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Sáb, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Fui una víctima desprotegida de la maldita obsolescencia programada tan desagradablemente presente en nuestros días. Sin odio ni violencia, sin pistola ni cuchillo, pero si con sorpresa y desagrado. Yo suelo usar mi tablet para escribir durante los intersticios de tiempo que me brinda de manera mezquina, esta vida urbana contemporánea en la que me está tocando vivir. En el transporte urbano, en las filas de algún banco y en esperas varias, minimizo ese tiempo muerto divagando de manera escrita. Mientras mis dedos se mueven por el teclado, mi mente viaja muy, muy lejos para tratar de mirar el devenir con la perspectiva necesaria como para tener un mayor campo visual. Una vez terminado el escrito, lo guardo en la tarjeta micro sd prevista para tal efecto, y ahí es donde el mercado y sus eficaces leyes de fomento al consumismo, me robaron a sangre fría la memoria.

"Imposible acceso a Tarjeta dañada" es el mensaje lapidario. Los terremotos no avisan y hoy en día, perder la información almacenada en un medio digital es un verdadero terremoto de consecuencias devastadoras.

Todo el mundo sabe eso de hacer respaldos frecuentes, lo de almacenar en la nube, lo de prever, y no muchos lo hacen, al menos yo no.

Fui saboteado por el mercado quien determina a priori la vida útil de la mayoría de las cosas que compramos, esto, para mantenerse a sí mismo en movimiento perpetuo de producción como para abastecer la vida desechable, cada vez más desechable.

Un aviso, al menos podrían introducir como norma ISO, el que la tecnología en la cual estamos inmersos y de la cual nos estamos transformando en sus esclavos, aunque fuese por gentileza, avisara antes de dañarse, antes de privarnos de nuestros recuerdos.

La tarjeta estoy obligado a comprarla y la hubiese comprado de igual forma si hubiese recibido un aviso oportuno, hubiese maldecido menos.

Alguna vez lei que hoy en día anotamos lo que queremos olvidar, los datos escritos liberan nuestras mentes para almacenar cosas teóricamente, más importantes.

Recuerdo, aunque no con detalle, cuando memorizábamos nombres, direcciones, números de teléfono. ¿Y hoy? ¿Quién se conoce de memoria más de 10 números de teléfono? ¿5? ¿El de la pareja al menos? ¿El propio?

Ya que hemos liberado espacio en muestras mentes ¿con que clase de información estamos llenando nuestros cerebros?

¿Farándula detallando la vida de una pretendida diva tan plástica como sus nuevas tetas?

¿Fútbol con 90 minutos de juego y horas de horas hablando de la pelotita?

¿Noticias amarillistas, la mayor parte de ellas fabricadas, capaces de mantenernos en perpetuo estado de nerviosismo?

A quien le guste meterse en la vida de otros antes que vivir la propia, que lo haga.

A quien le guste mirar más que jugar, que lo haga.

A quien le guste informarse del detalle de cómo se matan a miles de kilómetros y no hacer nada por su entorno inmediato, que lo haga.

Creo que nadie puede, o al menos nadie debería obligar a nadie, y menos con métodos coercitivos, pero si podemos obligarnos a nosotros mismos a ejercitar no solo la memoria digital, sino la otra también, esa imperecedera que nos puede mantener estrechamente ligados a nuestros afectos tanto sentimentales como geográficos o de experiencias, esa que no tiene fecha de caducidad ni obsolescencia programada.

¿Puede existir algo más bello que un abuelo recordando a sus compañeros de colegio, pero olvidando el lugar donde dejó sus lentes?

Esa memoria, la afectiva, es la que también podríamos perder si no la ejercitamos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€