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Sáb, Dic

Y no es coña | Carlos Gil

Escribo tras conocerse los resultados electorales en Andalucía y la irrupción de Vox, un partido sin caretas ideológicas, alineado en la extrema derecha y que proclama por escrito y a gritos su homofobia, su racismo, su inconstitucionalidad, su machismo y su animadversión a la cultura, dando cabida a todas las regresiones imaginables, en lo político, lo social y lo cultural. Parece que llegan para quedarse y van a condicionar de manera expresa a todas las otras derechas tan propensas a caerse hacia la derecha más extrema, lo mismo que la justicia, tan preocupada por el humor de unos y tan ciega con las manifestaciones de apología del franquismo.

Se está convirtiendo en una notica cotidiana que las salas de teatro, sean privadas, públicas o públicas con gestión privada, suspendan actuaciones por la simple provocación de las hordas fascistas, esas manadas negras que campan a sus anchas por las calles y que están organizadas como grupos terroristas que son. Siempre suspenden las actuaciones de cómicos, humoristas, a los que la caverna mediática protofascista señala de manera criminal. Se trata de una coordinación perfecta, y como las estructuras culturales están con una flojera democrática absoluta, se ponen nerviosos sus responsables y suspenden las actuaciones contratadas por las amenazas. Pero nadie puede contabilizar las funciones no contratadas por miedo o por algo mucho más reconocible: la censura. Y se ejerce de manera impune, desde hace tiempo, pero ahora se va a incrementar, porque esta presión de los ultras pretende esos efectos perniciosos, que cunda el miedo, la autocensura, se acabe con la libertad de expresión y se cree un estado totalitario dirigido por sus ideologías represoras.

Si no se atiende a estos desvaríos, si no se implementan políticas concretas para impedir que triunfen las posturas más cavernícolas, si las estructuras básicas no se refuerzan con posturas firmes frente al avance de la regresión, la censura y los ataques a la libertad de expresión sin condiciones, significará que van ganando, si no han ganado ya en algunos puntos. Es tarea de todos, defender las libertades es una obligación. Luchar contra la represión es una necesidad, reafirmarse ideológicamente dentro de los principios democráticos es una urgencia.

Se rogaría a la justicia que miren los códigos penales a su alcance por si amenazar a los cómicos y los locales donde están anunciados tiene su reproche policial y judicial. Y que las fuerzas y cuerpo de seguridad no sean capaces de asegurar la seguridad de locales, actuantes y públicos es demasiado sospechoso. Los gobiernos deben ponerse a defender las libertades de todos e impedir las posturas fascistas y violentas. No sea que pensamos que son cómplices por omisión.

Un recuerdo personal, de hace 42 años. Barcelona, Sala Villarroel, Colectivo el Búho, obra: La Sangre y la Ceniza de Alfonso Sastre, sobre Miguel Servet, dirección de Juan Margallo, una función de fin de semana, mi hijo de año y poco correteando por la sala, saludamos a todos porque va empezar a entrar el público y nos vamos. Al llegar a casa alerta en el contestador automático. Ha explotado una bomba en la Villarroel. En un hueco en el pasillo de entrada a la sala, por donde corría el niño. Han sido los fascistas de siempre, localizados, con nombre y apellido. 

Al día siguiente, acudo para ayudar a los compañeros y empezamos a revisar los bolsos y cachear a los espectadores que van a ver la función. No he pasado más miedo en mi vida. ¿Qué hacer si se encuentra una bomba en un bolso, o una pistola en una sobaquera? Ni rastro de la policía. Si acaso, camuflada para vigilarnos. Franco había muerto hacía unos meses. La famosa transición seguía en pañales. Campaban a sus anchas los franquistas, tardofranquistas y ultras.

Sería terrible repetir estas escenas en este principio de siglo. Y si no nos reforzamos en nuestras creencias democráticas, si no denunciamos todas las actitudes censoras y represivas, si no se para estas actitudes violentas, un día amaneceremos y tendremos al dinosaurio ahí, esperando para comernos. 

Por la Libertad de Expresión.

Por la Libertad.

Ni un paso atrás.

 

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