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Jue, Ene

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

La periodicidad marca a Chile, y muy probablemente, al mundo también.

Los últimos 3 terremotos de consideración, más de 8,5 grados en la escala de Righter, han sido cada 25 años exactos, 1960, 1985, 2010, y pareciera que los acontecimientos sociales importantes, siguen un parámetro similar de repetición a lo largo del tiempo.

 

El 12 de agosto de 1949 el gobierno decidió aumentar el precio del pasaje de la locomoción colectiva en $0,2 pesos o 20 centavos (una chaucha), pasando de $1,4 a $1,6. Cuatro días más tarde, el 16 de agosto, los estudiantes salieron a protestar en las calles de Santiago, apoyados por empleados y obreros.

Fue un estallido popular que no tenía cabeza ni dirigentes visibles. La gente salió a la calle y las movilizaciones prendieron como paja de trigo.

En la protesta participaron estudiantes, trabajadores, obreros, empleados y dueñas de casa, quienes exigían la rebaja del precio del transporte a $1.

Hubo barricadas, apedreos, incendios, se volcaron automóviles y buses, se derribaron postes del tendido eléctricos. Por orden del Gobierno de González Videla, Carabineros y militares atacaron a los manifestantes de manera desproporcionada, dejando un saldo de un centenar de heridos y una cifra indeterminada de muertos, que va entre las 4 y 30 personas fallecidas. 

El escritor francés Albert Camus, quien se encontraba de paso por Santiago, relató:

“La tropa con casco y armada ocupa la ciudad. A veces dispara al blanco. Es el estado de Sitio. Durante la noche oigo disparos aislados”. - Albert Camus, 1949.

Al no tener alcances políticos de mayor envergadura que una demanda puntual, la revuelta se disolvió tras dos días de protesta.

Y la historia se repite. De nuevo fue un alza mínima en el precio del transporte público, de nuevo fueron los estudiantes quienes comenzaron todo, de nuevo es un movimiento sin líderes, de nuevo la represión por parte de los organismos de seguridad del estado se hace presente con abusos evidentes, de nuevo muertos, de nuevo los gobernantes dan muestra de no entender nada.

Todo de nuevo.

Personalmente creo firmemente que los gobernantes no son tan estúpidos, por algo llegaron a la posición en la que se encuentran, lo que hacen es manipular para obtener privilegios. Para hacerlo deben otorgar favores a los poderosos, quienes ven incrementado su poder. Es una espiral de abusos graduales, que, por graduales, se hacen imperceptibles en tiempo real, pero que tarde o temprano terminan por sobre pasar los límites de la tolerancia.

Quiero aclarar que, al referirme a gobernantes, no necesariamente son quienes están en el gobierno político, sino quienes los manejan parapetados tras su poder económico, que en definitiva es el único que existe.

¿Y las ideologías?

¿Cuáles?

Ya no existen.

“Derecha e izquierda unidas, jamás serán vencidas”. Nicanor Parra – anti poeta chileno – 05.09.1914 al 23.01.2018.

Cuando somos testigos presenciales, creemos que estamos viviendo un fenómeno nunca antes visto, sobre todo producto de un desconocimiento evidente de la historia.

Tal vez, si quienes gobiernan a los gobernantes se dieran el tiempo de instruirse para saber de dónde venimos, podrían aventurar asertivamente hacia dónde vamos. Quizás si saben de historia y han preferido asumir los costos, nunca pagados por ellos, y obtener así privilegios extremos en relación a quienes tienen una educación deficiente producto del sistema educacional en el que se forman.

La ignorancia es una efectiva herramienta de dominación.

La imprenta y la divulgación del conocimiento fue un atentado contra los poderes fácticos.

Hoy en día, la revolución tecnológica en el desarrollo de la transmisión del conocimiento es el nuevo atentado en contra de la ignorancia.

¿Cuál es la novedad?

La periodicidad marca el devenir humano.