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Lun, Dic

Perpetuo final

Se tiene conocimiento que desde el siglo VIII se diseñaron máquinas para intentar conseguir el movimiento perpetuo, “perpetuo móvil”. A lo largo de la historia de la Física se ha pretendido construir una máquina que funcionara permanentemente produciendo un trabajo sin ninguna entrada externa de energía; pero en el siglo XIX, se desarrollaron los “principio de la termodinámica” que vienen a decir que eso es imposible; hablan de entropía y de otras teorías que aquí no es el momento ni el espacio para demostrar.

 

Sin embargo, paradojas de la vida, ya los griegos antes de Cristo habían inventado una máquina infernal que, incomodando a los poderosos, ha llegado hasta nuestros días: el Teatro (con mayúscula). Con diferentes variantes, estilos, conceptos y teorías, el teatro sigue vivo tanto en la calle como en los salones con el axioma del movimiento perpetuo en precario. Es decir, el teatro vive en perpetuo final.

La compañía donostiarra Trapu Zaharra ha presentado en la 34ª edición del FIT de Cádiz el espectáculo 'Sefiní', un montaje de calle que, con la inteligencia y el humor que le caracteriza, viene a demostrar que el teatro sigue vivo a través de una metáfora decadente que habla del teatro y dibuja una espléndida postal costumbrista de nuestra sociedad urbana. Con artistas como los de esta compañía el teatro, aunque esté moribundo, nunca morirá.

La puesta en escena es sencilla, dinámica y sobre todo poética. Una pareja de cómicos se ha echado a las plazas con su vieja furgoneta cargada de todos los enseres que han estado utilizando desde hace más de tres décadas: vestuario, attrezzo, utilería y nostalgia, multas e ilusiones; también éxitos, aplausos y un público fiel. Todo el Teatro llevan en la metafórica furgoneta: la vida migrante alejados de la familia, la precariedad económica y moral constante mendigando alguna subvención institucional, el reciclaje para ellos no es una postura de modernidad, es una necesidad absoluta tener que reconvertir los recursos de una para otra función; y el público que hay que ir a buscarlo a las calles donde su espectáculo es gratuito porque en lugares cerrados hay que pagar…

En 'Sefiní hay mucho amor al teatro y una poética honda. Después de una larga vida por los teatros ha llegado el momento de dejarlo todo –el eterno dilema de seguir muriendo poco a poco o sobrevivir–, la actividad no da para más y el teatro sale a la venta en trozos, en lotes o por piezas, todo como saldo, al peso o por lo que usted quiera dar. Es el continuo final.

Puesta en escena poética y sencilla. Es un juego escénico maravilloso con un diálogo permanente tanto verbal como imaginativo y emocional con el público que se convierte en cómplice. La dramaturgia y la puesta en escena presentan el acto de la almoneda que es el juego de la decadencia económica y espiritual. Ha llegado el momento de cambiar de actividad laboral. Hay que dedicarse a vender salchichas –la restauración es una gran salida de los artistas– que se van a rifar. 

El espectáculo juega a hacer teatro dentro del teatro. Se realizan varias escenas donde parodian sus recordadas intervenciones como extras en películas y teatros. Los dos intérpretes adoptan el rol del clown en el improvisado circo callejero. Las equivocaciones, las malas imitaciones de aquellos personajes y escenas míticas que están en la mente del público provocan una risa sincera y condescendiente. El espectáculo describe una amarga broma interactiva donde el público participa de forma “voluntaria”; a veces hay magia con las botellas, pero en todo momento el espectáculo respira magia, gracia y humor en un maravilloso juego teatral.

Hay que felicitar a la compañía Trapu Zaharra no solo por su larga trayectoria que continuará combatiendo por un teatro cercano, poético y comprometido con la sociedad, sino por este montaje lúcido donde se ríen de ellos mismos haciendo autocrítica de su existencia vital. Por favor que “el público apadrine a un actor”, será el perpetuo final, no como objeto, sino como un proceso del devenir.

Manuel Sesma Sanz

Espectáculo: Sefiní. Dramaturgia: Rubén Ontiveros y Santi Ugalde. Actores: Santi Ugalde y Mila Espiga. Director: Javi Alonso. Compañía Trapu Zaharra. Plaza de la Catedral del Cádiz. 34 Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz.