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19
Mar, Sep

Rebel delirium

Ya es mala pata que el espectáculo "playing cards 1: spades" haya sido lo primero que veo de Robert Leapage, puesto que es un tropiezo considerable. La obra es la primera de un proyecto que tendrá cuatro partes, siguiendo los palos de la baraja: corazones, rombos, picas y tréboles. Si tengo la ocasión me gustará ver como sigue la cosa, básicamente para quitarme el mal sabor de boca, aunque visto lo visto, es para olvidarse del tema y pasar a otra cosa.

El espectáculo está diseñado para representarse en un escenario circular, el estreno en España si hizo en el Price. Han sido ocho teatros europeos los que han acogido la gira de esta propuesta, que en Londres se ha montado en el Roundhouse, no podía ser en otro sitio. La obra se sitúa en Las Vegas en 2003, justo antes de la invasión de Irak. El escenario se convierte en una habitación de hotel, un casino, un bar, una piscina, un desierto, una consulta médica... Sin duda, lo mejor del espectáculo, los 6 técnicos (el espectador los descubre al final cuando salen a saludar) que a una velocidad vertiginosa hacen posible que todas estas localizaciones aparezcan y desaparezcan. El trabajo logístico y de coordinación es mayúsculo y más teniendo en cuenta las reducidas dimensiones con las que tienen que trabajar debajo del escenario. La obra dura 2 horas y 40 minutos, sin pausa. Excesivo, pero la verdad es que a mi no se me hizo muy larga, a pesar de que la historia y los personajes me interesaron muy poco. Qué raro. Solo me lo explico si pienso que el mérito es de los técnicos y de los diseñadores que construyeron tal filigrana escenográfica. Pocas veces hablamos de ellos, pero en esta ocasión los técnicos son los grandes protagonistas. Los técnicos del escenario, porque también hay que decir que el audio funcionaba mal, lo cual era una sensación muy extraña. ¿Cómo es posible que se oiga poco estando en una sala mítica de Londres por la que han pasado los más grandes de la historia del rock? Incomprensible.

Todo lo demás, bastante desastroso, incluyendo la interpretación, que salvo un par de actores, en general es muy pobre. La historia sigue a distintos personajes: una pareja recién casada que pasa unos días en Las Vegas, unas trabajadoras mejicanas que limpian las habitaciones de un hotel, un par de militares a punto de irse a la guerra de Irak, etc. La historia que me pareció más interesante fue la de la pareja, era la más sincera y divertida. De las demás, temas demasiado comunes con pocas sorpresas. La verdad es que no entendí el mensaje que se quería transmitir, con lo cual poco más tengo que decir.

Artez - La revista de las Artes Escénicas

 
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