Sidebar

28
Jue, May

¿De qué sexo es la palabra? | Marianella Morena

Lo más atractivo del ser humano es que no sabemos ni podemos imaginar sus reacciones.

Vivimos repitiendo que cada uno de nosotros es único, y que no hay dos personas iguales en el mundo, sin embargo, exigimos, presionamos y pedimos actitudas, similares para determinadas circunstancias. O mejor dicho: que correspondan a un patrón. Si me quiere debe hacer esto. En base a eso construimos comportamientos como manuales y a veces estamos más atentos a ellos que lo que el otro nos propone con su reacción. Pero en el mundo de las convenciones y los manuales ser auténtico puede tener un costo tan alto, como ser infeliz.

Ser artista trata de eso.Es el único lugar donde ser uno y tener reacciones auténticas,singulares y originales es valorado. Es más: es fomentado, alentado y premiado. Ser auténtico, singular, original forma parte de los componentes esenciales para el talento artístico, en naturaleza y en práctica. Lo que el mundo real condena, el mundo del arte valora. Pero apenas se cruza la frontera de la ficción , ese valor cambia rapidamente, como si la moneda de oro se convirtiera en basura en un determinado límite.

Parece ciencia ficción, pero es el sistema que hemos creado para ser infelices,¿por qué, quién lo permite y quién lo controla, para qué?

Pero en la ficción también hemos quedado atrapados en los manuales "de"buena actuación, dirección, lenguaje, comportamiento, desarrollo, argumento.

Los ejemplos más claros o evidentes son para la actuación, cómo y qué tipo de reacción debe tener frente a determinada situación. Hemos construido un glosario, diccionario y casi fórmula sobre qué se hace frente al dolor, la tragedia nos arrasa, y sobre esa base se han construido las pirámides más sólidas sobre el cómo.

Hace poco me tocó vivir una experiencia límite, estuve internada y no pude dejar de pensar en qué esa escena jamás habría sido escrita de esa manera. Qué si ese texto jamás habría estado representado así.

Porque somos impredecibles. Porque no todos podemos reaccionar frente al dolor, el impacto, lo inesperado, dentro de la manera imaginada. La reacción tampoco tiene por qué coincidir con una gestualidad inmediata. Se podría reaccionar o negar o seguir, son tantas las posibilidades como personas hay en esta tierra. Esas cosas he pensado. También cuando estuve en el CTI(centro de cuidados intensivos) pensaba cosas que no coincidía con la imagen, y luego repasando esos momentos, ya con distancia, también lo trasladé a la escena y reconocí la cantidad de errores que cometemos cuando damos por sentado o asumimos como biológicas, herencias que son estéticas o simplemente: experiencias ajenas.

No desconozco el valor de lo heredado y por lo tanto de lo aprendido, porque gracias a esos recorridos uno pude pensar y realizar el propio.

Pero me animo a tirar una apuesta más por permitirnos ser quienes somos, sin importar modas, tendencias, economías, regiones o el dictamen que sea. Permitirnos ser quienes somos no es tarea fácil, ni se resuelve con sólo pensarlo, quererlo o intentarlo. Es un largo proceso de deconstrucción del personaje que hemos construido. Un largo y maravilloso proceso de despojamiento.