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Jue, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Últimamente me ha dado por entretenerme buscando palabras en extinción de esas que existen, pero dado su poco uso en el lenguaje del día a día, tienen el riesgo de ser relegadas a diccionarios polvorientos e incluso desaparecer en un libro de historia del lenguaje de esos que nadie lee ni leerá jamás.

 

Escudriñando entre Clenasmos y Sermocineos, que, aunque parezcan nombres de dinosaurios extintos hace millones de años, no lo son, me encontré con una palabra que es la definición perfecta para el comportamiento de la sociedad actual:

“La Antipáfora, Prosopodis, Subyección o Sujeción son una misma Figura Retórica que consiste en preguntar algo y responderlo el mismo sujeto que ha hecho la pregunta. Consiste en hablar preguntando, no para que realmente nos respondan (ya que finalmente somos nosotros los que respondemos), sino para dar más expresividad al discurso”.

No les parece haber sido víctimas de esta definición e incluso haber sido ustedes mismos los protagonistas, haber escuchado durante un largo rato a alguien absolutamente auto referente o haberse sorprendido ustedes mismos siendo los auto referentes.

Basta con escuchar la radio, ver televisión, leer cualquier periódico o revista e incluso, tratar de conversar con un desconocido, como para darnos cuenta de cómo el lenguaje entre humanos ha dejado de ser una herramienta conducente a un intercambio de ideas para llegar a una nueva solución consensuada sobre una problemática dada, para transformarse en la expresión de egos hablándose a sí mismos frente a audiencias mudas.

No hablo de que nos sea imposible expresarnos, sino a la negativa de interlocutores creyendo poseer la verdad, escuchándonos con el oído izquierdo, para que el sonido salga por su oído derecho o viceversa. Salvo en algunos países gobernados por regímenes dictatoriales, en la mayoría de nuestras naciones podemos hablar de lo que sea, siempre y cuando no sea de manera vejatoria o agresiva, sobre lo que sea.

Podemos hablar de lo que sea, claro que en eso de ser escuchados es donde se produce el problema.

Grupos sociales desesperados por ser escuchados en sus demandas, recurren a movilizaciones multitudinarias, algunas de ellas concertadas y planificadas con mucho tiempo de anticipación, otras surgidas de manera casi espontánea por la necesidad imperiosa de ser escuchados por quienes usan falsas promesas como medio de silenciar verdades.

Y ya que el ser humano aprende sobre todo por imitación, nosotros mismos nos hemos transformados en auto referentes, imposibilitando así el diáslogo.

En las antiguas escuelas iniciáticas de esas sociedades que consideramos la cuna de la cultura contemporánea, el silencio era condición para ser aceptados en el grupo de los pensadores.

Escuchar en silencio para después de haber aprendido de él, ser capaces de dialogar con quienes ya lo habían hecho.

Un idiota dice todo lo que piensa, mientras que un sabio piensa todo lo que dice.

Nunca nos privemos de la posibilidad de exponer nuestros puntos de vista, aunque sean muy distintos al grupo en el cual estemos, eso claro está, después de haber escuchado a quienes podrían tener razón al punto de hacernos cambiar de opinión.

Dejemos a los otros usar la Antipáfora, Prosopodis, Subyección o Sujeción frente a la cual nosotros usaremos el silencio para meditar nuestra respuesta, aunque nos quieran hacer creer que la de ellos es la correcta.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
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La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
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