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Mar, Nov

En la Sala Beckett de Barcelona desde hace años que el verano es sinónimo de intensivos de escritura teatral. Por sexto año consecutivo el Obrador Internacional de Dramaturgia de Barcelona ha organizado en el marco del Festival Grec una semana de cursos, talleres, mesas redondas, lecturas dramatizadas y un encuentro internacional de jóvenes autores emergentes. Del 9 al 16 de julio los alumnos participantes se han reunido en distintos seminarios con los siguientes autores: Sergi Belbel, Joseph Danan, Marc Hervàs, Jorge Picó, Andrés Lima, Pere Riera, Alfredo Sanzol, Simon Stephens y Theresia Walser. El dramaturgo inglés Simon Stephens ha sido por tercer año consecutivo el tutor de los invitados internacionales a quienes les planteó ejercicios de escritura dramática centrados en el miedo como motor de creación. Aprovechamos la ocasión para conocer un poco más a uno de los autores más destacados de la nueva dramaturgia inglesa.

Simon_Stephens

 

Este es el tercer año consecutivo que colaboras con el Obrador Internacional de la Sala Beckett de Barcelona. ¿Qué es lo que haces exactamente?

Cada año trabajo con un grupo formado por 12 o 13 escritores de todas las partes del mundo. Este año había gente de Brasil, Chipre, Alemania, Finlandia, Uruguay, etc. Mi trabajo consiste en poner encima de la mesa una serie de técnicas dramáticas que uso habitualmente y que ellos también usan. Nos interrogamos mutuamente sobre nuestras propias culturas teatrales. Hablamos sobre distintos temas, este año se ha hablado especialmente del miedo. I hemos jugado a voleyball, mucho!

 

¿Por qué escogiste “el miedo” como punto de partida de este seminario?

Creo que es una emoción primaria que siempre excita a los escritores. La experiencia del miedo es de algún modo universal. Pienso que vivimos en un tiempo marcado por todo cuanto nos atemoriza. Pedí a los dramaturgos una puesta en común de materiales que tratasen de aquello que les asustara.

 

¿Cuál es la metodología de trabajo que enseñas?

Soy completamente subjetivo, libre. Mi escritura es producto del naturalismo inglés. En los últimos diez años he desarrollado una serie de ejercicios que se centran en observar los elementos del carácter, la narrativa, la estructura, la acción dramática, etc. Le pedí al grupo que cogiera estos elementos y que los aplicara en su escritura.

 

¿Cuál ha sido el nivel de los participantes en comparación con otras ediciones? ¿Quién los escoge?

Los elige la Sala Beckett. Este año el nivel ha sido el más alto de todos en cuantos he participado. Ha habido un altísimo nivel y ha sido muy generalizado: escritores experimentados y con talento. El año pasado el nivel también era muy bueno aunque el nivel de inglés hizo que las charlas fueran poco sutiles.

 

¿Destacarías algún nombre de la nueva generación de escritores dramáticos catalanes?

Especialmente me ha gustado mucho trabajar con Marta Buchaca y con Jordi Faura, ambos son buenos escritores.

 

A pesar del buen momento de la dramaturgia catalana, en los últimos tiempos por Londres sólo han pasado textos de Sergi Belbel y Pau Miró. ¿Qué teatros londinenses podrían estar interesados en nuevas propuestas?

El teatro británico puede ser aburridamente auto referencial, pero teatros como “The Gate” o “The Royal Court” tienen una tradición de programar obras nuevas, por supuesto.

 

En el teatro Lyric Hammersmith impartes cursos de escritura dramática también para jóvenes, una de nuestras asignaturas pendientes...

Es un curso para escritores jóvenes, gente entre 16 y 25 años que están empezando. Nos encontramos una vez por semana durante diez semanas. Me gustan estos escritores por su juventud, su energía y su determinación. No sé por qué en Catalunya o España no lo promovéis, pero deberíais! La gente joven insufla energía al teatro y es una fuente de vitalidad y provocación.

 

Hace pocos meses pudimos ver dos monólogos tuyos “Pared marina” y “T5” en la Sala Beckett dirigidos por Marta Angelat. ¿Veremos alguna cosa más en el futuro?

Lo siento pero esto es algo que no está en absoluto en mis manos. Es obvio que me encantaría que así fuera. Me he enamorado bastante de Catalunya y Barcelona se ha convertido en mi cuidad favorita.