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Mié, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

Hablo desde la distancia que me otorgan los quinquenios, el participar como organizador y jurado en decenas de convocatorias y el de mantener una hoja de servicios nítida, limpia, inmaculada sin ningún premio recibido de manera personal. Desde ahí voy a intentar mostrar mis sospechosas, mis aprecios, mis consideraciones. He participado de jurado en premios de textos dramáticos de toda índole, categoría y objetivos, de ensayo e investigación internacionales, de montajes tanto en su visionado directo o como para proyectos. También de los más renombrados, primero en un premio propio que se otorgaba directamente, el Max de la crítica y en alguna convocatoria de los últimos años como jurado expreso de los mismos en todas sus fases definitorias.

En todos los que he participado, sean institucionales (pocos), privados o confusos, he notado entre los patrocinadores u organizadores y los jurados una actitud totalmente limpia. No he recibido nunca recomendación, ni consigna. He podido manifestarme libremente. He discutido hasta la saciedad, me he enrocado, he pactado con otros miembros del jurado, pero al final, sea cuál sea el resultado, haya ganado o perdido, he defendido el fallo, porque creo que así se debe hacer. Lo he dicho muchas veces, lo repito. Mi máxima concesión es que ante un empate, ante posturas enconadas, sin que nadie queramos ceder, mi propuesta es consultar con los organizadores y decirles lo que sucede por si ellos tienen alguna opinión que nos ayude a desempatar. Y como uno está a favor de los premios, y como conozco muchos desde dentro, me dejo convencer rápidamente para que el texto ganador se ajuste mejor a los objetivos del premio. ¿Me he explicado bien?

A veces pienso que existen demasiados premios. A veces pienso que sin esos premios, la vida de la dramaturgia, por ejemplo, sería más pobre. A veces pienso que algunos premios se dan de manera poco rigurosa. A veces pienso que la composición de los jurados y de los textos, personas, trayectorias que se ponen a enjuiciar lleva a decisiones que desde fuera cuesta entender. A veces pienso que no estoy de acuerdo con los resultados de ciertos premios,. A veces me parece que son totalmente justos y los aplaudo.

En estos días he tenido la suerte y el honor de hacerle la introducción laudatoria al premio que la ASSITEJ ha otorgado a La Tartana por sus cuarenta años de existencia. Un acto íntimo, sentido, totalmente justo, porque hoy es un mérito mantenerse tantos años con una idea, con una estructura, con un proyecto que se va construyendo desde una historia propia con un compromiso estético, ético y político. Me gustó mucho estar al lado de Juan Muñoz. Y nos debemos una sentada más tranquila para seguir pensando sobre lo que es esto del teatro en todas sus formas.

El pasado sábado asistí a la gala de entrega de los premios de Escenamateur en su cuarta edición. La revista ARTEZ era candidata a uno, asunto que dado mi despiste no sabía. Perdimos, como debe ser, íbamos para hacer bulto. Pero además de reconocer la labor de esta asociación, del trabajo inconmensurable del teatro amateur al que tanto espacio damos en nuestros medios, me pareció una idea magnífica llamar a los premios Juan Mayorga. Sí, le dan el nombre a un dramaturgo y director vivo, yo diría que casi emergente en el sentido de estar en un momento espléndido de su vida creativa. Y eso, simplemente me conmueve. Porque me enseñó una vez hace muchos años Ricard Salvat, que los homenajes se deben hacer en vida, no en el obituario y por eso colaboré a hacer uno en el año 1977 en L'Hospitalet de Llobregat a Luis García Berlanga, un ser excepcional, un gran artista y que entonces todavía estaba por hacer algunas de sus mejores películas. Así que aplausos a todos los galardonados y a la organización por hacer una bella gala, sencilla, pero aplicada y por esta iniciativa.

Por último, el premio mejor dotado, el que organiza El Cultural, El Valle Inclán, a cuya gala de proclamación no asistí por primera vez este año debido a la coincidencia con la fiesta de la Librería Yorick el pasado lunes, se premió a Ernesto Caballero por La Laberinto mágico, uno de los mejores trabajos de Ernesto en los últimos años. Lo vi en el Teatro Valle Inclán y quedé absolutamente atrapado. Y además de este premio con tantos miles de euros, se debería volver a programar porque me temo pasó algo desapercibido este buen montaje. Estoy totalmente de acuerdo con el resultado del jurado.

A todos los galardonados, Felicidades. A quienes organizan premiso, Suerte. A los jurados, Justicia.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€