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Jue, Ene

Del 14 al 24 de enero, el Teatro Arriaga de Bilbao ofrecerá las funciones de la que será su primera producción propia del año, realizada junto con el madrileño Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa. Se trata de ‘El viaje a ninguna parte’, texto de Fernando Fernán Gómez que homenajea al hoy en día extinguido oficio de cómico ambulante en la España rural de principios de los años 50. La novela fue publicada en 1985, y llevada al cine por el propio autor al año siguiente, consiguiendo los Premios Goya a mejor película, dirección y guion, en la que fue la primera edición de los galardones.

 

Ramón Barea dirige esta propuesta que cuenta con la adaptación teatral de Ignacio del Moral y la interpretación del propio Barea junto con Patxo Telleria, Mikel Losada, Itziar Lazkano, Irene Bau, Olatz Ganboa, Diego Pérez y Adrián Garcia de los Ojos. Forman también parte del equipo artístico José Ibarrola (espacio escénico), Adrián García de los Ojos (música), David Alcorta (iluminación) y Betitxe Saitua (vestuario), entre otros.

En palabras del director, Ramón Barea: «El viaje a ninguna parte nos habla de una forma de ejercer la profesión de cómico, en una compañía ambulante. En realidad nos habla del oficio. Pequeño micromundo de vida y resistencia. Tradición de siglos que constantemente renace con diferentes itinerarios. Es un homenaje a la profesión. Un oficio vocacional donde los haya. “¡Qué oficios, qué oficios!”, que perdura y se reinventa de siglo en siglo. Muere y renace. A pesar del cine, del cine sonoro, de la radio, de la televisión, de Internet… Está hecha la novela en que se basa la obra por un cómico, hijo de cómicos, criado entre cómicos, y sabe de qué habla, cómo habla, por qué habla. Tiene memoria. Tiene vida. El viaje a ninguna parte se ha convertido en una metáfora permanente de este arte del Teatro que renace en cada función, se eche donde se eche, es única e irrepetible. No será igual en Tres Cantos, que en el Cabezales que en Hinojera, por poner un ejemplo. Ni se duerme igual en ninguno de esos sitios, hay camas y camas… Estas cosas solo se entienden si se viven, por eso lo mejor es que se vengan con nosotros, invitamos al espectador a este viaje. Un viaje en el que, aunque nosotros sigamos, ustedes se pueden apear cuando les plazca. Es solo teatro, aunque… tiene veneno, el teatro tiene veneno. ¡Vamos, que sale el autobús!».