la paradoja de los números primos y la fama de los primos que se la compran.

Este calor ayuda a que se programen en lugares abiertos, que se abran nuevas expectativas, que se rescaten espacios historiados, pero las programaciones parecen salidas de los baúles de las productoras de oligopolio. ¿No tenemos solución? Sí la tenemos. Es cuestión de leerse dos libros con calma, que se recuerde de dónde venimos, que se mire a ambos lados de las fronteras para comprender que existen otras maneras de afrontar estos asuntos. Y poco más. Bueno, sí, romper esos círculos viciosos de gestores recién llegados y de larga trayectoria que no tienen otra idea que satisfacer a los amigos y que censuran obras de gran calidad por ignorancia dolosa. O corrupción de baja intensidad.

Está bien ir al teatro al aire libre, sentarse en sillas incómodas o en piedras, ver espectáculos de clase media a precios baratos, esto es bueno para la ciudadanía que durante el resto de año no pisa un teatro. Después viene la demagogia, los datos al final del verano sobre ocupaciones y a contar los beneficios, que es lo que parece importar.

La otra opción, a la que no voy a renunciar, es calibrar las obras, los espectáculos por su valor intrínseco, por su valor artístico, por su incardinación en los tiempos actuales de una manera estética adecuada. El pequeño compromiso de una actriz para hacerse carne con las palabras o una bailarina para hacerse poesía con su cuerpo. Eso que no se compra ni se vende. Eso que es arte escénico. Lo otro es el bochornoso resultado de una corrupción ideológica y antiartística, como dice mi loro.

Mi admirado Toni Pastor dice que somos los abuelos cebolletas, a los que nadie nos hace caso. Insistiremos Toni, porque la realidad nos da evidentes señales de que tenemos algo de razón. Y que lo que pedimos es simplemente lo lógico. Y podemos decir que ya tenemos el currículum completo, que estamos hablando a los estudiantes y recién graduados de hoy.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€