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Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
En el instante en que uno conoce que la información de un periódico viene determinada no sólo por la objetividad de los hechos, sino por la ideología que de forma más o menos velada gobierna dicho medio de comunicación, uno mira el periodismo de otra manera. A partir de ese momento uno asume que una noticia tendrá una tinción ideológica particular en función de los periodistas que la transmiten. Siendo ésta una situación no modificable, finalmente uno entra en ese lábil juego que diluye la frontera entre lo objetivo y lo subjetivo, y se acostumbra a despellejar las noticias de los intereses particulares de los medios con la intención de acceder a la realidad de los hechos. Nos dan las noticias vestidas y hay que hacer un esfuerzo por desnudarlas. Sin embargo, en ocasiones sucede que la distancia entre los hechos y la forma en que nos son contados es tan grande, que ese proceso de despojamiento para acceder al origen se hace imposible y la noticia acaba engendrando una nueva realidad que poco tiene que ver con lo que sucedió en verdad. A veces el ropaje que tejen los periodistas, tal y como hacen los magos, no sirve para adornar un cuerpo, sino para cambiar un cuerpo por otro.

Todo esto viene dado por la noticia que publicó El Mundo a finales de agosto, donde sobre el titular "Los abertzales toman Bilbao" colocaron una foto de la manifestación en la que aparecía una parte de la pancarta con la palabra "ETA". Habiendo transcurrido la manifestación sin incidentes, al parecer el periódico se había quedado sin carnaza con label propio que ofrecer a sus lectores y en un alarde de perfidia, los periodistas publicaron una fotografía de la pancarta de forma que se leyese sólo "ETA" y no la frase completa: "INPOSAKETARIK EZ. NAZIOA GARA" [Imposiciones no. Somos una nación]. Lejos de asumir cualquier responsabilidad en la tergiversación de la noticia, Pedrojota Ramírez, director del diario, con la vieja estrategia de intentar repetir una mentira para convertirla en verdad, dijo después que "pocas veces una foto reflejó tan bien la realidad como ese encuadre de las letras ETA dentro de un lema abertzale que escandaliza a algunos". Para no echar gota.

Empeñado en llevar su estrategia hasta el final, tratando de argumentar que lo blanco puede ser negro según la luz que incida y sin temor a desgastar las palabras en razonamientos vacuos, hace una semana Pedrojota redactaba extensamente su visión sobre lo acontecido. En uno de sus primeros argumentos –y es aquí donde esta columna quiere ganarse el derecho a habitar este espacio– esgrimía que "los periodistas desarrollamos esas tareas de 'selección, control y síntesis´ en las que Peter Weiss resumía su teatro documental". Dicha comparación, según decía, justifica que el periodismo 'represente´ la realidad, buscando ofrecer lo más representativo de un acontecimiento –la cita es casi literal. Sin entrar a valorar el concepto de representación un tanto desviado que pueda tener Pedrojota o su particular visión de lo que es el Teatro Documento, parece claro que en su afán por explicar lo inexplicable se ha desorientado por completo. Se ha adentrado tan al fondo del bosque que al final ya no sabe dónde está, pues es obvio que en ningún caso es lo mismo ilustrar una realidad en la portada de un periódico que hacerlo sobre un escenario. Independientemente del tipo de periodismo o del tipo de teatro que se lleve a cabo, la actitud de un lector ante un periódico es muy diferente a la de un espectador ante una obra de teatro. El primero busca informarse de lo que sucede en el mundo y el segundo persigue un deleite para sus emociones y su pensamiento a través de lo que sabe es una ficción escénica. Evidentemente, tanto un periódico como una obra de teatro reflejan una visión particular de la realidad, pero lo hacen en dos contextos bien diferenciados. El medio de comunicación demuestra su calidad en la verosimilitud con la que muestra unos determinados sucesos y el teatro la demuestra en el desarrollo artístico que emplea para comunicar dichos sucesos. Jugar a mezclar esos dos contextos para otorgarse el derecho a tratar la realidad al antojo de la ideología de un medio de comunicación es crear confusiones alevosas allí donde no debería haberlas. Aunque quizá, y entonces la confusión se disipa, sea precisamente eso lo que quiere Pedrojota: que se abra su periódico de la misma manera que el espectador va al teatro, esto es, sabiendo que aquello que observa es un juego basado en la ficción. En tal caso, las cosas quedan claras y todos sabemos a qué atenernos si compramos su diario.

Por cierto, ¿saben que Pedrojota en euskera significa literalmente "Pedroloco"?

Puestos nosotros también a otorgarnos el derecho a utilizar las palabras fuera de contexto, podríamos decir que pocas veces un nombre refleja tan bien como ese pseudónimo vasco la personalidad de un periodista.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
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Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€