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Jue, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Creo que estaríamos de acuerdo con el hecho de que, al nombrar las cosas, estas adquieren una mayor o menor importancia en función al nombre elegido. Ha pasado con muchos de los movimientos sociales de todos los tiempos, los cuales, son ampliamente recordados o simplemente han pasado al olvido sin pena ni gloria. Ha pasado, pasa y seguirá pasando. Mientras en los últimos tiempos, los indignados españoles y los chalecos amarillos franceses han causado bastante revuelo, sobre todo por su presencia mediática, en mi país se ha comenzado a hablar de los patipelados.

 

En los auto denominados países desarrollados, los manifestantes se pueden valer de llamativos chalecos de seguridad relucientes, recién comprados, inmaculados o de un adecuado lenguaje, porque los españoles no estaban enojados, sino indignados, en mi país de aparente segunda clase, tildado pomposamente como, en vías de desarrollo, solo nos alcanza para los patipelados (pies desnudos).

En el ámbito social, con mucho esfuerzo de por medio, es bastante lo ganado, pero obviamente aún quede muchísimo por hacer, hasta alcanzar así, el olimpo de los países desarrollados. Eso, si nos dejan llegar.

Los patipelados nos recuerdan a esas personas sin esperanza de nada, que hace algunas décadas deambulaban por las ciudades con los pies desnudos y la mano estirada tratando de conseguir una moneda para apaciguar el hambre.

Este actual movimiento social adoptó el nombre tratando de instalar la imagen de desesperanza en el resto de la sociedad. El creativo detrás de la elección del nombre es simplemente genial. No sé si fue alguien al interior del grupo o un periodista especialista en apodos de futbolistas, pero el resultado es bueno.

Las demandas ya no son por comida, hemos evolucionado hacia la dignidad humana y ya no solo se pide sobrevivir, sino vivir.

A todas luces, vivir una vida de esfuerzo para jubilarse en la miseria y seguir trabajando por menos sueldo haciendo lo mismo, solo para financiarse los medicamentos, no es justo.

Que la clase política gane 200 veces un sueldo mínimo, sueldo que se reajusta a la velocidad de la luz comparado con la mezquina legislación hacia los más pobres, es por decir lo menos, raro.

Cuando un privilegiado gana 50 y 4 miserables no ganan nada, es kafquiano escuchar afirmar a los economistas como la ganancia promedio es de 10.

Morirse en una lista de espera por atención médica, lamentablemente aún es una realidad.

Mientras el ministro de educación cometa faltas de ortografía, el ministro de agricultura no haya cosechado un fruto jamás en su vida y el ministro de vivienda sea un especulador inmobiliario, esta inercia nefasta de una avaricia desmesurada por demostrar quien tiene el pene más grande en la cual estamos viviendo, esa donde el dinero se multiplica en los bolsillos de los que tienen y los bolsillos de los desposeídos tengan hoyos cada vez más grandes, esta condición nos llevará hacia la luz al final del túnel más parecida a la antorcha del ángel de la muerte, que a una salida probable.

No tenemos el dinero necesario como para comprar chalecos amarillos y nuestra deficiente educación no nos permite tener un buen lenguaje, pero lo que si tenemos o deberíamos tener todos y cada uno de los seres humanos del planeta, es igual derecho a una vida digna.

El cambio es lo único perpetuo y algún día los patipelados podrán comprarse zapatos, lucir chalecos amarillos y hablar bien.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€